FRANKFURT.– El gobierno alemán salió este fin de semana a intentar contener la polémica generada por una disposición poco difundida de su nueva ley de servicio militar, luego de que se viralizara que millones de hombres deberían solicitar un permiso para salir del país por periodos prolongados.
El Ministerio de Defensa aseguró que está trabajando para “aclarar” la normativa mediante reglamentos administrativos y minimizar la incertidumbre, al tiempo que insistió en que, bajo el sistema actual basado en el voluntariado, las autorizaciones para viajar al extranjero “deben concederse en principio” y no implicarán trabas reales.
La controversia estalló tras la publicación de un reportaje del diario Frankfurter Rundschau que puso el foco en una cláusula vigente desde el 1° de enero, hasta entonces prácticamente ignorada. Según la legislación, los hombres de entre 17 y 45 años deben solicitar autorización al centro de reclutamiento de la Bundeswehr –conjunto de las fuerzas armadas unificadas de la República Federal de Alemania– si planean permanecer fuera de Alemania por más de tres meses, incluso en tiempos de paz.
La medida, explicaron las autoridades, apunta a garantizar que el Estado pueda localizar a potenciales reclutas en caso de emergencia.
“En caso de crisis, debemos saber quién puede estar residiendo en el extranjero durante un período prolongado”, indicó un vocero del Ministerio de Defensa. Sin embargo, evitó precisar cómo se implementará concretamente el procedimiento, cuánto demorarán los permisos o qué consecuencias tendría no cumplir con la norma, lo que alimentó la confusión pública.
Desde el gobierno subrayaron que la disposición no es completamente nueva: se trata de una regla heredada de la Guerra Fría que, según afirmaron, “no tenía relevancia práctica” y no estaba acompañada de sanciones. En la misma línea, remarcaron que el actual modelo de servicio militar sigue siendo voluntario, por lo que el requisito administrativo no debería traducirse en restricciones efectivas para quienes deseen viajar, estudiar o trabajar en el exterior.
Pese a estas aclaraciones, la revelación generó una fuerte reacción política y social. Dirigentes de la oposición acusaron al Ejecutivo de haber introducido cambios sensibles sin la debida transparencia, mientras que en distintas ciudades del país se multiplicaron las manifestaciones contra la política de defensa y el rumbo militar adoptado por Berlín.
Durante el fin de semana se registraron más de 70 protestas en toda Alemania, según la emisora Deutschlandfunk. Las movilizaciones estuvieron centradas en el rechazo a los conflictos en Ucrania y Medio Oriente, pero también reflejaron el malestar por las reformas militares.
En Stuttgart, unas 3000 personas participaron de las marchas, mientras que en Múnich se congregaron alrededor de 2000 manifestantes. En Berlín, varios cientos protestaron contra las acciones de Estados Unidos e Israel en Medio Oriente y reclamaron una política exterior basada en la diplomacia.
Organizadores de las marchas señalaron que la reciente difusión de la normativa sobre viajes al exterior generó especial preocupación entre los jóvenes, que temen que estas medidas sean un paso previo a la reinstauración del servicio militar obligatorio, suspendido en 2011 durante el gobierno de Angela Merkel.
La nueva legislación, aprobada en diciembre por el Bundestag, forma parte de un paquete más amplio de reformas destinado a fortalecer las capacidades militares del país en un contexto de creciente tensión geopolítica. Alemania busca aumentar el número de soldados en activo de los actuales 183.000 a unos 260.000 para 2035, además de ampliar el número de reservistas hasta alcanzar un total de 460.000 efectivos.
El ministro de Defensa, Boris Pistorius, advirtió en su momento que, si el modelo “modernizado” basado en el voluntariado no logra atraer suficientes reclutas, el Parlamento deberá debatir la posible reintroducción del servicio militar obligatorio. Esta posibilidad es uno de los puntos más controvertidos de la reforma.
Además, la ley establece que todos los hombres que cumplan 18 años deberán completar un cuestionario obligatorio sobre su educación, estado de salud y disposición a servir en las fuerzas armadas. Para las mujeres, en cambio, esta instancia es voluntaria debido a limitaciones constitucionales. A partir de 2027, además, los varones deberán someterse a pruebas de aptitud física, otro elemento que ha sido interpretado por críticos como un paso hacia un sistema de conscripción más amplio.
El trasfondo de estas medidas es la creciente preocupación por la seguridad europea, especialmente tras la invasión rusa de Ucrania y las dudas sobre el compromiso de Estados Unidos con la defensa del continente. El canciller Friedrich Merz insistió en la necesidad de que Alemania esté en condiciones de defenderse “lo antes posible” y ha impulsado un aumento significativo del gasto militar, incluso flexibilizando el tradicional “freno de deuda” para financiar la modernización de las fuerzas armadas.
Agencias Reuters y Xinhua