El primer desafío internacional de Kast que amenaza con abrir un frente con Trump

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SANTIAGO, Chile.– El primer desafío internacional del conservador José Antonio Kast, que asumió la presidencia de Chile este miércoles, será definir el destino del proyecto de cable submarino de fibra óptica que busca unir el país con China.

La iniciativa nació para reducir la dependencia de las rutas de datos de internet que hoy pasan por América del Norte, pero quedó atrapada en la creciente rivalidad entre Washington y Pekín.

El gobierno de Donald Trump la considera una potencial “amenaza” para la seguridad regional.

El presidente Donald Trump saluda a José Antonio Kast en la cumbre del «Escudo de las Américas» en MiamiSAUL LOEB – AFP

El proyecto fue adjudicado en enero a la empresa estatal China Mobile. Y pese a que la designación fue anulada dos días después, Washington sancionó a tres altos funcionarios de la gestión del izquierdista Gabriel Boric (2022-2026), incluido su ministro de Transporte, con la revocación de sus visados para entrar en Estados Unidos.

China Mobile es el mayor operador de telefonía móvil del mundo por número de abonados y escala de red, con una fuerte presencia internacional a través de China Mobile International (CMI).

Un cable chino “básicamente deja a Estados Unidos sin poder ver qué ocurre” en el tráfico regional de datos, dijo a la agencia AFP el experto en telecomunicaciones Jonathan Frez, profesor de la Universidad Diego Portales.

Con este proyecto, China “se conectaría” con “el resto de América Latina, incluyendo Brasil, que es miembro del Brics”, grupo que reúne además a Rusia, la India y Sudáfrica, agrega Frez.

El cable submarino chino abriría al gigante asiático al control de los datos de toda la regiónArchivo

Kast se encuentra en medio de un escenario difícil, en el que intentará equilibrar la buena relación de Chile con China, su principal socio comercial, y los deseos del nuevo mandatario de estrechar lazos con Estados Unidos.

En los días previos al cambio de mando, la controversia por este cable generó una áspera fricción entre Boric y Kast.

El presidente electo acusó a su antecesor de no compartirle suficiente información sobre la iniciativa e interrumpió abruptamente las reuniones previas al traspaso de mando entre ambas administraciones, aunque luego fueron retomadas.

Kast prometió un “gobierno de emergencia” contra la delincuencia y la migración irregular. Al gobierno estadounidense le interesa ayudarlo en esas materias, pero también intervenir en “la denegación de acceso a recursos y mercados de China”, dice a la agencia AFP el analista internacional Gilberto Aranda, experto de la Universidad de Chile.

El presidente chileno Gabriel Boric en la ceremonia de apertura de la Cuarta Reunión Ministerial del Foro de China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en PekínAndy Wong – AP

China es el principal destino de las exportaciones del país sudamericano. Chile le vendió en 2025 productos, principalmente cobre, cerezas y litio, por más de 38.000 millones de dólares, una cifra que superó en un 6,4% la del año anterior.

Según Aranda, las sanciones inéditas contra los funcionarios de Boric deben ser tomadas como “una advertencia” a la entrante administración de Kast.

Explica que el nuevo presidente tenderá a alinearse con Estados Unidos, con el que tiene afinidad ideológica y que muestra un renovado interés sobre América Latina.

Chile deberá considerar “salirse del eje confrontacional”, dice, y abrirse a nuevos mercados para no depender tanto del comercio con China.

El proyecto, por ahora paralizado, denominado Chile-China Express (CCE), busca conectar Valparaíso con Hong Kong, con un recorrido de casi 20.000 km.

Chile busca con este proyecto acelerar el tráfico de datos. Actualmente es el sexto país con la internet de banda ancha más rápida en el mundo, según el Speedtest Global Index.

Con la nueva infraestructura pretende fortalecer los servicios digitales, los centros de datos y el comercio electrónico del país, áreas en las que también ya es el líder regional.

La iniciativa es promovida desde el segundo gobierno del derechista Sebastián Piñera (2018-2022) para posicionar al país como un puente digital regional.

Chile cuenta con al menos tres cables submarinos internacionales, todos conectados con América del Norte. Ninguno pasa por Asia.

Ahora ya está en construcción una infraestructura de 14.800 kilómetros de largo para enlazar la ciudad de Valparaíso con Sídney, en Australia, llamado “Humboldt”. Se hace en asociación con Google.

Expertos citados por Diario Financiero advierten que si el proyecto de la estatal China Mobile no se concreta en Chile, es probable que la potencia asiática busque cobijo en Perú, el segundo receptor de inversiones chinas de América Latina.

Agencia AFP