CIUDAD DE MÉXICO.– Uno de los capos de la droga más poderosos del mundo fue asesinado, pero la pregunta sigue siendo si su muerte destruirá la organización que él construyó y que trafica cocaína, metanfetamina y otras drogas de México a Estados Unidos y a lugares tan lejanos como Australia.
Las fuerzas de seguridad mexicanas abatieron el domingo al capo de la droga, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Casi de inmediato, Guadalajara, la tercera ciudad más grande de México y capital del estado de Jalisco, se sumió en el caos ante las represalias del cartel. La violencia se extendió a ciudades y balnearios de todo México, con hombres armados incendiando negocios y bancos, y bloqueando rutas.
La supervivencia del cartel ahora depende de cuán rápido pueda nombrar un sucesor y cerrar filas, o podría fragmentarse a medida que las facciones internas luchen por el poder.
La otra gran pregunta es si el gobierno mexicano puede sostener una guerra en dos frentes: también está librando una sangrienta batalla contra el Cartel de Sinaloa, el archienemigo del grupo de Jalisco.
El Cartel Jalisco Nueva Generación es una enorme empresa criminal que trafica drogas en todo el mundo, pero también cultiva paltas, contrabandea migrantes a Estados Unidos desde lugares tan lejanos como China y está involucrado en la minería ilegal de oro en América del Sur.
“Este es sin duda el golpe más importante que se ha dado al narcotráfico en México desde que existe el narcotráfico en México”, dijo Eduardo Guerrero, exfuncionario de seguridad mexicano y experto en los grupos de drogas del país.
“Nunca en México existió una organización con la presencia, el control territorial y la penetración política que tiene el Cartel Jalisco Nueva Generación”, afirmó Guerrero. “Los carteles que teníamos antes en México eran de carácter más regional”, explicó.
Pero pocos analistas creen que este sea el fin del cartel.
La organización de Oseguera surgió de las ruinas de otro grupo narcotraficante, el Cartel del Milenio, que se desintegró en luchas internas tras la captura y el asesinato de sus líderes. Para 2009, Oseguera había salido victorioso y escindió sus fuerzas para formar el Cartel de Jalisco.
La mayoría de los carteles mexicanos son dinásticos, dijo David Saucedo, consultor de seguridad, y las sucesiones más limpias tienden a ser aquellas que mantienen el poder en la familia.
Pero varios de los hermanos de Oseguera fueron arrestados, así como su hijo, un alto comandante del cartel de Jalisco hasta que fue extraditado a Estados Unidos en 2020. Rosalinda González Valencia, ahora viuda de Oseguera, podría hacer un intento –es hija de un capo de la droga y uno de los operadores financieros más importantes del cartel–, pero su ascenso es dudoso.
“En un ambiente lleno de machismo, es difícil que una mujer asuma el mando de una organización criminal en México”, dijo Saucedo.
En cambio, uno de los cuatro comandantes de Oseguera podría asumir el liderazgo, si se ponen de acuerdo. “De lo contrario, estallaría una guerra de sucesión”, anticipó Saucedo.
“Esto es bueno para Washington, sin duda, porque lo que buscan es debilitar a los carteles y reducir los cargamentos de droga”, añadió Saucedo. “Estas son malas noticias para México porque carteles más chicos implican carteles más violentos, y los homicidios y otros delitos aumentarán”.
Si el Cartel Jalisco Nueva Generación se ve envuelto en una lucha por el liderazgo, la violencia podría extenderse por todo México. Los estados más violentos del país son aquellos donde las organizaciones de narcotráfico luchan por el dominio. Cuando un grupo tiene el control, suele surgir una paz tensa.
El Mencho convirtió al Cartel de Jalisco en una de las organizaciones criminales más temidas de México, con una brutalidad notable incluso en el panorama nacional de decapitaciones, desmembramientos y cuerpos colgados de puentes. El cartel se convirtió en uno de los mayores traficantes de cocaína y metanfetamina del mundo, pero se mantuvo prácticamente al margen del fentanilo. Forjó alianzas en todo el mundo, colaborando con bandas en lugares tan lejanos como África y Australia para expandir su alcance.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses afirman que estaban empezando a recopilar evidencia de que el cartel estaba entrando al mercado del fentanilo, según dos funcionarios estadounidenses que hablaron bajo condición de anonimato para compartir sus hallazgos. Históricamente, ese negocio ha estado controlado por el Cartel de Sinaloa, pero las incautaciones de fentanilo en Estados Unidos el año pasado revelaron rastros químicos que vinculaban esas incautaciones con territorio controlado por el Cartel Jalisco Nueva Generación, según informaron dichos funcionarios.
El asesinato de Oseguera el domingo conmocionó a analistas de seguridad y diplomáticos que daban por hecho que el gobierno mexicano estaba demasiado atascado en su lucha contra el Cartel de Sinaloa como para abrir un segundo frente. Ambos carteles son los más poderosos de México, con armamento y personal que a menudo superan los del gobierno.
La presidenta Claudia Sheinbaum podría ahora enfrentarse a uno de los capítulos más violentos y trascendentales de la historia reciente de México.
Su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, se negó a confrontar con los carteles y, en su lugar, adoptó una política que llamó “abrazos, no balazos”. Esto implicó aumentar el gasto en programas sociales para alejar a los combatientes de los carteles de los campos de batalla. La estrategia no funcionó. La violencia se disparó durante su mandato y los carteles conquistaron más territorio.
Cuando Sheinbaum asumió el poder a fines de 2024, desplegó cientos de tropas en el estado de Sinaloa, que había sido asolado por luchas internas después de que Estados Unidos arrestara a uno de los principales líderes del Cartel de Sinaloa poco antes de su elección.
La concentración del gobierno mexicano en Sinaloa benefició al Cartel Jalisco Nueva Generación, que expandió su territorio y sus filas. Las luchas internas llevaron a los “Chapitos”, una poderosa facción del grupo de Sinaloa, a aliarse con el grupo Jalisco el año pasado . Esta unión convirtió al Cartel Jalisco Nueva Generación en la organización narcotraficante más poderosa del mundo, según funcionarios estadounidenses.
Al parecer, el gobierno mexicano dividió las operaciones entre sus fuerzas de seguridad. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, lidera la lucha contra el Cartel de Sinaloa, mientras que el Ejército lideró el operativo para matar al Oseguera.
Los analistas dijeron que la división podría causar problemas si las fuerzas de seguridad no se coordinan, comparten inteligencia e implementan una visión compartida sobre cómo desmantelar los carteles.
Se considera que Harfuch cuenta con una estrategia integral para enfrentar a los carteles sobre el terreno, a la vez que apoya las investigaciones para desentrañar sus complejas estructuras de liderazgo y redes financieras.
Los militares tienden a emplear la fuerza bruta, lo cual, a largo plazo, resulta poco efectivo para desmantelar los carteles, según los analistas.
El enfoque de Harfuch se hace eco de esfuerzos que funcionaron en otros lugares, incluso en Colombia.
John Creamer, que en su anterior función como subdirector de la Embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México estuvo involucrado en un intento previo de capturar a Oseguera, dijo: “Atrapar a un personaje como Mencho no es fácil”. “Sin conocer los detalles, esto habla de las habilidades técnicas de las fuerzas de seguridad mexicanas y muestra el compromiso político del gobierno para enfrentar a estos grupos”, agregó Creamer.
Si bien la caída de los jefes de los carteles llama la atención, eliminar a los mandos medios es crucial, señalaron los analistas. El mando medio sirve de enlace entre el liderazgo y la tropa, utilizando el conocimiento local para reclutar y ejecutar la estrategia.
Diego Molano Aponte, que se desempeñó como ministro de Defensa de Colombia entre 2021 y 2022, dijo: “Cuando se quiere desmantelar estas organizaciones, hay que recurrir al rey, hay que desmantelar sus actividades ilegales de manejo de activos, hay que atacar a múltiples actores a lo largo de la cadena de mando”.
Desde que Estados Unidos inició su guerra contra las drogas hace casi seis décadas, numerosos capos de la droga han sido arrestados o asesinados y se han desmantelado carteles.
Sin embargo, hay más personas en todo el mundo que consumen drogas. Se estima que 25 millones de personas consumieron cocaína en todo el mundo en 2023, frente a los 17 millones de la década anterior, según un informe de las Naciones Unidas publicado el año pasado.