Hernán Lacunza, exministro de Economía en tiempos de Mauricio Macri, respaldó la media sanción en el Senado de la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei, aunque planteó que, para un crecimiento sostenido del empleo, la clave está en el crecimiento de la actividad y la inversión. El economista también advirtió por riesgos en el dólar en un contexto de aceleración de la inflación y analizó la polémica por el Indec.
En diálogo con Radio Splendid, Lacunza consideró que “la reforma laboral es un paso en el sentido correcto”, en un contexto en el que la legislación vigente “es obsoleta”.
Según el exministro de Economía, el proyecto aprobado en el Senado —que ahora deberá atravesar el debate en Diputados, donde el oficialismo ya analiza cambios en el esquema de licencias por enfermedad para evitar tensiones— “ataca las tres grandes cosas: los costos laborales que se van por la alcantarilla y la facilitación de la rescisión de contratos”. No obstante, evaluó que el texto final perdió ambición respecto de la propuesta original del Ejecutivo: “El proyecto original era ambicioso, ambición 8 y salió 5; dejaste tres puntos en el camino. 5 es peor que 8, pero mejor que 0”.
Entre las concesiones que cuestionó, mencionó la decisión de no avanzar con una rebaja del impuesto a las Ganancias. “Es una baja de impuestos y si vos tenés impuestos muy altos, hay menos empleo”, afirmó, al atribuir ese retroceso a la negociación con las provincias. “Tenemos que dejar de razonar así: somos federales para aumentar impuestos, pero unitarios para bajarlos”, agregó.
También marcó reparos sobre la incorporación, a último momento, de cambios vinculados a salarios más bajos en caso de accidentes de trabajo. “No estuvo bueno ponerlo en el proyecto porque no se pudo debatir, ni pensar, ni medir los riesgos políticos y judiciales”, señaló.
De todos modos, puso límites a las expectativas sobre el impacto de la reforma: “La reforma laboral por sí sola no va a generar empleo; esto depende del crecimiento y de la inversión”.
En ese marco, describió una economía con luces y sombras: “Se ve mejor que hace dos años. Hace dos años estaba en una situación de vida o muerte, evitar la hiperinflación y el default. Eso no está hoy arriba de la mesa producto de un programa que atacó de entrada el agujero fiscal”.
En ese sentido, destacó que “se estabilizó y redujo la inflación, que era 200% anual y ahora es 30%, pero sigue siendo alta”.
Sin embargo, advirtió que los desafíos actuales pasan por la actividad económica. “Está muy planchada, con sectores que les va bien como energía o minería, y otros que están mal como la industria y la construcción. A los que les va bien no son grandes generadores de empleo; los otros sí”, planteó.
En materia cambiaria, lanzó una señal de alerta: “Hace meses que la inflación se está acelerando. Que los precios vayan para arriba y el dólar para abajo es algo que no se puede sostener mucho tiempo”.
A su juicio, el Gobierno aplicó “la receta ortodoxa monetaria”, pero en la primera etapa “bajó demasiado acelerado porque se apeló al recurso de anclar el dólar”. El economista agregó que, “sin subestimar el trabajo realizado, a veces es más fácil bajar de 20 a 3 que de 3 a 0”.
Lacunza fue especialmente crítico con la decisión oficial de postergar la actualización metodológica del IPC del Indec. “Ese episodio es toda pérdida. La estadística oficial es un bien público, no del Gobierno o de un funcionario. No se puede decidir por lo que le convenga a la comunicación del gobierno de turno”, afirmó. Para el exministro, la discusión no pasa por si la nueva medición arrojará un número más alto o más bajo, sino por su precisión: “Lo único que importa es saber si es más preciso que el anterior. Ese número sirve a las familias y a las empresas para tomar decisiones”.
Advirtió que la postergación puede generar ruido adicional: “El mes que viene va a salir el índice de inflación del Indec y van a salir las mediciones privadas y va a haber dos números; entonces va a haber opacidad donde había transparencia que costó mucho reconstruir. Y van a empezar a salir las voces a decir que es todo lo mismo”.