CIUDAD DE MÉXICO.– América Latina reaccionó el sábado de formas diversas al golpe lanzado por Estados Unidos contra Venezuela en el que fue capturado el presidente Nicolás Maduro. Entre las celebraciones por el derrocamiento del líder chavista y las condenas a la injerencia extranjera en un país sudamericano, el continente volvió a mostrar sus fracturas internas.
Colombia, Brasil, México, Uruguay y Cuba condenaron el ataque –aunque con tonos distintos– y llamaron a las Naciones Unidas a actuar y buscar una solución pacífica ante la incertidumbre sobre los futuros movimientos del presidente norteamericano, Donald Trump.
Mientras, gobiernos aliados a la administración del republicano, como el de la Argentina, Paraguay y Ecuador, celebraron la salida de quien consideran un criminal y confiaron en que el poder pase a manos de la oposición venezolana, que aseguran se impuso en las presidenciales de 2024. El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, inusualmente callado, posteó una foto de Maduro detenido.
Panamá, escenario de otra intervención estadounidense hace menos de cuatro décadas, mostró sentimientos encontrados. En Guatemala se impusieron declaraciones cautas con llamados al diálogo, al tiempo que en otros estados se empezó a hablar sobre el futuro de los emigrantes venezolanos desperdigados por toda América Latina.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, arremetió con dureza contra el ataque, ordenó el despliegue de la fuerza pública en la frontera y anunció “toda la fuerza asistencial que dispongamos en caso de entrada masiva de refugiados”. “Los conflictos internos entre los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz”, señaló el mandatario.
En Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, un líder de izquierda que ha sido crítico con Maduro, consideró que las acciones del sábado “sobrepasan un límite inaceptable” y sientan “un precedente extremadamente peligroso”.
De Lula y Petro a Milei y
“Atacar a países en flagrante violación del derecho internacional es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad en el que la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo», afirmó. «Esta acción nos recuerda los peores momentos de injerencia política… y amenaza la preservación de la región como un lugar de paz».
En la misma línea se manifestó el gobierno de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, al decir que “cualquier acción militar pone en grave riesgo la estabilidad regional”.
México sostuvo que el ataque viola la Carta de la ONU y pidió el cese de las agresiones “contra el gobierno y el pueblo venezolano”, además de ofrecerse para mediar en cualquier diálogo.
Tras atacar Venezuela, Trump recordó que “los cárteles dirigen México”, desestimando el rol de la mandataria, y aseguró que habría que “hacer algo” al respecto. Shienbaum insistió el sábado por la tarde en que hay “comunicación” y “entendimiento” con el gobierno norteamericano.
“El fin no puede justificar los medios”, dijo por su parte el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, en un breve mensaje publicado en X condenando el ataque.
El aliado más incondicional del líder chavista, el cubano Miguel Díaz-Canel, consideró el golpe un acto “criminal” y “terrorismo de Estado”. En un mitin en La Habanapidió una “fe de vida” de Maduro y aseguró que el objetivo de Estados Unidos es quitarle a Venezuela su petróleo y sus recursos naturales.
El presidente panameño, José Raul Mulino, reconoció tener sentimientos encontrados. “Nosotros sufrimos una invasión norteamericana y sabemos de lo que se trata”, dijo en referencia a los hechos de 1989 que derrocaron al dictador Manuel Antonio Noriega y en donde murieron medio millar de personas.
El ataque a Venezuela «nos preocupa, pero nos causa cierto grado de tranquilidad, si se puede decir, para que Venezuela pueda retomar el camino democrático», afirmó a Actualidad Radio, una emisora de Florida.
Panamá guarda las actas de las elecciones de 2024 que sustentan el triunfo de la oposición por lo que su presidente insistió en que “no va a reconocer ninguna otra fórmula que no sea el respeto legítimo de la voluntad popular” expresada en esas urnas.
El Presidente Javier Milei lanzó su popular “Viva la libertad carajo” poco después de conocerse el ataque. Más tarde, en diálogo con LN+, aseguró que la Argentina brindará un “apoyo total a la moción de Estados Unidos”.
Su gobierno consideró el ataque “un avance decisivo contra el narcoterrorismo que afecta a la región” que permitirá “recuperar plenamente la democracia” y reconocer la victoria del opositor Edmundo González Urrutia en 2024.
El presidente conservador de Ecuador, Daniel Noboa, señaló en X que “a todos los criminales narco chavistas les llega su hora”.
“Su estructura terminará de caer en todo el continente”, agregó el mandatario. Además, envió un mensaje a la líder de oposición venezolana, María Corina Machado, a González y al pueblo venezolano: “Es momento de recuperar su país. Tienen un aliado en Ecuador”.
Por su parte, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, calificó como “una buena noticia” la caída de Maduro, quien lideraba un “régimen ilegítimo, rapaz y dictatorial”. Ofreció su colaboración y experiencia “para el cambio del régimen hacia uno de vigencia plena de libertades y derechos”.
El gobierno de centroderecha del presidente boliviano, Rodrigo Paz, dijo apoyar “al pueblo venezolano en el proceso de recuperación de la democracia” y consideró que la crisis actual “es consecuencia del colapso del Estado de derecho, así como la consolidación de estructuras criminales que han capturado el aparato estatal”.
El presidente interino de Perú, José Jerí, deseó la pronta recuperación del orden interno en Venezuela –a Maduro le consideraba ilegítimo– y anunció que dará facilidades al más de millón de venezolanos que viven en su país para un “regreso inmediato sin importar su condición migratoria”.
“Muchas familias podrán reencontrase”, agregó el mandatario.
Chile fue el más claro ejemplo de las divisiones continentales que vive la región. El presidente saliente, Gabriel Boric –muy crítico con Maduro– condenó el ataque y la injerencia extranjera y pidió una “salida pacífica”, reafirmado su apoyo al derecho internacional.
Sin embargo, el conservador José Antonio Kast, que asumirá la presidencia del país vecino en marzo, dijo que la detención de Maduro “es una gran noticia para la región” e instó a los líderes latinoamericanos a colaborar para el regreso de los venezolanos a su país. “Su permanencia en el poder, sostenida por un narco régimen ilegítimo, expulsó a más de 8 millones de venezolanos y desestabilizó a América Latina a través del narcotráfico y el crimen organizado“, afirmó en X.
Agencias AP, AFP y ANSA