Cuál es el “principal riesgo” que el Banco Central observa para la economía argentina por la guerra en Irán

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Las consecuencias de la guerra en Medio Oriente configuran, según el Banco Central, “un shock de magnitud histórica”, con efectos que van más allá de la dimensión bélica: el conflicto generó disrupciones financieras, energéticas, comerciales y productivas en un escenario de resolución todavía incierto.

Para la economía argentina, tuvo impactos concretos. El precio del petróleo aceleró la suba que mostraba desde principios de año, y mejoró los términos de intercambio y el saldo esperado de dólares para el país, aunque los temores por un efecto inflacionario y de menor crecimiento mundial amenazan con afectar negativamente a la economía global.

Donald Trump y Javier MileiAlex Brandon – AP

En efecto, la autoridad monetaria advirtió que la prolongación del conflicto en Medio Oriente es hoy el “principal riesgo” para el escenario macroeconómico y financiero que puede enfrentar el país en el mediano plazo. Así lo definió en el último Informe de Política Monetaria (IPOM), publicado ayer, donde la entidad que conduce Santiago Bausili advirtió por las eventuales dificultades derivadas de la guerra que se generó en Irán y tiene ramificaciones en otros puntos de Medio Oriente.

En su análisis, el BCRA destacó los “sólidos fundamentos macroeconómicos” y la “posición exportadora neta de combustibles y energía” del país, dos motivos que explican la resistencia que mostró la economía al “shock geopolítico global” tras el inicio de la guerra.

En ese proceso, el precio del petróleo Brent pasó de US$78 en el promedio del primer trimestre del año (estuvo en US$69 en 2025) a superar los US$100, con perspectivas inciertas sobre la continuidad en el mediano plazo. Además, hubo incrementos en los precios de otras commodities (soja, maíz, trigo) que configuran una mejora en los términos de intercambio, por un mayor valor de los bienes que exporta el país.

Luis Caputo y Santiago BausiliGuillermo Idiart

Se proyecta que las restricciones de suministro se prolongarán por varios meses, independientemente de la resolución de las tensiones. Paralelamente, los promedios de la cotización de la soja, el trigo y el maíz registraron en abril precios 12%, 14% y 5,5% superiores a los promedios de 2025, respectivamente, dinámica alcista que se espera se mantenga durante el resto del año”, explicó el BCRA.

En ese contexto, el país experimentó presiones inflacionarias (especialmente en los combustibles), que generaron conflictos en el transporte urbano, pero mostró relativa estabilidad financiera: las empresas mantuvieron sus planes de financiamiento en dólares a través de ONs, que le permitió al BCRA extender su racha de compra de reservas, el riesgo país bajó y el tipo de cambio se mantuvo estable.

Sin embargo, la mirada de mediano plazo genera incertidumbre sobre el rumbo de la economía, la demanda global, los precios y las condiciones financieras internacionales, a partir de una eventual extensión del conflicto en Medio Oriente, que haga más duraderas o permanentes las disrupciones iniciales.

Petroleros anclados en el estrecho de Ormuz, frente a Bandar Abbas, Irán.Amirhosein Khorgooi – ISNA

El propio informe del organismo descuenta que para este año ya “se proyecta una desaceleración en el dinamismo de los principales socios comerciales de la Argentina” y habla de “condiciones financieras potencialmente menos favorables y más volátiles”. Las referencias, a partir de estimaciones del FMI, la OCDE y otras fuentes, apuntan a un menor crecimiento esperado en la zona euro, China y Brasil.

La advertencia del BCRA apunta a las consecuencias de una prolongación del conflicto en Medio Oriente, a partir del impacto directo sobre el mercado energético, al mantenerse el bloqueo en el estrecho de Ormuz, en el que circula alrededor de una quinta parte del flujo de hidrocarburos globales. De extenderse ese escenario, la disrupción energética podría generar mayores “contracciones financieras”, describe el BCRA.

Y en esas condiciones, las consecuencias podrían acompañar mayores presiones inflacionarias a nivel mundial, un endurecimiento de las políticas monetarias por parte de los bancos centrales y peores condiciones de acceso a financiamiento para países emergentes. De hecho, el BCRA advierte que la tasa a 10 años de los bonos estadounidenses escaló 18 puntos básicos y llegó al 4,4% anual.

Y si bien el organismo afirma que “la estabilidad financiera de la Argentina muestra fundamentos estructuralmente sólidos”, también reconoce que “el riesgo de un endurecimiento abrupto de las condiciones financieras globales continúa siendo un factor de vulnerabilidad externa”.

Un pozo petrolero, en Vaca MuertaSobrevolando Patagonia – Shutterstock

Ese escenario se refleja, por ejemplo, en el recorrido del riesgo país, que días atrás perforó los 500 puntos (tocó los 496) pero luego rebotó y se ubica por encima de los 522, lejos de los puntajes de otros países como México, Bolivia, Ecuador, El Salvador o Brasil.

Según el economista Martín Polo, jefe de Estrategia en la financiera Cohen, “las consecuencias de la guerra sobre la economía global todavía no llegaron”. “Es raro pensar que una guerra global que hizo que subiera tanto el petróleo te pueda favorecer tanto. La intensidad y la duración de la guerra van a dar su veredicto, y el riesgo es que haya un flight to quality en contra de los emergentes”, concluyó el analista.