ZANJAN, Irán.– Una bandera negra cuelga sobre el paso fronterizo y retratos del fallecido líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, miran hacia abajo, prometiendo venganza contra Estados Unidos e Israel.
Pero en el viaje de 12 horas hacia el sur, rumbo a la capital, Teherán, la vida cotidiana continuaba, con solo señales ocasionales de la guerra en curso, incluyendo un centro religioso chiita que, según funcionarios, fue dañado por un reciente ataque aéreo.
Periodistas de Associated Press (AP) realizaron el trayecto el sábado, después de cruzar a Irán desde Turquía. Obtuvieron un vistazo del país que se encuentra en el centro de una guerra regional que ha sacudido la economía mundial y que no muestra señales de terminar cinco semanas después del asesinato de Khamenei en el ataque inicial de Washington y Tel Aviv.
La agencia AP ha recibido permiso del gobierno iraní para enviar un equipo adicional al país para un breve viaje de cobertura. La AP ya opera en Irán. El equipo visitante debe ir acompañado por un asistente de medios de una empresa afiliada al gobierno. La AP conserva el control editorial total de su contenido.
La primera señal importante de la destrucción causada por la guerra se vio en la ciudad noroccidental de Zanjan, a unas seis horas en auto desde la frontera.
Funcionarios iraníes dijeron que un ataque aéreo impactó un centro comunitario religioso, conocido como husseiniyah, matando a dos personas y destruyendo una clínica y una biblioteca. Otras partes del complejo, algunas con siglos de antigüedad, sufrieron daños, incluyendo su cúpula dorada.
Al ser consultado sobre el ataque, el Ejército israelí afirmó que había alcanzado “un cuartel militar” y que trata de evitar dañar instalaciones civiles, sin dar más detalles.
“Me ha dolido mucho y me ha angustiado mucho”, dijo Somayeh Shojaei, una residente local que ha participado en eventos religiosos y culturales en el centro. “Con estos ataques aéreos, [Estados Unidos e Israel] están mostrando su intención maliciosa al mundo entero”, agregó.
El ataque mató al encargado de la biblioteca y a un voluntario de primeros auxilios del Media Luna Roja de Irán, según Jaafar Mohammadi, director provincial de orientación cultural e islámica.
Dijo que personas de bajos recursos habían recibido atención gratuita en la clínica y que estudiantes habían hecho uso de la biblioteca, que albergaba más de 35.000 libros, incluidos manuscritos antiguos.
Afirmó que no sabía por qué el complejo fue atacado.
“Irán quería negociar la paz con [el presidente norteamericano, Donald] Trump, pero Trump respondió con la guerra”, dijo Mohammadi. “Él inició la guerra, pero nosotros definitivamente seremos el bando victorioso”, agregó.
Estados Unidos e Israel han llevado a cabo miles de ataques en todo el país, y Trump ha amenazado con bombardear Irán “de regreso a la Edad de Piedra, donde pertenece”. Durante el fin de semana, reiteró un plazo hasta el martes para que Irán reabra el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el petróleo y el gas.
Los líderes sobrevivientes de Irán han mantenido una postura desafiante y el control, rechazando lo que dicen son propuestas de paz estadounidenses poco razonables. Israel no ha dado indicios de que planee reducir sus ataques, y ha instado a los iraníes a derrocar a sus líderes.
Incluso mientras la guerra genera turbulencia global –y miedo y ansiedad dentro de Irán–, la vida cotidiana continúa.
Ciudad tras ciudad en el camino hacia Teherán, los reporteros de AP vieron tráfico normal, negocios abiertos y personas caminando por las calles. Un restaurante servía delicias iraníes como cordero a la parrilla con arroz, sopa de cebada y bebidas con azafrán, mientras sonaba por los altoparlantes la canción de R.E.M. “Losing My Religion”.
Se pudo ver a muchas mujeres realizando sus actividades diarias sin portar la cobertura obligatoria para la cabeza impuesta por la teocracia, cuya aplicación se ha relajado en los últimos años.
El equipo pasó por dos puestos de control al acercarse a Teherán sin ser detenido.
La ciudad estaba inquietantemente tranquila después de la medianoche. La noche anterior se habían registrado fuertes ataques aéreos en las montañas que rodean la capital.
Teherán está en la línea del frente, habiendo visto oleada tras oleada de ataques que Washington y Tel Aviv aseguran van dirigidos a las fuerzas militares y de seguridad interna. Las autoridades iraníes dicen que más de 1900 personas han muerto. No está claro cuántos eran soldados o civiles.
Los periodistas de AP vieron varios edificios gubernamentales y estaciones de policía que habían sido destruidos. Pasaron por varios puestos de control operados por miembros de los Basij de civil, una fuerza de seguridad interna, y por miembros uniformados de la Guardia Revolucionaria paramilitar.
Fueron detenidos una vez y se les pidió abrir el automóvil y mostrar sus credenciales de prensa antes de que se les permitiera continuar.
El combustible está fuertemente subsidiado, de modo que 4 litros de nafta cuestan alrededor de 15 centavos de dólar. Pero a las personas solo se les permite comprar aproximadamente 20 litros a la vez. No se observaron filas de para comprar nafta.
De regreso en Zanjan, Mohamoud Maasoumi, un soldado retirado, dijo que el conflicto con Estados Unidos –“la arrogancia del mundo”– se remonta al golpe respaldado por la CIA en 1953, que está grabado en la memoria de muchos iraníes. Expresó su esperanza de que los líderes de Irán defiendan al país.
“El enemigo ve que nunca vamos a sucumbir”, dijo Maasoumi.