{"id":220485,"date":"2025-12-21T04:58:02","date_gmt":"2025-12-21T07:58:02","guid":{"rendered":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=220485"},"modified":"2025-12-21T04:58:03","modified_gmt":"2025-12-21T07:58:03","slug":"svetlana-alexievich-la-nobel-de-literatura-que-conto-como-nadie-el-drama-de-chernobil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=220485","title":{"rendered":"Svetlana Alexievich, la Nobel de Literatura que cont\u00f3 como nadie el drama de Chern\u00f3bil"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>Al d\u00eda siguiente de las elecciones de 2020, que marcaron el sexto mandato consecutivo del presidente bielorruso, Svetlana Alexievich vio c\u00f3mo \u201ccientos de miles de personas\u201d marchaban frente a su apartamento en Minsk.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cPens\u00e9 que nunca se levantar\u00edan, pero lo hicieron. Fue quiz\u00e1s una de las sensaciones m\u00e1s intensas que he experimentado en mi vida\u201d, dice la autora y ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2015.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Parte de esa sensaci\u00f3n era \u201cuna esperanza ingenua, pero esperanza al fin\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Alexievich se uni\u00f3 a las protestas contra unas elecciones consideradas ama\u00f1adas y al Consejo de Coordinaci\u00f3n encargado de preparar nuevas elecciones y una transici\u00f3n pac\u00edfica del poder.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pero, poco a poco, con el paso de las semanas, la esperanza se fue apagando.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cAhora queda claro lo rom\u00e1nticos que fuimos\u201d, dice.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Svetlana Alexievichen en su casa de Minsk en 2020 rodeada de diplom\u00e1ticos europeos<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">X @AnnLinde<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Las protestas fueron brutalmente reprimidas y los miembros del Consejo de Coordinaci\u00f3n fueron arrestados uno a uno, hasta que Alexievich, que entonces ten\u00eda 72 a\u00f1os, era la \u00fanica a la que a\u00fan no hab\u00edan detenido.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Cuando hombres enmascarados intentaron irrumpir en su departamento, varias embajadas extranjeras acudieron en su ayuda. Durante dos semanas, diplom\u00e1ticos europeos y sus esposas se turnaron para vigilar la casa, pero finalmente ella no tuvo otra opci\u00f3n que irse.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Alexievich cuenta que gracias a que la embajadora adjunta alemana, Anna Luther, la acompa\u00f1\u00f3 al aeropuerto, pudo tomar un vuelo a Berl\u00edn. No se llev\u00f3 casi nada consigo, con la esperanza de regresar pronto, pero ya lleva cinco a\u00f1os en la capital alemana y tiene pocas perspectivas de volver a casa.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Svetlana Alexievich, de 77 a\u00f1os, ha dedicado m\u00e1s de 40 a\u00f1os a registrar la vida de la gente de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y de los Estados independientes que surgieron despu\u00e9s de la disoluci\u00f3n del bloque comunista. Tambi\u00e9n la Segunda Guerra Mundial, la guerra sovi\u00e9tico-afgana y el desastre nuclear de Chern\u00f3bil.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Sus libros llevan el nombre de \u201cVoces de la Utop\u00eda\u201d, en una ir\u00f3nica referencia al experimento comunista que dur\u00f3 70 a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cQuer\u00eda describir este intento de utop\u00eda, mostrar c\u00f3mo lo viv\u00eda la gente en el interior de sus corazones y sus hogares\u201d, afirma.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pero la realidad que describe en sus libros Alexievich dista mucho de ser ut\u00f3pica. Por ese motivo, sus libros llegaron a ser eliminados de los programas de estudio en Rusia y Bielorrusia. Adem\u00e1s ha sido censurada y procesada hasta terminar en el exilio.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Las protestas se desencadenaron despu\u00e9s de las elecciones de 2020<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">AFP via Getty Images<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">A nivel internacional, la historia es diferente. Los libros de Alexievich se han traducido a 52 idiomas, publicado en 55 pa\u00edses y le permitieron ganar el Premio Nobel de Literatura en 2015.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En su apartamento de Berl\u00edn, sobre una gran mesa de madera, se ven decenas de anotaciones sobre su pr\u00f3ximo libro, que empez\u00f3 a escribir tras los acontecimientos de 2020.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Para eso, habla con j\u00f3venes que salieron a la calle aquel d\u00eda y les pregunta qu\u00e9 quer\u00edan y qu\u00e9 es aquello que los decepciona hoy.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cQuiz\u00e1s amamos demasiado las revoluciones. No siempre est\u00e1n a la altura de nuestras esperanzas\u2026 Bueno, ahora ya no apoyo las revoluciones, no apoyo el derramamiento de sangre\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Cuando la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se derrumb\u00f3 en la d\u00e9cada de 1990, \u201cparec\u00eda que todos nos hab\u00edamos liberado del cautiverio\u201d, dice Alexievich. Sin embargo, \u201cel hombre rojo\u201d, la encarnaci\u00f3n del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico, no muri\u00f3 con el imperio.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cEst\u00e1 disparando en Ucrania, est\u00e1 sentado en el Kremlin. No, todav\u00eda no ha muerto\u201d, agrega.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En cada uno de sus libros, Alexievich entrevista a cientos de personas, combinando ingeniosamente sus testimonios en lo que ella llama \u201cuna novela en voces\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cEs un intento de convertir la vida cotidiana en literatura. Elijo obras de arte de la vida real\u201d, dice compar\u00e1ndolo con el m\u00e9todo del escultor Rodin, quien dec\u00eda que empezaba con un bloque de m\u00e1rmol y cortaba lo que no necesitaba.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cMe encanta c\u00f3mo hablan los humanos\u201d, dijo en su discurso de entrega del Nobel de 2015. \u201cMe encanta la voz humana solitaria. Es mi mayor amor y mi mayor pasi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La reacci\u00f3n a su premio Nobel en Bielorrusia fue \u201cmaravillosa\u201d y, seg\u00fan dice, en Minsk se acab\u00f3 el champ\u00e1n y la gente la abraz\u00f3 en las calles.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Incluso Alexander Lukashenko, un exadministrador de una granja colectiva que desde hace 31 a\u00f1os es presidente del pa\u00eds, dijo que leer\u00eda sus libros, aunque ella no cree que lo haya hecho.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cTiene una visi\u00f3n diferente del mundo\u201d, afirma.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Alexievich recuerda haber crecido en aldeas habitadas principalmente por mujeres, tras la devastaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Millones de bielorrusos murieron en la guerra, y millones de los que hab\u00edan luchado en Europa fueron enviados a los gulags a su regreso.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cSolo durante las bodas la gente estaba alegre, pero eran muy contadas las ocasiones, porque la mayor\u00eda de los j\u00f3venes hab\u00edan fallecido\u201d.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">El padre de Svetlana Alexievich era bielorruso y su madre ucraniana<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Archivo familiar de Svetlana Alexievich<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Por eso, las mujeres son para Alexievich las hero\u00ednas m\u00e1s queridas de sus libros. Incluso su primer libro, \u201cEl rostro no femenino de la guerra\u201d (1985), trataba sobre veteranas.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Un mill\u00f3n de mujeres sovi\u00e9ticas se ofrecieron como voluntarias para servir como soldados y m\u00e9dicas, pero su aporte qued\u00f3 pr\u00e1cticamente invisibilizado hasta que Alexievich lo sac\u00f3 a la luz en sus libros.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Los relatos son terribles y aterradores, pero no exentos de humor. Por ejemplo, una mujer le cont\u00f3 a Alexievich que una de las peores cosas de servir en el ej\u00e9rcito era tener que usar ropa interior masculina.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cSi no hubieran contado sus historias y yo no las hubiera grabado, todo habr\u00eda desaparecido sin habernos enterado\u201d, afirma.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Tras las reformas de la perestroika de la d\u00e9cada de 1980, el libro de Alexievich se convirti\u00f3 en un \u00e9xito de ventas, con 2 millones de ejemplares publicados en ruso.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pero su siguiente libro, \u201cLos muchachos de zinc\u201d (1991) gener\u00f3 controversia. Su nombre se deb\u00eda a los ata\u00fades revestidos de zinc en los que se enviaban los cuerpos de los soldados sovi\u00e9ticos desde Afganist\u00e1n.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Svetlana Alexievich en Kabul como periodista independiente<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Archivo familiar de Svetlana Alexievich<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Alexievich hab\u00eda estado en Kabul como periodista. En aquella oportunidad, encontr\u00f3 algo hermoso en los hombres guapos en uniforme y sus armas relucientes.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pero la guerra le desagradaba, sobre todo el hecho de ver pueblos enteros arrasados \u200b\u200bpor m\u00faltiples lanzacohetes. La escritora dice que, para ella, era importante ver hasta d\u00f3nde es capaz de llegar la gente.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cEn general, el arte es inmoral, porque esp\u00edas el dolor ajeno. Es el dolor ajeno el que te da la oportunidad de crecer\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Tras la publicaci\u00f3n del libro, Alexievich fue llevada a juicio por veteranos y madres de soldados ca\u00eddos, quienes la acusaron de difamaci\u00f3n y profanaci\u00f3n del honor de los soldados.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cEl libro hablaba de la terrible situaci\u00f3n a la que hab\u00edan sido arrastrados sus hijos, quienes se hab\u00edan convertido en asesinos. Y entonces se encontraron cara a cara con las verdades que m\u00e1s tem\u00edan\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pero el libro que m\u00e1s desea que todos lean es \u201cOraci\u00f3n de Chern\u00f3bil. Una cr\u00f3nica del futuro\u201d (1997).<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cTemo que hoy en d\u00eda toda persona moderna deber\u00eda saber algo sobre el \u00e1tomo y sus peligros\u201d, afirma.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Teme que los ataques rusos a las centrales el\u00e9ctricas ucranianas, incluidas las que suministran energ\u00eda de reserva para mantener seguros los reactores nucleares, puedan causar un nuevo desastre.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La cat\u00e1strofe de Chern\u00f3bil de 1986 envi\u00f3 nubes radiactivas hacia el norte, sobre su hogar en Minsk.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Luego pas\u00f3 un tiempo en la zona de exclusi\u00f3n alrededor de la central da\u00f1ada, entrevistando a las personas que segu\u00edan viviendo all\u00ed y compartiendo su comida, a pesar del riesgo de contaminaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cNo pod\u00eda, como hac\u00edan los periodistas occidentales, escuchar todas esas historias terribles sobre c\u00f3mo una hija muri\u00f3, naci\u00f3 sin brazos, sin piernas, y luego, cuando nos invitaban a la mesa, comer un s\u00e1ndwich aparte\u201d, dice.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Alexievich describe la reacci\u00f3n en Minsk ante su premio Nobel como \u00abmaravillosa\u00bb<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">AFP via Getty Images<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El libro de Alexievich inspir\u00f3 a varios personajes de la popular miniserie de televisi\u00f3n de 2019 \u201cChern\u00f3bil\u201d, entre ellos la esposa de uno de los primeros bomberos que muri\u00f3 de envenenamiento por radiaci\u00f3n, Lyudmila Ignatenko. Cuando se emiti\u00f3 la serie, ella se sinti\u00f3 molesta por el enorme inter\u00e9s medi\u00e1tico en su vida.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cPero no hay forma de contar una historia sin entrometerse en la vida de alguien\u201d, dice Alexievich.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Y mucha gente quiere que sus historias se conozcan.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La esposa de otro bombero entrevistado por Alexievich soborn\u00f3 para entrar al hospital donde su esposo agonizaba, para estar con \u00e9l en sus \u00faltimos d\u00edas de vida. Su dolor solo se alivi\u00f3, le dijo a Alexievich, cuando hicieron el amor; \u201cluego, guard\u00f3 silencio un rato\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Para proteger a la mujer de la condena p\u00fablica, Alexievich le dio un nombre falso. Pero ella la llam\u00f3 por tel\u00e9fono despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de la primera edici\u00f3n para preguntarle por qu\u00e9 lo hab\u00eda hecho.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cNo quer\u00eda que te hicieran da\u00f1o\u201d, le dijo Alexievich. Ella respondi\u00f3: \u201cNo, sufr\u00ed mucho, \u00e9l sufri\u00f3 mucho. Di la verdad, aunque me cueste el coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">A pesar del tema oscuro, el amor es un tema recurrente en los libros de Alexievich.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cSiempre he cre\u00eddo que escribo sobre el amor. No colecciono horrores, colecciono demostraciones del esp\u00edritu humano\u201d, dijo en 2015.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Los jueces del Nobel describieron sus obras como \u201cun monumento al sufrimiento y la valent\u00eda en nuestro tiempo\u201d.<\/p>\n<section class=\"container-center-100 mb-40 border border-bottom border-thin border-neutral-light-700\">\n<hr\/>\n<\/section>\n<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al d\u00eda siguiente de las elecciones de 2020, que marcaron el sexto mandato consecutivo del presidente bielorruso, Svetlana Alexievich vio c\u00f3mo \u201ccientos de miles de personas\u201d marchaban frente a su apartamento en Minsk. \u201cPens\u00e9 que nunca se levantar\u00edan, pero lo hicieron. 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