ROMA.– Con una resonancia mediática amplificada después de su firme respuesta al insólito ataque de su compatriota, Donald Trump –“no le tengo miedo, no quiero entrar en debate con él, pero voy a seguir proclamando el Evangelio”-, el papa León XIV, de gira en África, recordó este viernes la importancia de la verdad, justo cuando, del otro lado del Atlántico y a miles de kilómetros, el mandatario estadounidense se despachó diciendo algo sobre él totalmente falso.
“Cuando la simulación se vuelve norma, la capacidad humana de discernimiento se atrofia y nuestros vínculos sociales se encierran en circuitos autorreferenciales que nos dejan de mostrar la realidad. De esta manera vivimos como dentro de burbujas impermeables unas con otras, nos sentimos amenazados por cualquiera que sea diferente y nos deshabituamos al encuentro y al dialogo”, advirtió León, en un encuentro con estudiantes en la Universidad católica de África central, en Yaoundé, capital de Camerún.
“Así es como se extienden la polarización, los conflictos, los miedos y la violencia. No está en juego un simple riesgo de error, sino una transformación de la relación misma con la verdad”, alertó, al hablar sobre una actualidad marcada por el desafío de los sistemas de Inteligencia Artificial.
“La grandeza de una nación no puede medirse únicamente por la abundancia de sus recursos naturales, ni tampoco por la riqueza natural de sus instituciones. Ninguna sociedad puede prosperar si no se fundamenta en conciencias rectas, educadas en la verdad”, también aseguró el Pontífice.
Sus palabras hicieron pensar no sólo en las imágenes posteadas por el inquilino de la Casa Blanca con él vestido cual Jesús o junto a él, sino también, en sus últimas declaraciones, en las que, sin pelos en la lengua, dijo algo totalmente falso.
“Estoy seguro de que el Papa es un buen tipo, no me estoy peleando con él. El Papa hizo una declaración: él dice que Irán puede tener un arma nuclear. Yo digo que Irán no puede tener un arma nuclear”, aseguró Trump ante una nube de periodistas este jueves, antes de subirse a su helicóptero. El papa León nunca dijo que Irán puede tener armas nucleares.
“Y si el Papa mira a las 42.000 personas que fueron matadas en los últimos dos o tres meses mientras protestaban (en Irán), sin armas, sin nada… Bueno, yo tengo derecho a estar en desacuerdo con el Papa”, sumó.
“No tengo nada que objetarle al hecho de que el Papa puede decir lo que quiera, pero yo puedo estar en desacuerdo”, insistió, al recordar que Robert Prevost tiene un hermano MAGA (como había hecho en su primer posteo-ataque) y subrayar que para él no era necesario encuentro alguno con el Pontífice para limar divergencias.
León -el primer papa nacido en Estados Unidos- y Trump nunca se encontraron en persona.
Curiosamente, tampoco hablaron por teléfono. Prevost, nacido en Chicago hace 70 años, sí se reunió con el vicepresidente, el católico convertido JD Vance, que viajó para la misa de asunción de pontificado en mayo pasado, y quien le entregó una invitación para viajar a Estados Unidos.
Algo que, según observadores y más allá de que este es un año electoral, a la luz del encontronazo actual, es muy difícil que ocurra en este último mandato del multimillonario.
Más allá del discurso sobre la importancia de la verdad pronunciado en Camerún por el Papa, el Vaticano sí respondió a la noticia falsa difundida por Trump.
En un editorial publicado en Vatican News en todos los idiomas y en tapa de L’Osservatore Romano -el diario oficial de la Santa Sede-, que no mencionó diplomáticamente a nadie, Andrea Tornielli -director editorial de los medios vaticanos-, recordó, en efecto, el magisterio de los papas de las últimas décadas en contra del arma atómica.
Tornielli evocó declaraciones de Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Francisco, papa que fue más allá y que directamente aseguró que “el uso de la energía atómica con fines bélicos es inmoral, al igual que lo es la posesión de armas atómicas”.
Y enumeró las al menos seis veces que, en línea con todo lo anterior León -su sucesor estadounidense con nacionalidad también peruana-, se pronunció sobre la cuestión en sus casi 12 meses de pontificado.
La última, en un posteo en su cuenta de X, el 5 de marzo pasado, cuando escribió: “Recemos juntos para que las naciones procedan a un desarme efectivo, en particular al desarme nuclear, y para que los líderes mundiales elijan el camino del diálogo y la diplomacia en lugar de la violencia”.
Lo cierto es que el inédito cruce entre los dos norteamericanos más influyentes del momento, más allá de repercusión mediática, comenzó a tener efectos concretos.
Según informó Fox News, la administración Trump decidió rescindir un contrato de larga data con Caridades Católicas de Miami, alegando la disminución de la inmigración ilegal como factor determinante.
El arzobispo de Miami, Thomas Wenski, reaccionó de inmediato, publicando un editorial en el Miami Herald en el que lamentaba la pérdida de un contrato de 11 millones de dólares destinado a ayudar a menores no acompañados y niños migrantes, un programa que llevaba más de 60 años en funcionamiento.
Wenski advirtió que, sin financiación, los servicios no podrán mantenerse ni siquiera durante el resto del año, consignó ANSA.
Con bajo perfil y ajeno a esta novedad y demás polémicas, el Papa, que este sábado seguirá su periplo en Angola, tercera etapa de su gira africana, celebró a la mañana una misa antes más de 120.000 personas en el estadio de Doula, ciudad considerada la capital económica de Camerún, en la que siguió predicando su mensaje evangélico.
“Hay pan para todos si se da a todos. Hay pan para todos si se lo toma no con una mano que acapara, sino con una mano que da. De este modo, el alimento abunda: no se raciona por emergencia, no se roba, no se disputa ni es desperdiciado por quienes se atiborran ante quienes no tienen nada que comer”, advirtió.
“Cada gesto de solidaridad y perdón, cada iniciativa de bien es un bocado de pan para la humanidad necesitada de cuidados”, subrayó.
“Y, sin embargo, esto no es suficiente. Al alimento que nutre el cuerpo hay que unir, con igual caridad, el alimento del alma, que nutre nuestra conciencia, que nos sostiene en la hora oscura del miedo, en medio de las tinieblas del sufrimiento. Este alimento es Cristo, que siempre nutre en abundancia a su Iglesia y nos fortalece en el camino con su Cuerpo”.