Tal vez confiado por el buen ritmo que lleva en la compra de reservas -adquirió US$4964 millones en 100 días (considerando los US$281 millones de la fecha, cerca de la mitad de la meta mínima de US$10.000 millones comprometida para todo el año-, o por el cada vez más cercano inicio de la temporada alta de liquidación del agro, el Banco Central (BCRA) se animó hoy a avanzar en nuevas flexibilizaciones del cepo cambiario que se mantiene vigente y afecta, básicamente, a las empresas.
En términos generales, la autoridad monetaria amplía plazos para la liquidación de divisas y facilita a las empresas los pagos financieros y la toma de coberturas para exposiciones en moneda extranjera distintas del dólar.
Incluso, elimina el límite de US$50 (países limítrofes) y US$200 (no limítrofes) que regía para extracciones en el exterior con tarjeta de crédito, que ahora quedarán sujetas únicamente al tope definido por cada banco.
Se supone que esta decisión no tendrá mayor impacto en la demanda, ya que es una operatoria “cara” y a la que la gente suele recurrir sólo en casos de urgencias. De hecho, por ese tipo de extracciones se cobran comisiones que van de los 14 a 19 dólares por operación, más un interés por adelanto de efectivo y la conversión al tipo de cambio oficial, a la que se suman los impuestos si luego no se cancela con divisas.
Las normas que habilitan estas modificaciones están contempladas en la Comunicación “A” 8417 publicada recientemente por la entidad que conduce Santiago Bausili, tras la aprobación de su directorio.
En lo que respecta a la actividad exportadora, se extienden los plazos para el ingreso de divisas al país, con el objetivo de “cuadrar períodos de ingreso y liquidación con los tiempos de cada negocio”, explicaron desde el organismo.
Por ejemplo, se extiende de 60 a 180 días el plazo de ingreso y se eleva el límite en el caso de exportaciones que empresas con casa matriz local realicen a sus filiales en el exterior, siempre que esos envíos no superen los US$200 millones anuales (hasta ahora el tope era de US$50 millones).
También se amplían de seis meses a un año esos plazos para exportaciones de ropa, carteras y productos similares de bajo volumen, así como para envíos de productos espaciales o nucleares realizados por empresas argentinas.
Además, en el caso de las exportaciones realizadas por personas humanas, se elimina la obligación de liquidar las divisas en el país (aunque no la de ingresarlas) cuando se trate de bienes. Es decir, se extiende el criterio que ya regía desde hace casi un año para la exportación de servicios. “Es una medida que permitirá que artesanos u orfebres locales que venden al exterior puedan conservar los dólares generados por esas ventas”, explicaron.
La nueva normativa también equipara el tratamiento para empresas que emitieron deuda mediante obligaciones negociables (ON) o tomaron líneas comerciales. “Hasta ahora podían acceder al mercado para comprar dólares y pagar hasta tres días antes solo si se trataba de deuda externa; ahora podrán hacerlo también con deuda interna de este tipo”, indicaron.
Asimismo, se permite el acceso al mercado cambiario oficial para pagos de capital de deuda financiera intrafirma, que aún estaban restringidos. Esto será posible siempre que se obtenga una refinanciación con cuatro años de vida promedio y tres años de gracia para el capital, con acreedores del mismo grupo económico.
“Son plazos y condiciones similares a los previstos para la repatriación de capitales de no residentes tras la venta de activos o empresas locales”, señalaron desde el BCRA.
Por último, se facilita la toma de coberturas cambiarias para pasivos externos, hasta ahora vedada. “Por ejemplo, si se tomaban pasivos en yuanes no se permitía acceder al mercado para cubrirlos en dólares. Con esta adecuación, ahora sí se podrá”, precisaron.
La batería de flexibilizaciones para operaciones comerciales y financieras de las empresas llegó acompañada por la ampliación de la restricción cruzada que impide acceder al mercado oficial durante 90 días a quienes hayan operado dólares financieros para girarlos al exterior.
“Lo que se busca es frenar un ‘rulo’ creciente que inversores muy profesionalizados, incluso desde algunos bancos, realizaban con el contado con liquidación para obtener diferencias”, explicaron ante la consulta de LA NACION.
En términos simples, se trata de operadores que compraban dólares en el mercado local (hoy, en torno a $1405), los transferían a cuentas en el exterior y luego los reingresaban vía contado con liquidación (a $1479 promedio) para capturar esa brecha.