WASHINGTON.- Mientras Donald Trump busca encarrilar la frágil tregua con Irán para poner fin a la guerra en Medio Oriente, el peor dato de inflación en Estados Unidos en los últimos cuatro años -saltó a 3,3% interanual, impulsada por la fuerte suba del precio de los combustibles– acentuó los desafíos en el frente interno para el presidente norteamericano, que enfrenta crecientes resistencias a su decisión de librar el conflicto bélico.
El informe publicado este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales ofreció la primera muestra de cómo la guerra en Irán golpea el bolsillo de los norteamericanos. Los precios al consumidor registraron en marzo su mayor aumento mensual en cerca de cuatro años, al subir 0,9% respecto a febrero. En términos anualizados, los precios aumentaron 3,3% —un alza pronunciada frente al 2,4% del mes anterior—, alcanzando así su nivel más alto desde 2022.
El dato negativo, un dolor de cabeza para la administración republicana con las elecciones de medio término en el horizonte, encendió las alarmas ya que aleja aún más la posibilidad de una baja de las tasas de interés este año por parte de la Reserva Federal (Fed).
Entre febrero y marzo, los precios de la nafta en Estados Unidos se dispararon 21,2%, impulsados por el fuerte aumento del barril de crudo y de los productos petrolíferos refinados —incluidos la nafta y el diésel—, ante el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz y los ataques en distintos países de Medio Oriente a instalaciones energéticas.
Los aumentos tuvieron efectos en cadena que se extienden a los fertilizantes y a otros bienes cuya producción o transporte depende de los combustibles fósiles. Aun si se consolidara el alto el fuego anunciado esta semana por Trump, los economistas advierten que es poco probable que el alivio llegue rápidamente a los consumidores.
“Incluso si los negociadores en Pakistán lograran un desenlace exitoso y el alto el fuego se transformara en un periodo duradero de pausa del conflicto, el impacto diferido de la conmoción en el sector petrolero y energético afectará a los consumidores de diversas maneras durante lo que resta del año”, estimó Joe Brusuelas, economista jefe de RSM.
El informe de marzo llega en momentos en que la inflación cumple cinco años consecutivos por encima del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal, y cuando las esperanzas de un último impulso para regresar a cifras inferiores parecen estar desvaneciéndose.
Tras haberse moderado notablemente desde su pico de 2022, bajo la presidencia de Joe Biden, la suba de los precios parecía haberse estancado en torno a entre 2 y 2,5% interanual, incluso antes de que el conflicto con Irán echara más leña al fuego.
El repunte de la inflación al consumo sigue a una fuerte aceleración del crecimiento del empleo el mes pasado, lo que sugiere que el mercado laboral se ha mantenido estable, señaló el informe oficial.
Sin embargo, existe la preocupación de que el conflicto en Medio Oriente, en caso de prolongarse, pueda debilitar el mercado laboral, especialmente si los consumidores norteamericanos respondieran a los altos precios con una reducción del gasto.