“No tuve tiempo de escribir una carta corta, así que escribí una larga”. Aunque la frase le es atribuida a Mark Twain, le pertenece al matemático y filósofo francés Blaise Pascal, quien la escribió en 1657 en su obra Cartas Provinciales. Su idea refleja la gran dificultad que tiene condensar un mensaje complejo, ya que requiere más tiempo y esfuerzo ser conciso que escribir algo largo. Más de tres siglos después, ser conciso y asertivo se ha transformado en una habilidad esencial en la era de la economía de la atención, donde todos batallamos por el tiempo limitado de los otros.
Decir mucho y largo puede aburrir y jugar con la escasa paciencia de quién queremos “conquistar”. Surge como herramienta el “minimalismo verbal”, un estilo de comunicación que enfatiza la brevedad y la simplicidad, centrándose en transmitir la información más esencial de manera clara y concisa. Este enfoque implica eliminar palabras innecesarias y un lenguaje complejo para promover la claridad, reducir el rui..
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