Putin encuentra en la crisis en Medio Oriente una ventaja para la guerra en Ucrania

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PARIS.– Cuatro años, un mes y cinco días después de la invasión rusa a Ucrania, la guerra sigue cobrándose su número de muertos y pérdidas materiales de ambos lados, sin solución de continuidad.

Pero, si bien Moscú continúa atacando indiscriminadamente blancos civiles, sin poder avanzar, Ucrania ha conseguido extender su respuesta a territorio ruso, afectando sensiblemente sus infraestructuras portuarias, instalaciones energéticas y logísticas más distantes.

“Ucrania está extendiendo la guerra al territorio ruso. La retaguardia rusa ya no está segura. Lo que el Kremlin durante años ha vendido a su pueblo como una ‘guerra lejana’ está lenta, metódica y muy concretamente llegando a casa”, afirma Alexandre Melnik, ex diplomático ruso, profesor del ICN Business School.

Un edificio destruido por un bombardeo ruso en OdessaOLEKSANDR GIMANOV – AFP

En los últimos 90 días, Rusia ha lanzado más de 6000 drones contra Ucrania. Pero Ucrania ya no juega el papel de un objetivo pasivo. Según informes rusos, en el mismo período ha utilizado aproximadamente entre 1200 y 1300 drones contra territorio ruso. Y estos ya no son gestos simbólicos, sino una campaña sistemática.

“Kiev comenzó no solo a alcanzar a Rusia, sino a quebrar su sentido de invulnerabilidad”, agrega Melnik.

Según numerosos especialistas, la retaguardia rusa está sintiendo la guerra no solo a lo largo de la frontera: Belgorod, Kursk y Bryansk permanecen bajo presión constante. Pero los ataques ahora llegan más lejos: a las regiones de Moscú y San Petersburgo, a la infraestructura portuaria, y a las instalaciones energéticas y logísticas más distantes.

“Ahora, la guerra que el Kremlin construyó como una exportación de violencia hacia afuera, está comenzando a involucrar el propio territorio de Rusia”, ratifica el coronel (R) Pierre Servent, experto en estrategia militar.

La sala de una maternidad tras un ataque ruso en OdessaOLEKSANDR GIMANOV – AFP

La diferencia reside en que Rusia ataca a civiles, mientras que Ucrania ataca a la máquina de guerra rusa. Los drones rusos se usan ampliamente contra instalaciones energéticas ucranianas, ciudades e infraestructura civil.

“Los drones ucranianos están atacando lo que le da a Rusia los recursos para continuar su agresión. Eso resalta la diferencia de lógica: un lado intenta sumergir a la sociedad en la oscuridad. El otro intenta detener la maquinaria de guerra”, precisa Servent.

Si bien en términos de escala de destrucción, Rusia actualmente está infligiendo un daño mucho mayor a Ucrania, los ataques ucranianos poseen poder asimétrico y político. Un solo ataque exitoso a una refinería o terminal petrolera podría costarle a Rusia más que las docenas de drones “derribados” reportados en los informes diarios.

“Pero lo peor para el Kremlin no son los incendios en sí, sino el desmentido de la falsedad principal: que Rusia puede devastar Ucrania con impunidad mientras vive en una retaguardia cómoda donde la guerra existe solo en una pantalla de televisión”, asegura Melnik.

El frente de la maternidad bombardeada por las fuerzas rusas en OdessaOLEKSANDR GIMANOV – AFP

Los ucranianos comprendieron que la única forma eficaz de detener a Rusia es paralizar su complejo militar-industrial. Y, por esa razón, Kiev apuesta especialmente por sus drones y misiles de largo alcance. Apoyado por el auge de su industria doméstica de drones y misiles, el país intensifica su campaña de ataques contra sitios militares, industriales y petroleros rusos.

En febrero, Kiev reivindicó un ataque en el sitio de Kapoustine Iar, luego otro en la fábrica de Votkinsk, ambos implicados en el programa de misiles balísticos rusos. En marzo, el Ejército ucraniano también afirmó haber atacado Kremniy El, en Briansk, un sitio presentado por Volodimir Zelensky como un proveedor clave de componentes electrónicos para misiles, así como dos fábricas aeronáuticas implicadas en la producción y mantenimiento de aviones de transporte militares.

Este aumento de potencia se basa en gran parte en el rápido crecimiento de la industria de defensa ucraniana. Creada poco después del inicio de la invasión rusa en 2022, Fire Point es un ejemplo. Iryna Terekh explica que la empresa nació de una idea simple: diseñar un arma de largo alcance que sea a la vez eficaz, económica y susceptible de ser industrializada. “Había muchas buenas armas, pero no podían producirse en masa”, resume.

Con un alcance de hasta 1600 kilómetros, por un costo unitario de 55.000 dólares, el FP-1 responde a esta lógica. Fire Point también desarrolla los FP-7 y FP-9, misiles destinados a ampliar aún más las capacidades ucranianas de ataque de largo alcance.

Misiles Flamingo en la fábrica secreta de Fire Point en UcraniaEfrem Lukatsky – AP

Según Iryna Terekh, estos últimos se producen hoy “en un 90% en Ucrania”. Este progreso responde a una necesidad estratégica tanto como industrial: “Ucrania no tiene otra opción que jugar de manera asimétrica”, explica, subrayando la diferencia de recursos con Rusia.

Lo que distingue a la nueva industria ucraniana son los ciclos de desarrollo muy cortos, alimentados por el feedback del terreno, llevados por actores privados y con escasísima burocracia.

El efecto preciso de estos ataques sigue siendo difícil de medir en tiempo real. Varias reivindicaciones ucranianas no han podido ser verificadas de forma independiente, y aún es muy pronto para cuantificar su impacto en los ritmos de producción rusos.

Pero su alcance estratégico es ahora reconocido incluso en los círculos del poder ruso. El 17 de marzo, el secretario del Consejo de Seguridad ruso, Serguéi Shoigú, admitió que “ninguna región del país está ahora segura”.

Muchos expertos pensaron que la guerra en Irán representaría una pérdida, pero ha representado sobre todo un beneficio económico para Vladimir Putin, en momentos en que su economía parece estar sometida a considerable estrés. En efecto, si bien el Kremlin pierde otro de sus grandes aliados -después de Venezuela-, la crisis del petróleo le ha permitido obtener aproximadamente 150 millones de dólares diarios suplementarios.

Las defensas aéreas ucranianas interceptan un dron Shahed (Archivo)Evgeniy Maloletka – AP

Si bien las previsiones oficiales ocultan la realidad, la verdad es que el crecimiento ruso se ha desacelerado considerablemente, pasando del 4% en 2024 a solo el 1% en 2025, con riesgos de recesión en 2026.

El déficit presupuestario debería alcanzar entre el 3,5% y el 4,4% del PBI en 2026, debido principalmente al aumento del gasto militar (40% del presupuesto). Para hacerle frente, el gobierno elevó el IVA del 20% al 22% en 2026, una medida rara entre las grandes economías.

“La economía rusa ahora depende de gastos militares masivos, exportaciones de petróleo a precios reducidos y el agotamiento progresivo de las reservas financieras. Este modelo no es sostenible a largo plazo”, asegura Claude Blanchemaison, exembajador francés en Moscú.

Desde el punto de vista de Moscú, la guerra en Irán desvía la atención internacional y los recursos occidentales del frente en Ucrania. En un momento en que Rusia enfrenta una crisis presupuestaria y dificultades importantes para financiar la guerra en Ucrania, el aumento de los precios de la energía podría resultar un salvavidas.

Además, los intentos de Donald Trump por evitar un fuerte aumento de los precios del petróleo beneficiaron, paradójicamente, a Moscú con su decisión de levantar durante 20 día las sanciones sobre las ventas de petróleo ruso para estabilizar el mercado.

El logo de la compañía petrolera rusa Lukoil en una feria comercial en Abu Dabi (Archivo)Altaf Qadri – AP

No solo eso. El lunes, el Pentágono notificó al Congreso su intención de “desviar” unos 750 millones de dólares que los países de la OTAN pagaron para comprar armas estadounidenses destinadas a Ucrania, y que ahora serán utilizados para reabastecer su propio arsenal.

Sin embargo, la resiliencia ucraniana parece a veces a prueba de los peores desafíos. De paso por París, el 13 de marzo, Zelensky confirmó el envío de militares a países del Golfo Pérsico en respuesta a sus solicitudes para defenderse contra los drones iraníes.

Rusia “se equivoca” si cree que “la guerra en Irán le ofrecerá un respiro”, declaró Emmanuel Macron al recibir a Zelensky en el Elíseo. “Nada nos desviará de Ucrania”, prometió el presidente francés.

Zelensky confirmó haber sido solicitado con urgencia, desde el inicio de la guerra en Irán, por una decena de países, y haber enviado expertos a tres países del Golfo. De visita en la región, el líder ucraniano acordó este sábado cooperar en defensa con Emiratos Árabes Unidos y Qatar.

Un equipo de expertos en drones también habría partido para proteger las bases militares estadounidenses en Jordania.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, junto a un sistema de misiles antiaéreos en Alemania (Archivo) Jens Buettner – DPA

Mientras Ucrania, asediada cada noche por centenares drones rusos tipo Shahed, logra interceptar más del 90%, las tasas de intercepción de los Estados del Golfo, excelentes contra misiles, han sido muy inferiores contra los ataques de esos mismos Shahed, originalmente inventados por Irán y actualmente fabricados también en Rusia.

En el teatro bélico, Ucrania, que sufre una escasez de armas antimisiles como los Patriot, ha logrado en las últimas semanas recuperar terreno, poniendo en jaque las esperanzas rusas de relanzar ofensivas en primavera.

“Han retomado posiciones que los rusos tardaron varios meses en ganar”, se observa en el Observatorio de Conflictos del ejército francés.

El fin de la conectividad que Starlink, la constelación de Elon Musk, ofrecía a Rusia, permitió a los ucranianos recuperar la ventaja frente a tropas rusas de repente privadas de medios de comunicación. La señal también puede verse debilitada del lado ucraniano, pero estos tienen soluciones de relevo, especialmente con Oneweb.

En París, los militares explican que los soldados ucranianos llevan a cabo un combate cada vez más descentralizado con unidades cada vez más pequeñas, dotadas del máximo de medios de transmisión y una gran autonomía de decisión.

Militares ucranianos disparan un lanzacohetes múltiple Grad hacia posiciones rusas en el frente de batalla en la región de Donetsk (Archivo) Andrii Marienko – AP

“La zona de muerte, ese frente amplio de 20 a 30 kilómetros, es prácticamente inaccesible para los blindados”, señalan los observadores militares. Mientras que el 80% de las pérdidas humanas están relacionadas con los drones, ya no es posible atravesar la zona más que por medios alternativos.

Los ucranianos usan cada vez más robots terrestres para abastecer sus puestos de combate más cercanos al frente. Los rusos usan ahora caballos para el aprovisionamiento, y cada vez más motos de cross de origen chino.

“En la zona de contacto, cada uno intenta usar cosas más rápidas, ágiles, menos visibles, pero son paliativos”, señala un comandante.

No obstante, los Shahed rusos vuelan cada vez más alto y más rápido y la estrategia de saturación de los rusos sigue siendo igual de violenta. Desde el inicio del año, han matado más de 600 civiles y herido a más de 3500.