WASHINGTON.– Un nuevo grupo de tareas liderado por el Ejército de Estados Unidos, especializado en la recopilación de inteligencia sobre los cárteles de la droga, colaboró con en el operativo militar mexicano del domingo en el que murió el narcotraficante mexicano conocido como “El Mencho”, dijo a Reuters un funcionario de defensa norteamericano.
La Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial contra los Cárteles (Joint Interagency Task Force-Counter Cartel), que involucra a múltiples agencias del gobierno de Estados Unidos, fue lanzada formalmente el mes pasado con el objetivo de hacer un mapa de las redes de miembros de cárteles de droga a ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México, señalaron funcionarios estadounidenses.
El funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, no ofreció más detalles sobre la información que la fuerza de tarea liderada por Washington pudo haber proporcionado a las autoridades mexicanas. El funcionario subrayó que el operativo en sí fue una operación del Ejército mexicano.
Un exfuncionario norteamericano, que también habló bajo condición de anonimato y sin referirse específicamente a la fuerza de tarea, dijo que Estados Unidos elaboró un paquete detallado de objetivos sobre El Mencho y lo entregó al gobierno mexicano para su operación.
Ese dossier detallado incluía información proporcionada por las fuerzas del orden y los servicios de inteligencia de Estados Unidos, agregó el exfuncionario.
El exfuncionario agregó que El Mencho ocupaba un lugar muy alto –si no el primero– en la lista de objetivos de Estados Unidos en México.
Las autoridades mexicanas abatieron al narcotraficante Nemesio Oseguera, conocido comúnmente como “El Mencho”, durante un operativo destinado a capturarlo en el estado occidental de Jalisco. La operación desató una ola de violencia, con autos incendiados y hombres armados bloqueando autopistas en más de media docena de estados.
La Secretaría de la Defensa de México señaló que las autoridades estadounidenses habían proporcionado “información complementaria”, aunque no ofreció detalles. Una fuente del gobierno mexicano familiarizada con el operativo afirmó que el gobierno mexicano lo diseñó y ejecutó, y que ningún miembro del Ejército estadounidense participó físicamente.
Oseguera, de 59 años y exagente de policía, era el enigmático líder del poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una organización criminal internacional considerada ampliamente como una de las más poderosas de México. Logró evadir su captura durante años pese a una recompensa de 15 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos por información que condujera a su arresto o captura.
La muerte del capo narco representa una victoria significativa en la guerra de México contra los cárteles de la droga, responsables además de introducir de contrabando miles de millones de dólares en cocaína y fentanilo en Estados Unidos.
El gobierno del presidente norteamericano, Donald Trump, lleva adelante una campaña de presión sobre el gobierno de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, para que intensifique su ofensiva contra el narcotráfico, incluyendo amenazas estadounidenses de intervenir directamente en México.
Hay poca información disponible públicamente sobre la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial contra los Cárteles (JITF-CC) de Estados Unidos. Su sitio web señala que su objetivo es “identificar, interrumpir y desmantelar operaciones de cárteles que representen una amenaza para Estados Unidos a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México”.
El general de brigada estadounidense Maurizio Calabrese, quien lidera la fuerza de tarea, habló con Reuters este mes sobre cómo el Ejército estadounidense está canalizando su experiencia en la lucha contra grupos como Al-Qaeda y el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) para mapear las redes de los cárteles.
“Los cárteles operan de manera diferente a Al-Qaeda o ISIS, con motivaciones distintas, lo que hace aún más importante para nosotros identificar redes completas para poder interrumpirlas y desmantelarlas”, dijo Calabrese a Reuters.
Calabrese señaló que las estimaciones varían ampliamente, pero afirmó que posiblemente haya unos pocos cientos de miembros centrales de los cárteles “en la cima”.
“Pero luego hay entre 200.000 y 250.000 contratistas independientes que ayudan a mover estas drogas”, agregó.
Jack Riley, exalto funcionario de la Administración para el Control de Drogas (DEA), sostuvo que la designación de los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas por parte de Trump el año pasado habilitó nuevos tipos de asistencia militar estadounidense.
Indicó que eso podría resultar útil en lo que respecta a los recursos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento del Ejército norteamericano.
“Nuestras capacidades de vigilancia probablemente serán ilimitadas, y eso realmente ayudará con información en tiempo real”, dijo Riley a Reuters.
“Pero estos tipos son extremadamente astutos para cubrir sus huellas, ocultar quién está a cargo y dónde se encuentran esas personas”, agregó.
Un segundo funcionario de defensa estadounidense, que habló con Reuters antes del operativo mexicano, señaló que la nueva fuerza de tarea se inscribe en una estrategia más amplia de Estados Unidos para combatir el narcotráfico, que ha implicado que el Ejército norteamericano asuma un control operativo cada vez mayor de la frontera con México.
También incluye ataques estadounidenses ahora regulares contra embarcaciones sospechadas de transportar drogas en aguas del Caribe y del Pacífico, cuya legalidad ha sido cuestionada por legisladores demócratas y expertos legales.
“La idea de crear un esfuerzo interagencial es evitar interferencias dispersas, reunir todo y sincronizarlo”, dijo el segundo funcionario sobre la fuerza de tarea.
Agencia Reuters