“Tenemos dos luces amarillas”, dijo hoy el economista Luciano Laspina, recientemente designado director ejecutivo de Cippec, al analizar el rumbo del plan en la gestión de Javier Milei. El exdiputado elogió la consolidación fiscal, la agenda de reformas y la apertura impulsada desde diciembre de 2023, pero advirtió por factores financieros que podrían volver “difícil de dominar” al programa.
“El Gobierno ha generado un conjunto de reformas impresionante para lo que fueron las condiciones iniciales y la llegada con muy poca representación parlamentaria”, dijo Laspina, en una exposición durante un encuentro organizado por IAE Business School en Buenos Aires. Y al elogiar el rumbo aperturista del oficialismo, con desregulaciones, bajas de aranceles y menor intervención estatal, dejó advertencias por los riesgos que presenta el contexto económico.
“Las dos luces amarillas hoy son el riesgo país, que en estos días está bajando, y la inflación”, planteó el exlegislador rosarino, que trabajó durante años en el estudio de Miguel Ángel Broda. “La inflación se está empezando a desanclar y eso es un riesgo para el programa de estabilización. El Gobierno tiene una apuesta fuerte a que la estabilidad del tipo de cambio está garantizada por la abundancia de dólares en los próximos meses, pero es un riesgo”, insistió Laspina, en referencia al saldo positivo de la balanza comercial producto de la exportación agrícola y los mejores precios en Vaca Muerta.
“Creo que tenemos que ver rápidamente una curva inflacionaria que pegue la vuelta. Hace un año que está subiendo”, insistió Laspina, al analizar la evolución mensual del IPC, y agregó: “Puede ser que sea un reacomodamiento de precios relativos o un desancle del programa, que sería difícil después de dominar y controlar si esto al Gobierno se le va de las manos”.
Al describir el escenario más allá de la coyuntura, Laspina describió que hay “dos transformaciones” simultáneas que cruzan a la economía y constituyen la principal “tensión” en el país. “Una es el proceso de estabilización, que obliga a apretar la política monetaria y fiscal, y la otra es la transformación estructural de la economía, con la apertura al mundo y el cambio de regulaciones”, definió el titular de Cippec.
“Esas dos cosas generan una gran tensión, porque combinamos estabilización con reconversión. Eso lleva a una realidad muy heterogénea, con sectores ganadores a los que les va muy bien, y perdedores muy golpeados, sobre todo vinculados a la industria, el comercio y la construcción”, afirmó.
En ese camino, advirtió que el Gobierno tiene entre sus retos actuales “balizar hacia dónde va la política monetaria”. “Hubo tres o cuatro cambios de régimen monetario entre 2025 y 2026, eso le mete mucha incertidumbre a la economía. Venimos de sufrir una crisis muy grande en la previa electoral, y eso ha impactado fuerte en el crédito, el consumo y la inversión, y eso ha ralentizado el crecimiento”, describió Laspina, y agregó: “Esa combinación de ralentización de la demanda, por un lado, y transformación de la oferta, por el otro, genera esa tensión en la discusión del día a día y esa división entre la estadística, que muestra crecimiento real, pero concentrado en los perímetros del país, y menos beneficios en los grandes conurbanos”.
Luego, enfatizó en la necesidad de nuevas reformas, además de la fiscal y la laboral, y alertó al Gobierno por la “secuencia” de esos pasos. “Hay que llevar una visión del progreso al resto del país, porque si no, vamos a tener ese choque de dos Argentinas que fue lo que llevó al fracaso del país toda la vida. Fue campo vs. industria, ahora va a ser minería vs. industria o Vaca Muerta vs. industria. Sabemos que no es así, pero eso hay que construirlo, y ahí las políticas públicas tienen un rol”, afirmó Laspina.
De todas maneras, reconoció las limitaciones que enfrenta el Gobierno, tanto económicas como políticas, que complejizan el avance de reformas, en particular, la cuestión fiscal. “Para la reforma impositiva no tiene los pesos, y para cambiar la coparticipación no tiene los votos”, concluyó.