OSLO.– Una segunda presunta víctima declaró este martes ante un tribunal de Oslo que vivió “la peor pesadilla” de su vida al relatar una violación que atribuye a Marius Borg Hoiby, hijo de la princesa heredera de Noruega, Mette-Marit.
Según su testimonio, el hecho ocurrió en octubre de 2023 en las islas Lofoten, en Noruega, cuando el acusado viajaba junto a su padrastro, el príncipe heredero Haakon.
La joven, que conoció a Hoiby a través de la aplicación de citas Tinder, afirmó que mantuvieron relaciones sexuales consentidas tras una fiesta, pero que más tarde se despertó mientras él iniciaba nuevos actos sexuales sin su consentimiento.
“Recuerdo haberme despertado mientras él estaba en acción. No entendía cómo alguien podía tener relaciones sexuales con una persona que está dormida”, declaró ante el tribunal. Dijo haber cerrado los ojos “para no tener que presenciar” la agresión y describió una sensación de disociación y dolor físico.
El tribunal examina esta semana el cargo más grave que enfrenta Hoiby, una de las cuatro acusaciones por violación incluidas en un total de 38 cargos. De ser hallado culpable, las penas podrían sumar hasta 16 años de prisión. El acusado, de 29 años, niega las violaciones, aunque ha admitido algunos delitos menores.
Según la fiscalía, los hechos habrían ocurrido el 8 de octubre de 2023 en un departamento de Lofoten donde Hoiby y el príncipe Haakon se alojaban para practicar surf. Para respaldar la acusación, el fiscal Sturla Henriksbo presentó un video de cinco segundos, incautado en la vivienda del acusado y grabado con su teléfono móvil, que mostraría a la joven dormida durante el momento de los hechos. La presunta víctima sostuvo que esas imágenes fueron registradas sin su conocimiento ni consentimiento.
La fiscalía también incorporó datos del reloj cardíaco de la denunciante, que indicarían que se encontraba dormida. “Según la acusación, la evolución de la frecuencia cardíaca constituye el elemento más determinante”, explicó Henriksbo al tribunal.
Hoiby comparece ante la justicia desde la semana pasada y se encuentra en prisión preventiva desde comienzos de febrero, tras ser detenido poco antes del inicio del juicio. Además de los cargos por delitos sexuales, se lo investiga por la presunta violación de una orden de restricción, agresiones físicas y amenazas con un cuchillo.
Su abogado defensor, Petar Sekulic, informó a la agencia NTB que su cliente se declaró inocente de los cargos más graves y que no apelará la prisión preventiva para concentrarse plenamente en el proceso judicial. En tres de los casos de violación, la acusación sostiene que Hoiby habría realizado tocamientos sexuales en la zona genital. Mientras que en el cuarto, el más grave, se lo acusa de haber mantenido relaciones sexuales con una mujer que no estaba en condiciones de defenderse.
Marius Borg Hoiby es hijo de la princesa Mette-Marit fruto de una relación anterior a su matrimonio con el príncipe heredero Haakon en 2001. No es miembro oficial de la casa real noruega, aunque el caso ha generado una fuerte repercusión pública en el país debido a su vínculo con la familia real.
El proceso contra Hoiby se apoya en una investigación extensa iniciada tras varias denuncias presentadas por exparejas y mujeres con las que habría tenido vínculos ocasionales. Según la fiscalía, los hechos imputados abarcan un período de varios años y describen un patrón de conductas violentas y de control, que incluyen agresiones físicas, amenazas y episodios de violencia psicológica. Algunas de las denunciantes relataron situaciones ocurridas bajo los efectos del alcohol o durante encuentros privados, en los que aseguran no haber podido oponerse a los actos del acusado.
Las autoridades sostienen que la multiplicidad de denuncias y la reiteración de conductas similares fueron determinantes para solicitar la prisión preventiva, que el tribunal concedió al considerar que existe riesgo de reiteración delictiva y de interferencia con la investigación.
El juicio, que se desarrolla en varias etapas, prevé la comparecencia de otras presuntas víctimas y testigos en las próximas semanas, así como el análisis de pruebas digitales y periciales. El caso se convirtió en uno de los procesos judiciales más sensibles de los últimos años en Noruega, tanto por la gravedad de las acusaciones como por el vínculo del acusado con la familia real.
Agencia AFP