Pedro Sánchez busca consolidarse como referente del progresismo mundial en una cumbre en Barcelona con líderes de izquierda

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BARCELONA.– Este fin de semana, Barcelona se convierte en la “capital global del progresismo”, tal como ha proclamado el alcalde socialista Jaume Collboni, al acoger una cumbre de líderes mundiales de la izquierda patrocinada por Pedro Sánchez.

Entre los dirigentes presentes en la cumbre figuran el presidente brasileño, Lula da Silva, el colombiano Gustavo Petro, el sudafricano, Cyril Ramaphosa, y la mexicana Claudia Sheinbaum en la que será su primera visita a España tras años de tensiones bilaterales por la negativa de Madrid de disculparse por la colonización. La presencia argentina estará cubierta por el gobernador de Buenos Aires, Axel Kiciloff.

Asimismo, también asistirán al cónclave, que tiene objetivo visualizar una alternativa programática de izquierdas a la ola reaccionaria liderada por Donald Trump, el gobernador de Minnesota Tim Kaine, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera y el presidente del Partido Socialista Europeo, el sueco Stefan Löfven.

Pero antes de asistir a la cumbre, Sánchez y Lula da Silva celebraron una reunión bilateral en el Palacio de Pedralbes de la ciudad condal. En el encuentro participaron una decena de ministros por parte de cada delegación, lo que se ha traducido en la firma de acuerdos estratégicos y comerciales. Sin embargo, el principal interés del encuentro era más bien simbólico: la unión de las izquierdas de ambos lados del Atlántico en un momento de gran agitación geopolítica a nivel global.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, junto al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante una cumbre entre España y Brasil celebrada en BarcelonaJoan Monfort – AP

“Brasil y España están en la misma trinchera… [Tenemos] una misma visión del mundo, anclada en la defensa de la democracia, la cooperación internacional, el respeto al derecho internacional y a los derechos humanos y la paz”, aseguró Lula da Silva en la comparecencia conjunta posterior a la reunión. El dirigente brasileño elogió a Sánchez por plantarse frente a la guerra de Irán, y recordó cómo también él recibió las presiones de otro presidente estadounidense, George Bush, para sumarse a la guerra de Irak. “Le dije que nuestra guerra era otra. Luchamos por una sociedad justa”, explicó.

Por su parte, Sánchez también centró su discurso en la gobernanza internacional, subrayando la importancia de la defensa del multilateralismo y las Naciones Unidas. Ahora bien, también aprovechó para disculparse en nombre de los españoles por las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en las que calificó a Brasil y otros países de la región como “narcoestados”. “Ante otros que se dedican a abrir heridas, nosotros las queremos curar”, remachó Sánchez ante la sonrisa irónica del presidente brasileño.

La reunión hispano-brasileña eclipsó parcialmente la primera jornada de la cumbre, bautizada como Movilización Global Progresista, en la que tuvieron lugar una veintena de debates alrededor de asuntos como los retos del feminismo, la transición ecológica, las desigualdades salariales o la defensa de la democracia ante el ascenso del autoritarismo. En total, en la cumbre participan más de 115 ponentes provenientes de unos 40 países distribuidos por toda la geografía mundial. El sábado se celebrará la sesión plenaria, en la que expondrán sus discursos los más célebres mandatarios.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, posa para una foto de grupo con los asistentes antes de la cena oficial del foro de Movilización Progresista Global, en BarcelonaOSCAR DEL POZO – AFP

Los organizadores del acto rezumaban entusiasmo por la cantidad y el nivel de los asistentes. “Es muy importante haber podido reunir figuras de distintas corrientes de la izquierda, desde una exministra comunista chilena hasta representantes del Partido Demócrata de Estados Unidos. Estamos hartos de que se hable de la ola reaccionaria, y queremos que este sea el primer día de la ola progresista”, afirmó Ferran Pedret, diputado del Partido Socialista en el Parlamento de Cataluña. “La gente se está dando cuenta de que las políticas de la derecha y la extrema derecha cuando llegan al poder son muy negativas. Tenemos un mundo en llamas”, añadió.

A nadie se le escapa que uno de los objetivos de la cumbre es realzar la imagen de Pedro Sánchez como referente del progresismo a nivel mundial. En diversos asuntos, el presidente español fue uno de los primeros en buscar el cuerpo a cuerpo con Trump o Benjamin Netanyahu, convertidos en las bestias negras del progresismo.

Mientras otros se ponían de perfil, Sánchez se opuso a cualquier tipo de complicidad con las masacres israelíes en Gaza, se plantó ante las exigencias de Trump de multiplicar el gasto militar o de colaborar en la guerra contra Irán. En un primer momento, pareció que estas posiciones podrían aislar a Madrid, pero con el paso del tiempo, varios dirigentes europeos han seguido sus pasos. Y no solo lo han hecho sus correligionarios de la izquierda. La última ha sido Giorgia Meloni, referente de la extrema derecha europea tras el descalabro de Viktor Orban, pues esta semana también se distanció de Trump e incluso rompió un acuerdo de colaboración militar con Israel.

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, posa para una selfie a su llegada para asistir a la cena oficial del foro Global Progressive Mobilisation, en BarcelonaOSCAR DEL POZO – AFP

De momento, esta proyección internacional de Sánchez ha logrado desplazar el foco mediático de sus dificultades para gobernar debido a la falta de una mayoría parlamentaria sólida. De hecho, el país todavía funciona con los presupuestos prorrogados de 2023. Ahora bien, está por ver que esta estrategia funcione en las urnas, pues raramente las cuestiones internacionales son clave en unas elecciones generales. Una excepción a esta regla sucedió en 2004, cuando Rodríguez Zapatero logró llegar a la Moncloa envuelto en la bandera del “No a la guerra” durante la invasión de Irak.

La próxima cita electoral para Sánchez será el 17 de mayo con las elecciones en Andalucía, la comunidad española más poblada. El propio Lula da Silva también se enfrentará pronto al desafío de la reelección. A pesar de su popularidad a nivel internacional, ni Sánchez ni Lula tienen garantizada la victoria en su propia casa. Pero al menos, en Barcelona, este fin de semana se respiraba un ambiente de remontada.