Charlie Blackwell-Thompson, directora de lanzamiento de Artemis II, envió un mensaje a la tripulación minutos antes del despegue de la aeronave. “Llevan con ustedes el espíritu de los estadounidenses, de nuestros compañeros alrededor del mundo y también las esperanzas y sueños de una nueva generación. Buena suerte”, dijo Blackwell-Thompson, testimonio capturado por la transmisión oficial de la NASA.
El cohete Space Launch System (SLS) partió desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, y puso en marcha el primer viaje tripulado hacia la Luna desde 1972. A bordo del vehículo se trasladan los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes durante los próximos días se internarán miles de kilómetros más allá de la Luna antes de emprender el regreso a la Tierra.
La tripulación tiene una fuerte carga simbólica: Koch será la primera mujer en participar de una misión lunar, Glover el primer astronauta negro y Hansen el primer no estadounidense en un vuelo de este tipo. El comandante es Wiseman, ex capitán de la Marina de Estados Unidos y veterano de la Estación Espacial Internacional.
A diferencia de las históricas misiones Apolo, Artemis II no intentará alunizar. La nave Orion realizará un sobrevuelo: pasará varios miles de kilómetros más allá de la Luna, girará y regresará directamente a la Tierra. La misión durará menos de diez días y funcionará como ensayo general para futuros vuelos con aterrizaje.
El SLS, el cohete más poderoso de la NASA —equivalente a un edificio de 32 pisos—, despegó desde la plataforma 39B, la misma utilizada en misiones Apolo y por los transbordadores espaciales. La agencia contaba con una ventana de lanzamiento de dos horas; en caso de no concretarse, debía esperar una nueva alineación precisa entre la Tierra y la Luna en los días siguientes.
Donald Trump realizó un posteo en Truth Social y celebró el hito: “Por primera vez en más de 50 años, ¡Estados Unidos regresa a la Luna! Artemis II, uno de los cohetes más potentes jamás construidos, lanzará a nuestros valientes astronautas al espacio profundo, más lejos de lo que ningún ser humano ha llegado jamás”.
“Estamos ganando: en el espacio, en la Tierra y en todas partes, económica, militarmente y ahora, más allá de las estrellas”, añadió. Y completó: “¡Nadie puede competir! Estados Unidos no solo compite, domina, y el mundo entero nos observa. Que Dios bendiga a nuestros increíbles astronautas, que Dios bendiga a la NASA y que Dios bendiga a la nación más grande que jamás haya existido: los Estados Unidos de América!”.