Nicolás Maduro fue extraído de Venezuela el sábado 3 de enero y detenido en Nueva York. Este trabajo lo llevó adelante el gobierno estadounidense y fue denominado “Determinación absoluta”. Tanto el exmandatario como su esposa, Cilia Flores, enfrentan en Estados Unidos cargos relacionados con narcoterrorismo. La administración del presidente Donald Trump señaló al exmandatario venezolano como la figura central de una extensa red criminal, imputándolo una serie de delitos federales.
Según documentos judiciales, Maduro está acusado de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína a Estados Unidos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos. Las mismas imputaciones alcanzan a su esposa Cilia Flores, señalada como parte de este entramado. Los fiscales federales sostienen que Maduro “está en la vanguardia de esa corrupción” y que se asoció con otros conspiradores “para utilizar su autoridad obtenida ilegalmente y las instituciones que corroyó con el fin de transportar miles de toneladas de cocaína hacia los Estados Unidos”. El Departamento de Justicia, al emitir una nueva acusación, pintó a su administración como un “gobierno corrupto e ilegítimo” alimentado por una operación de tráfico de drogas que inundó a Estados Unidos con cocaína.
La acusación detalla que, desde “los primeros días de Maduro en el gobierno venezolano”, el mandatario “empañó todos los cargos públicos que ocupó”. Se le señala por haber movido cargamentos de cocaína bajo la protección de las fuerzas de seguridad cuando era miembro de la Asamblea Nacional, y por proporcionar pasaportes diplomáticos venezolanos a narcotraficantes durante su gestión como ministro de Relaciones Exteriores, facilitando la cobertura diplomática para aeronaves de lavadores de dinero con el fin de repatriar ganancias del narcotráfico desde México hacia Venezuela.
Además, se les acusa de haberse aliado con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), así como con carteles criminales, para hacer llegar toneladas de cocaína a Estados Unidos.
Los cargos ampliados no solo recaen sobre Nicolás Maduro y su esposa, sino que también incluyen al ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, considerado una figura clave del régimen. Medios de prensa estadounidenses también informaron que Nicolás Maduro Guerra, hijo del exmandatario, fue acusado de tráfico de drogas y armas de fuego. Los investigadores enfatizan que el narcotráfico “no fue un fenómeno marginal”, sino un componente estructural del poder político en Venezuela bajo el liderazgo de Maduro.
El presidente Donald Trump afirmó que Maduro y su esposa “enfrentarán todo el rigor de la justicia estadounidense, en territorio estadounidense, ante tribunales estadounidenses”, reiterando la seriedad con la que Washington aborda el caso.
La Fiscalía General de EE.UU. anunció estas nuevas imputaciones horas después de la operación militar. Si bien todavía no se conocerían las penas exactas que la justicia estadounidense podría aplicar en caso de condena y sus agravantes, la naturaleza de los cargos de narcoterrorismo, conspiración para el tráfico de drogas y posesión de armamento suele acarrear sentencias que pueden ir desde décadas de prisión hasta cadena perpetua en el sistema judicial de Estados Unidos.