Entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre, la pista principal del Aeropuerto Internacional de Ezeiza operará con una longitud reducida de 1850 metros, frente a los 3300 actuales, como consecuencia de obras de mejoramiento en la traza secundaria.
Durante ese período, las aerolíneas deberán readecuar su programación, especialmente en lo que respecta a aeronaves de mayor porte. Desde el concesionario Aeropuertos Argentina indicaron que se pusieron a disposición otras terminales aéreas para que las compañías puedan redirigir temporalmente sus operaciones.
Entre las alternativas en análisis, también figura la utilización de aeronaves de menor porte o la eventual habilitación del Aeroparque Jorge Newbery para operaciones hoy restringidas a aviones de fuselaje estrecho, una decisión que depende de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
Hasta el momento, ninguna aerolínea comunicó formalmente qué medidas adoptará. Las compañías tienen plazo hasta el 7 de mayo próximo para informar la prefactibilidad de sus vuelos.
Pero el bloguero Santiago Torre Walsh, conocido como Sir Chandler, advirtió que aerolíneas como American Airlines y United Airlines aumentaron de precio o directamente retiraron de sus sistemas de venta las tarifas más económicas para esas fechas. “Con los vuelos europeos aún no lo pude notar”, agregó.
En la misma línea, el agente de viajes Diego Minici detectó que ambas compañías bloquearon las cinco primeras clases tarifarias entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre, una práctica que no se observa en otros períodos como septiembre o diciembre.
Según fuentes del sector, este tipo de medidas suele anticipar restricciones en la oferta para evitar posteriores reprogramaciones o devoluciones. Consultadas por LA NACION, fuentes de American Airlines dijeron que prefieren no hablar de tarifas y que seguramente la operación para esos días se va a “reorganizar”. Desde United Airlines no habían respondido al cierre de esta nota.
Desde otra aerolínea que aún no definió un curso de acción señalaron que, más allá de estrategias comerciales, es esperable una suba en los precios debido a la menor disponibilidad de vuelos durante esos días.
Las obras permitirán, una vez finalizadas, incrementar la capacidad operativa del aeropuerto y ampliar el volumen de pasajeros que viajan desde y hacia la Argentina.
El plan de modernización, impulsado por Aeropuertos Argentina con una inversión de US$110 millones, se concentra principalmente en el denominado “lado aire”. Incluye la construcción de la nueva plataforma Golf, con capacidad para siete aeronaves de fuselaje estrecho, así como la remodelación del anillo de balizamiento, la repavimentación del rodaje Alfa y nuevos módulos de mantenimiento.
El proyecto, diseñado junto con el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), contempla también mejoras en materia de sustentabilidad, como una planta de tratamiento de agua por ósmosis inversa y un sistema de abastecimiento energético renovable para cinco posiciones, en reemplazo de los actuales generadores diésel.
En el lado tierra, se ampliará en 1200 metros cuadrados la terminal de arribos domésticos, que sumará cinco nuevas puertas de embarque —hasta alcanzar un total de 12— y 3500 metros cuadrados adicionales de área de preembarque, con nuevos espacios comerciales, una sala VIP y un sector destinado a niños.
Asimismo, se renovará el sistema tecnológico de operación en terminal, con el recambio de más de 1700 equipos —entre puestos de check-in, self check-in, self bag drop y sistemas de control— preparados para operar con biometría.
Por último, en Aeropuertos Argentina Cargas se prevé concluir la Terminal Única de Courier (TUC), de 12.000 metros cuadrados, y ampliar el área de exportación de productos perecederos, que pasará de 4500 a casi 7000 metros cuadrados. Las obras se completarán con una nueva conexión vial hacia la autopista Riccheri para mejorar la circulación interna.