Ruidos molestos: qué dice la ley, qué se permite y cómo denunciar
En la ciudad que nunca duerme, el silencio se vuelve un lujo cada vez más preciado. El ruido del tránsito, las obras en construcción, las fiestas, los bares abiertos hasta la madrugada y hasta los ladridos de los perros pueden alterar el descanso, afectar la salud mental y convertirse en una fuente constante de estrés.
Frente a esta problemática, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuenta con una legislación específica que busca proteger a los habitantes de la contaminación sonora:la Ley Nº 1540, conocida como Ley de Control de la Contaminación Acústica.
Sancionada en 2004, la normativa tiene como objetivo “prevenir, controlar y corregir la contaminación acústica que afecta tanto a la salud de las personas como al medio ambiente”. Se aplica sobre ruidos y vibraciones provocados tanto por fuentes fijas como móviles, lo que incluye desde locales comerciales y maquinaria de obras hasta vehículos, electrodomésticos y comportamientos de las personas.
La ley establece límites máximos perm..


