Una buena y una mala noticia asoman estos días en el mundo de las rutas argentinas, después de que se ponga en marcha la última etapa de la serie de licitaciones que entregarán al sector privado casi 10.000 kilómetros de corredores viales nacionales.
La buena es que no habrá más subsidios para el sistema de rutas en las que se paga peaje; la mala, no hay un plan de obras que cambie el colapso de tránsito de las principales trazas nacionales. Eso sí, subirán fuerte las tarifas para levantar la barrera ni bien las concesionarias culminen las tareas de bacheo para remontar el deterioro actual.
Justamente, acá está uno de los puntos más polémicos. Quienes se presenten podrán ofrecer una combinación de precio del peaje y tiempo de concesión. Por caso, según los pliegos, el mínimo será de 20 años y el máximo, de 30. Para el caso de la ruta del Mercosur, que ya fue licitada y entregada a la familia Cartellone (varios ejecutivos de la empresa, tres de ellos de apellido Cartellone, son imputados en la causa Cuadernos y se los acusa de haber pagado coimas) ganó con un peaje de $3563,45 por cada 100 kilómetros, con un valor máximo propuesto por el Estado concedente de $4300. Para el tramo conexión, que concesionó el puente que une Rosario con Victoria, el valor ofrecido fue de $3385,80, con un tope ofrecido de $4050. Ese, se cree, será el parámetro de precio que se aplicará en la mayoría de los otros corredores.
Además de esos dos tramos ya entregados y en manos privadas, mañana se abrirán los pliegos de dos corredores fundamentales para el transporte de carga y ya están en marcha los otros dos paquetes de rutas con lo que ya se avanzó en la concesión de los 9142 kilómetros anunciados.
Quienes se presenten podrán ofrecer una combinación de precio del peaje y tiempo de concesión. Por caso, según los pliegos, el mínimo será de 20 años y el máximo, de 30
Todo estará terminado, intuyen en el Ministerio de Economía, en el primer semestre. Este esquema se podría resumir en unos pocos puntos que desilusionan a los usuarios. Se trata de un contrato de conservación para dejar la ruta en condiciones de “transitabilidad” o bacheo, peajes de alrededor de 3500 pesos por cada 100 kilómetros, nuevas estaciones y prácticamente ninguna obra nueva.
Mañana será el turno de la Etapa II, cuando se conocerán las ofertas que se recibieron por dos corredores que se entregarán a concesión y que suman 1800 kilómetros. Se trata del tramo Sur (rutas 3, 205, un tramo de la 226 y la Autopista Ezeiza – Cañuelas) y el tramo Pampa (ruta 5 entre Luján y Santa Rosa, La Pampa).
La mala noticia es que, entre los dos corredores, con una enorme necesidad de ampliación de infraestructura y doble vía por el caudal de tránsito, apenas 72 de los 1800 kilómetros serán de nueva autopista. En esta segunda etapa, el Tramo Pampa, que corre sobre la ruta 5, tiene una longitud de 546,65 kilómetros, mientras que el Sur, suma en todas sus variantes 1325,17 kilómetros.
La Etapa II B, cuya apertura de sobres será el 7 de mayo, comprende varios tramos. Se trata de más de 2500 kilómetros divididos en el Tramo Mediterráneo, de 672,32 kilómetros que corre sobre las rutas 7 y 35 y atraviesa las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. A su vez, también se licitó el Tramo Puntano de 720 kilómetros y que incluye a las rutas 8, 36, la autopista A-005 y 193, con paso por San Luis, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
Finalmente, el Tramo Portuario Sur (636,75 kilómetros), un sisitema vial que abarca la ruta 9 y la 188 ubicadas en Buenos Aires y La Pampa; y el Tramo Portuario Norte (528,04 kilómetros), con la concesión de las rutas 9, 33 y A-008, por las provincias de Buenos Aires y Santa Fe.
Esta semana se conoció el resto. El 18 de mayo se abrirán los sobres de la Etapa III, un conjunto de rutas que suman 3900 kilómetros que se despliegan por Santa Fé, Córdoba, Entre Ríos, Santiago del Estero, Tucumán, Jujuy, Salta, Chaco, Corrientes, Misiones y Mendoza.
Así las cosas, en el Gobierno esperan que en el primer semestre estén en manos privadas todas las rutas que hasta ahora controlaba la empresa estatal Corredores Viales, una sociedad del Estado sobre la que se posan muchos interrogantes y que actualmente tiene una plantilla de 3245 empleados.
“Se recuerda que el nuevo sistema no contará con ningún subsidio por parte del sector público, el cual hasta el momento realizaba aportes para sostener un esquema de concesión deficitario y que no brindaba beneficios reales para los usuarios”, escribió en un comunicado Vialidad Nacional, el organismo dedicado a estas licitaciones.
La gran decepción de este sistema de concesiones que diseñó el Gobierno llega al mirar los pliegos. Cada sección establece las obligaciones contractuales del concesionario que se haga con el corredor. En ellos se detalla exhaustivamente los trabajos a realizar.
Las exigencias se clasifican en tres tipos principales: las Obras Iniciales de Puesta en Valor (mantenimiento y limpieza inmediata), las Obras Obligatorias (proyectos de infraestructura nueva como rotondas y ampliaciones de carriles), y los planes a largo plazo para la Rehabilitación de Pavimento Flexible, es decir, mejora de la cinta asfáltica existente. Cada uno de estos capítulos tiene una fecha de terminación, con lo cual, cumplido esa exigencia, el concesionario podrá empezar a cobrar el peaje que ofreció y, además, accederá a la cláusula de actualización automática.
Por caso, el tramo Mediterráneo, que corre por la ruta 7 desde Luján hasta el límite con San Luis, a poco de masar Vicuña Mackenna, el Córdoba, tiene muy pocas obras obligatorias, aunque se agregarán cuatro estaciones de peaje (Tres Sargentos, Rufino, Laboulaye y Malena) a las tres existentes (Villa Espil, Junín y Vicuña Mackenna). Las obras que deberá realizar el que se quede con la concesión se limitan a la repavimentación de 6 kilómetros (sí, no es un error del cronista) entre el 63,600 y el 69,700, la construcción de una pasarela peatonal en el kilómetro 581, la repavimentación de la calzada y construcción de banquinas entre el 380 y el 431, la construcción de los accesos a Saforcada y a General Levalle. Más carriles, nada.
La ruta 8, desde Pilar a Villa Mercedes, San Luis, de paso por Venado Tuerto y Río Cuarto, podría sumar hasta 5 estaciones de peaje nuevas en Fátima, Maguiré, Huges, Canal y Reducción. Eso sí, la construcción estará en manos del concesionario. Estas nuevas estaciones deberán contar con un sistema para que los usuarios que pasen en un tiempo no mayor a tres horas entre alguno de ellos no paguen las dos estaciones. Si alguien para en el medio, o tarda más de la cuenta, tendrá que abonar los dos.
En este caso, el ganador deberá hacer una ruta segura entre Zárate y Solís (38 kilómetros) sobre la 193 entre Zárate y Solís, la ampliación y mejora del Distribuidor de la 8 y la provincial 41 y la obra de rehabilitación en una mano de la 8 desde el kilómetro 119 al 145. Eso es todo.
Un ejemplo más. El tramo Portuario Sur, un corredor que parte en San Nicolás, va a Rosario y circunvala la Provincia de Buenos Aires por la ruta 33 con paso por Venado Tuerto, Rufino, América y con finalización en Trenque Lauquen (528 kilómetros), tiene previsto 5 cabinas de peajes nuevas.
El que se lleve la obra deberá realizar obligatoriamente la repavimentación y construcción de banquinas entre General Villegas y Rufino (100 kilómetros), la modificación de ramas de ingreso y egreso e iluminación al área de servicio de Lagos y la construcción de terceros carriles de la 9 entre la conexión de la A008 (circunvalación de Rosario) y A01 (doble vía que une Rosario y Santa Fe). Acá sí habrá autopista, pero a no entusiasmarse demasiado: son apenas 30 kilómetros aproximadamente.
La construcción e instalación de nuevas estaciones, que seguramente empezarán en el segundo semestre, será un momento clave. Muchos usuarios que hoy circulan por tramos que quedan entre una y otra cabina, empezarán a pagar. Mientras sacan la billetera verán que el principal problema de las rutas, que es la saturación de tránsito, está lejos de resolverse. El bacheo y la “transitabilidad” seguramente los conformen. La Argentina espera un plan de autopistas, autovías o al menos, rutas seguras. Por ahora, nada de esto está previsto.