{"id":220849,"date":"2025-12-25T10:40:23","date_gmt":"2025-12-25T13:40:23","guid":{"rendered":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=220849"},"modified":"2025-12-25T10:40:24","modified_gmt":"2025-12-25T13:40:24","slug":"como-el-arresto-de-una-mujer-en-londres-cambio-la-vida-de-los-ninos-de-todo-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=220849","title":{"rendered":"C\u00f3mo el arresto de una mujer en Londres cambi\u00f3 la vida de los ni\u00f1os de todo el mundo"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p class=\"com-paragraph  --capital --s\">Un d\u00eda nublado de abril de 1919, una mujer <strong>llamada Eglantyne Jebb lleg\u00f3 a Trafalgar Square<\/strong>, la gran plaza de Londres.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Llevaba su <strong>cabello rojo recogido en un mo\u00f1o<\/strong>. Era alta, delgada, p\u00e1lida, con ojos del azul de las flores nomeolvides.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Trafalgar Square era un lugar donde el d<strong>escontento a menudo se transformaba en protesta.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Era donde los<strong> cartistas se hab\u00edan congregado en 1848 para exigir reformas pol\u00edticas a favor de los obreros<\/strong>, y luego las sufragistas, para luchar por el derecho a votar.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Eglantyne tambi\u00e9n estaba all\u00ed con un prop\u00f3sito: <strong>repartirle a los transe\u00fantes un folleto con la fotograf\u00eda de una ni\u00f1a con un cuerpo peque\u00f1o y una cabeza enorme.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Era una <strong>ni\u00f1a austr\u00edaca de dos a\u00f1os y medio <\/strong>que deber\u00eda estar riendo, corriendo y persiguiendo mariposas, pero <strong>no pod\u00eda mantenerse en pie por s\u00ed sola.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Lo que parec\u00eda ser una cabeza agrandada era consecuencia de la <strong>desnutrici\u00f3n <\/strong>que hab\u00eda impedido que su cuerpo se desarrollara apropiadamente.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La peque\u00f1a pesaba unos <strong>5,5 kilos.<\/strong> El peso promedio de un ni\u00f1o de esa edad era de unos <strong>13 kilos.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La <strong>Primera Guerra Mundial<\/strong> hab\u00eda <strong>terminado un a\u00f1o antes, <\/strong>pero en Europa persist\u00edan grandes penurias, con <strong>800 personas muriendo de hambre cada semana.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">No obstante, a algunos brit\u00e1nicos <strong>no les conmov\u00eda<\/strong> la dif\u00edcil situaci\u00f3n de sus recientes enemigos.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Eglantyne Jebb, cofundadora de la ONG Save the Children en 1919, redact\u00f3 la primera declaraci\u00f3n de los Derechos del Ni\u00f1o, un legado trascendental de alcance perdurable<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Aunque ayudar a prevenir el hambre de los ni\u00f1os en todas partes es una idea excelente y compasiva, en aquel momento,<strong> la obra de Eglantyne fue considerada sediciosa.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La <strong>polic\u00eda <\/strong>lleg\u00f3 para <strong>arrestarla <\/strong>y ella se fue pensando que quiz\u00e1s podr\u00eda usar su detenci\u00f3n para <strong>amplificar su mensaje.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Eglantyne Jebb era una <strong>mujer dif\u00edcil, <\/strong>en el mejor de los sentidos.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>Defendi\u00f3 a los ni\u00f1os m\u00e1s vulnerables <\/strong>a pesar de que en esa \u00e9poca hacerlo la convirti\u00f3 en una figura de <strong>odio <\/strong>para algunos y en una delincuente ante la ley.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Curiosamente, a ella los ni\u00f1os le gustaban&#8230; de <strong>lejos<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Aunque dedic\u00f3 su vida a protegerlos, no disfrutaba de su compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Eglantyne naci\u00f3 en <strong>1876<\/strong>, en el seno de una familia muy <strong>pr\u00f3spera<\/strong>, y tuvo una <strong>infancia id\u00edlica en una granja<\/strong> en la campi\u00f1a inglesa en <strong>Shropshire<\/strong>, cerca de <strong>Gales<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Era la <strong>cuarta <\/strong>de<strong> seis hijos <\/strong>y muy unida a sus hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, Gamul y Dorothy.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cEran una peque\u00f1a pandilla: inseparables y muy traviesos\u201d<\/strong>, cuenta Clare Mulley, autora de \u00ab<em>The Woman Who Saved the Children<\/em>\u00bb (\u2018La mujer que salv\u00f3 a los ni\u00f1os\u2019).<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pero cuando creci\u00f3 y quiso la misma educaci\u00f3n que sus hermanos, <strong>\u201csu padre objet\u00f3: no quer\u00eda que su hermosa hija se convirtiera en una intelectual con la que nadie querr\u00eda casarse\u201d<\/strong>, se\u00f1ala Mulley.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Por suerte, contaba con el apoyo de una formidable <strong>t\u00eda, Louisa, una de las llamadas \u201cnuevas mujeres\u201d victorianas: emancipada, educada, independiente y autosuficiente que desafiaba los roles de g\u00e9nero tradicionales.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Ella no s\u00f3lo asegur\u00f3 que Eglantyne obtuviera una<strong> educaci\u00f3n universitaria<\/strong>, y proporcion\u00f3 <strong>dinero <\/strong>para <strong>mantenerla<\/strong>, sino que tuvo una influencia significativa para que desarrollara su <strong>conciencia social<\/strong> en una \u00e9poca de <strong>terrible desigualdad.<\/strong><\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Eglantyne sentada en el escal\u00f3n de la entrada de la casa con su t\u00eda y familiares, en 1882<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Eglantyne fue a la <strong>Universidad de Oxford<\/strong>, para estudiar <strong>historia<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En aquel momento, la universidad<strong> se negaba a conceder t\u00edtulos a mujeres<\/strong>, pero les permit\u00eda asistir a <strong>clases <\/strong>y <strong>tutor\u00edas <\/strong>e incluso presentarse a <strong>ex\u00e1menes <\/strong>si pagaban las tasas.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Eglantyne aprovech\u00f3 y disfrut\u00f3 la vida universitaria. Era popular y ten\u00eda todo a su favor: <strong>linaje, belleza e inteligencia.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cEra divertida y creativa. Escrib\u00eda obras sat\u00edricas y las montaba con sus amigos, y se la pasaba de fiesta en fiesta\u201d<\/strong>, relata Mulley.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pero de repente, en <strong>1896<\/strong>, recibi\u00f3 un telegrama de su madre que la destroz\u00f3: <strong>su adorado hermano Gamul hab\u00eda muerto de neumon\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cTuvo pesadillas terribles, y empez\u00f3 a imaginar a Gamul como una especie de Peter Pan, ese s\u00edmbolo de la juventud. Y se pregunt\u00f3: si \u00e9l no iba a poder a contribuir a la sociedad como m\u00e9dico, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda aportar ella a la sociedad para honrar los ideales que compartieron cuando eran peque\u00f1os?\u201d.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Dej\u00f3 de ir a fiestas, se aisl\u00f3 de sus amigos y se dedic\u00f3 a la <strong>lectura <\/strong>de la <strong>Hstoria <\/strong>y al estudio de la <strong>\u00c9tica<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cFue a ver a los menos privilegiados de la sociedad de Oxford y, sorprendida por los niveles de pobreza, se deshizo de todo lo que ten\u00eda en su habitaci\u00f3n, en una especie de rechazo abierto a los valores materiales\u201d.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El episodio fue descrito como un <strong>ataque de locura<\/strong>. Finalmente, la convencieron de que permitiera volver a poner <strong>muebles <\/strong>en su cuarto. Pero desde ese momento, dedic\u00f3 su vida a ayudar a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Eglantyne quer\u00eda intentar <strong>nivelar la sociedad y ofrecer oportunidades a todos.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Tras graduarse, se le ocurri\u00f3 ser <strong>profesora<\/strong>, y encontr\u00f3 trabajo en un <strong>colegio femenino <\/strong>en un <strong>barrio obrero<\/strong> de <strong>Marlborough<\/strong>, <strong>Inglaterra<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Descubri\u00f3 que esa no era su vocaci\u00f3n. <strong>\u201cNo tengo ninguna de las cualidades naturales de una maestra\u201d<\/strong>, escribi\u00f3 en su diario. <strong>\u201cNo me interesan los ni\u00f1os, no me interesa la ense\u00f1anza\u201d.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Se mud\u00f3 a <strong>Cambridge <\/strong>y trabaj\u00f3 con la <strong>historiadora Florence Ada Keynes<\/strong>, reformadora social y pol\u00edtica brit\u00e1nica, en la <strong>Charity Organisation Society<\/strong>, cuyo objetivo era aportar un enfoque cient\u00edfico moderno a las obras de caridad.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Escribi\u00f3 un estudio social sobre <strong>Cambridge en 1906<\/strong>. Concluy\u00f3 que la <strong>injusticia<\/strong>, no la desgracia, <strong>causaba la pobreza.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Y se enamor\u00f3 de la <strong>hija de Keynes, Margaret<\/strong>, hermana del economista John Maynard Keynes.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Planeaban vivir juntas pero <strong>Margaret quer\u00eda tener hijos<\/strong>, as\u00ed que se cas\u00f3 con el fisi\u00f3logo y futuro premio Nobel <strong>Archibald Hill, <\/strong>en 1913.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Eglantyne cuando era estudiante en la Universidad de Oxford<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Devastada, Eglantyne dirigi\u00f3 sus energ\u00edas hacia una <strong>crisis <\/strong>en los <strong>Balcanes<\/strong>, y se uni\u00f3 al <strong>Fondo de Auxilio Macedonio.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La Liga Balc\u00e1nica -una alianza entre <strong>Serbia, Bulgaria, Grecia y Montenegro-<\/strong> le hab\u00eda declarado la guerra en 1912 al Imperio Otomano, que administraba gran parte de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Miles de personas se vieron obligadas a <strong>abandonar <\/strong>sus <strong>hogares<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">A Eglantyne la enviaron con dinero para financiar esfuerzos <strong>humanitarios<\/strong>, proporcionando <strong>comida y ropa, y trabajando para reunificar familias separadas.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Hab\u00eda crecido con ideas rom\u00e1nticas sobre la guerra, rodeada de retratos de antepasados venerables como<strong> Richard Jebb, que luch\u00f3 junto al rey Carlos I en la Guerra Civil inglesa.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La cruda realidad hizo trizas esas <strong>fantas\u00edas<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Constat\u00f3 que cuando los hombres iban a la guerra, dejaban atr\u00e1s un <strong>mar de mujeres desesperadas y ni\u00f1os temblorosos.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cLa \u00fanica vez que no ve\u00eda a un ni\u00f1o hambriento y helado era despu\u00e9s de que se com\u00eda la sopa que ella le hab\u00eda dado\u201d<\/strong>, cuenta Mulley.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cEn esas situaciones, dijo, el \u00fanico idioma internacional del mundo es el llanto de un ni\u00f1o\u201d.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pronto aprendi\u00f3 a <strong>detestar la guerra.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Viajando en los trenes por los Balcanes escuchaba a cada bando describiendo a los otros como <strong>infrahumanos<\/strong>, y comprendi\u00f3 que <strong>no hab\u00eda h\u00e9roes o villanos, sino que la guerra misma deshumanizaba.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cEsas condiciones de desesperaci\u00f3n, miedo y patriotismo envueltas en propaganda restaban humanidad.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cEra la guerra en s\u00ed contra la que hab\u00eda que luchar. Fue un verdadero punto de inflexi\u00f3n para ella\u201d.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Regres\u00f3 a <strong>Londres <\/strong>revitalizada por una nueva misi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pero el mundo no estaba en la misma sinton\u00eda. <strong>En julio de 1914, estall\u00f3 la Gran Guerra en Europa.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Al mismo tiempo, sufri\u00f3 un <strong>colapso f\u00edsico, necesit\u00f3 una cirug\u00eda y pas\u00f3 gran parte del resto de la guerra convalesciendo con su hermana, Dorothy Buxton.<\/strong><\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Un autorretrato de Eglantyne Jebb titulado \u00abLa Caminante Campeona\u00bb<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Dorothy hab\u00eda solicitado un <strong>permiso <\/strong>para <strong>traducir <\/strong>secciones de la <strong>prensa extranjera y hac\u00eda un resumen semanal de reportajes internacionales para el Cambridge Magazine<\/strong>, que se convirti\u00f3 en una publicaci\u00f3n importante en esa \u00e9poca en la que la censura era muy com\u00fan y la verdad, dif\u00edcil de encontrar.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Eglantyne empez\u00f3 a <strong>trabajar con su hermana en 1917;<\/strong> quer\u00eda que los brit\u00e1nicos dejaran de demonizar a los enemigos y entendieran que la gente estaba sufriendo.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El 11 de noviembre de 1918, <strong>ces\u00f3 el fuego.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Tras unas <strong>10 millones de muertes militares y cuatro a\u00f1os brutales, la guerra finalmente termin\u00f3.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El primer ministro brit\u00e1nico,<strong> David Lloyd George<\/strong>, convoc\u00f3 r\u00e1pidamente <strong>elecciones<\/strong>, y prometi\u00f3 un tratado de paz que obligara a los agresores a pagar.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Gan\u00f3 con una amplia mayor\u00eda.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cEl \u00e1nimo general del p\u00fablico no era misericordioso. Quer\u00edan reparaciones por el costo militar y social de una guerra que los brit\u00e1nicos no hab\u00edan ni querido ni iniciado\u201d.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pero la <strong>devastaci\u00f3n <\/strong>en los pa\u00edses derrotados persist\u00eda y cobraba v\u00edctimas.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Por toda Europa, millones de desplazados intentaron <strong>regresar <\/strong>a sus <strong>hogares<\/strong>, algunos en <strong>trenes <\/strong>que a menudo se estropeaban.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cEse invierno llegaron informes horribles de trenes que se varaban en las v\u00edas y cuando finalmente llegaba auxilio, encontraban en los carruajes mujeres completamente desnudas pues se hab\u00edan quitado toda la ropa para arropar a sus hijos\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cLos encontraban agrupados, muertos y congelados. Un reportaje se enfocaba en las l\u00e1grimas congeladas en las mejillas de los ni\u00f1os<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Mientras las negociaciones de paz continuaban, <strong>los bloqueos econ\u00f3micos brit\u00e1nicos segu\u00edan impidiendo que la ayuda llegara a sus antiguos enemigos.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Algunas familias tuvieron que tomar decisiones devastadoras, como <strong>\u201cdejar morir a sus hijos o ayudarles activamente a salir de su miseria\u201d<\/strong>, relata Mulley.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Eglantyne y Dorothy, horrorizadas, continuaron trabajando en <strong>traducciones <\/strong>de la <strong>prensa extranjera<\/strong>, con la esperanza de que publicar detalles sobre la terrible situaci\u00f3n que se viv\u00eda en esos lugares marcara la diferencia.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cComo ellas, otras personas visionarias reconocieron que exist\u00eda una necesidad humana urgente entre las naciones derrotadas<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cTambi\u00e9n hubo quienes advirtieron que aprobar reparaciones que destruyeran econom\u00edas en el extranjero no ser\u00eda bueno a largo plazo para nadie, pues provocar\u00eda ira y resentimiento que podr\u00eda desembocar en un conflicto mayor\u201d<\/strong>.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">\u00abNo tengo enemigos menores de 7 a\u00f1os\u00bb, sol\u00eda decir Eglantyne<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Las hermanas se unieron a otras mujeres afines para crear el <strong>Consejo de Lucha contra la Hambruna<\/strong> cuya presi\u00f3n logr\u00f3 poner fin al bloqueo en ciertos pa\u00edses, pero <strong>no en Austria, Alemania y Rusia.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Fue entonces cuando <strong>Dorothy viaj\u00f3 a Suiza y regres\u00f3 con fotos, <\/strong>entre ellas aquella de la <strong>ni\u00f1a austr\u00edaca dolorosamente desnutrida del folleto que Eglantyne reparti\u00f3 en Trafalgar Square.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Las fotos <strong>no hab\u00edan sido oficialmente autorizadas para su uso, <\/strong>ya que legalmente deb\u00edan cumplir con una <strong>ley <\/strong>conocida como <strong>DORA <\/strong>(siglas de Defensa del Reino en ingl\u00e9s), una medida aprobada como disposici\u00f3n de emergencia de guerra en <strong>1914<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Por eso, en mayo de 1919, Eglantyne fue <strong>citada ante el tribunal en Mansion House en Londres.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Mansion House era utilizada a menudo por <strong>pol\u00edticos <\/strong>y <strong>dignatarios <\/strong>para eventos formales y proclamaciones, pero tambi\u00e9n era donde hab\u00edan sido juzgadas muchas sufragistas.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cLa estaban presentado como una mujer hist\u00e9rica ante el p\u00fablico\u201d<\/strong>, apunta Mulley.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>Eglantyne eligi\u00f3 defenderse sola.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Sab\u00eda que era culpable ante la ley, as\u00ed que se centr\u00f3 en el <strong>aspecto moral<\/strong>, d\u00e1ndole a los reporteros judiciales presentes mucho material para llenar sus columnas.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cArgument\u00f3 que DORA ya no deber\u00eda aplicarse debido al armisticio, y que ella actuaba puramente por motivos humanitarios, una campa\u00f1a para salvar vidas, nada relacionado con el ej\u00e9rcito o la pol\u00edtica\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cPero sobre todo, se enfoc\u00f3 en el hambre de los ni\u00f1os. Y para acercarlo a la gente, relat\u00f3 historias de soldados brit\u00e1nicos que compartieron sus raciones con ni\u00f1os en los trenes para salvarlos\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cAleg\u00f3 que ese era el verdadero esp\u00edritu brit\u00e1nico, uno de humanidad y compasi\u00f3n que todos deber\u00edan sentir\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>Sir Archibald Bodkin, el fiscal -y director de la fiscal\u00eda p\u00fablica- <\/strong>la declar\u00f3 <strong>culpable<\/strong>, pero s\u00f3lo le impuso una <strong>multa <\/strong>de <strong>\u00a35.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Y, ante la mirada de los reporteros, una vez dictado su veredicto, se acerc\u00f3 a la reci\u00e9n condenada,<strong> sac\u00f3 un billete de \u00a35 -que en ese entonces era un documento grande-, lo desdobl\u00f3 y se lo entreg\u00f3.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Con ese gesto, Sir Archibald declar\u00f3 p\u00fablicamente que,<strong> aunque Eglantyne hab\u00eda perdido desde el punto de vista legal, moralmente hab\u00eda triunfado.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Eglantyne le dijo que <strong>pagar\u00eda su propia multa<\/strong>, pero que aceptar\u00eda su dinero y lo usar\u00eda en una nueva organizaci\u00f3n para ayudar a salvar a los ni\u00f1os: <strong>Save the Children, hoy una ONG internacional presente en m\u00e1s de 100 pa\u00edses que mejor\u00f3 la vida de millones de ni\u00f1os.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">As\u00ed que la <strong>primera donaci\u00f3n a Save the Children<\/strong> fue del fiscal de la Corona brit\u00e1nica en el caso contra su fundadora.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Una de las ilustraciones del libro para ni\u00f1os \u00abEglantyne Jebb, una vida dedicada a la ni\u00f1ez\u00bb, producido por Save the Children M\u00e9xico en 2019, para celebrar el centenario de la ONG<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Eglantyne hab\u00eda ganado algunos <strong>corazones<\/strong>&#8230; aunque no todos.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Al d\u00eda siguiente, la <strong>historia <\/strong>apareci\u00f3 en <strong>todos los diarios importantes <\/strong>y, para aprovechar la publicidad, ella y Dorothy decidieron celebrar una <strong>reuni\u00f3n p\u00fablica<\/strong> para la cual reservaron el recinto m\u00e1s grande de Londres: <strong>el Royal Albert Hall.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Acudi\u00f3 una multitud tan grande que <strong>no hubo sitio para alojarla, <\/strong>pero no todo el p\u00fablico apoyaba su causa.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Muchos las consideraban <strong>traidoras<\/strong>, y llegaron con bolsas llenas de <strong>frutas <\/strong>y <strong>verduras podridas para lanz\u00e1rselas a las hermanas sediciosas.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Cuando la<strong> voz de Eglantyne se elev\u00f3 <\/strong>con pasi\u00f3n diciendo que seguramente era imposible que, como seres humanos, pudieran <strong>ver a ni\u00f1os morir de hambre sin intentar salvarlos,<\/strong> los opositores guardaron sus papas y tomates en las bolsas y sacaron sus <strong>billeteras<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>Espont\u00e1neamente, hubo una recolecci\u00f3n de dinero <\/strong>en todo el recinto que ayud\u00f3 a Save the Children a salvar vidas en Viena.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La frase de Eglantyne <strong>\u201cNo tengo enemigos menores de 7 a\u00f1os\u201d <\/strong>fue ampliamente difundida por el grupo y se convirti\u00f3 en un lema para las campa\u00f1as de recaudaci\u00f3n de fondos de la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En 1921 se<strong> mud\u00f3 a la Ginebra pol\u00edticamente neutral <\/strong>y translad\u00f3 all\u00e1 la sede de la ONG que hab\u00eda cofundado con su hermana.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Y un domingo del verano siguiente, tras escalar el <strong>Mont Sal\u00e8ve, <\/strong>mientras admiraba la panor\u00e1mica vista, tuvo un destello de <strong>inspiraci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cConcibi\u00f3 el concepto de que todos los ni\u00f1os en el mundo deb\u00edan gozar de los mismos derechos humanos universales que hasta entonces los hab\u00eda excluido\u201d<\/strong>, se\u00f1ala Mulley.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Sac\u00f3 un l\u00e1piz y papel y redact\u00f3 un acta de 5 puntos.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">La Declaraci\u00f3n de Ginebra de los Derechos del Ni\u00f1o fue el primer texto internacional en reconocer derechos espec\u00edficos para la infancia, estableciendo que la humanidad debe al ni\u00f1o lo mejor que pueda ofrecerle<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pronto se convirti\u00f3 en representante voluntaria para el <strong>bienestar de la madre y el ni\u00f1o en la nueva Sociedad de Naciones, precursora de las Naciones Unidas.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">E impuls\u00f3, a pesar de una enorme resistencia, lo que se conoci\u00f3 como la <strong>Declaraci\u00f3n de Ginebra sobre los Derechos del Ni\u00f1o<\/strong>, que abogaba por la protecci\u00f3n, alimentaci\u00f3n y alojamiento de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El documento fue adoptado en <strong>1924 <\/strong>por la <strong>Sociedad de Naciones<\/strong>; 65 a\u00f1os despu\u00e9s, la ONU formaliz\u00f3 la Convenci\u00f3n sobre los Derechos del Ni\u00f1o.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cEs el instrumento de derechos humanos m\u00e1s universal de la historia: fue ratificado por todos los pa\u00edses del mundo salvo uno (EE.UU.)\u201d<\/strong>. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cY sigue siendo enormemente influyente para la organizaci\u00f3n de todo tipo de instalaciones estatales, y tambi\u00e9n en los fundamentos del derecho a una infancia sana y segura, al derecho a refugio, a jugar, a la comida, a los medicamentos y a una vida plena\u201d<\/strong>, ilustra la autora.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Eglantyne Jebb <strong>falleci\u00f3 <\/strong>en <strong>1928<\/strong>, a los 52 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201c\u00bfImporta que a Eglantyne no le gustaran los ni\u00f1os?\u201d<\/strong>, se pregunta Mulley.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cElla los respetaba como individuos, como seres humanos, y eso s\u00ed importa: cambi\u00f3 la forma en que el mundo entero ve, considera y trata a sus ni\u00f1os\u201d<\/strong>, concluye.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>*BBC Mundo &#8211; Alex von Tunzelmann. <\/strong><\/p>\n<section class=\"container-center-100 mb-40 border border-bottom border-thin border-neutral-light-700\">\n<hr\/>\n<\/section>\n<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un d\u00eda nublado de abril de 1919, una mujer llamada Eglantyne Jebb lleg\u00f3 a Trafalgar Square, la gran plaza de Londres. Llevaba su cabello rojo recogido en un mo\u00f1o. Era alta, delgada, p\u00e1lida, con ojos del azul de las flores nomeolvides. Trafalgar Square era un lugar donde el descontento a menudo se transformaba en protesta. 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