{"id":214598,"date":"2025-11-03T15:25:24","date_gmt":"2025-11-03T18:25:24","guid":{"rendered":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=214598"},"modified":"2025-11-03T15:25:26","modified_gmt":"2025-11-03T18:25:26","slug":"escorts-whiskerias-y-trabajo-en-la-calle-como-es-la-reforma-para-las-trabajadoras-sexuales-que-impulsan-en-uruguay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=214598","title":{"rendered":"Escorts, whisker\u00edas y trabajo en la calle: c\u00f3mo es la reforma para las trabajadoras sexuales que impulsan en Uruguay"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p class=\"com-paragraph  --capital --s\">MONTEVIDEO.- Claudia Guti\u00e9rrez se para de noche en alguna esquina del Prado. Tiene 50 a\u00f1os y empez\u00f3 a trabajar en la calle a los 23, enga\u00f1ada por quien era el padre de sus hijos. Nunca imagin\u00f3 que seguir\u00eda all\u00ed tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, pero dice que no le queda otra: <strong>tiene que llegar a fin de mes, cubrir sus necesidades <\/strong>y las de sus dos hijos m\u00e1s chicos. \u201cEs tierra de nadie. <strong>Estuve en whisker\u00edas<\/strong>, en todos lados, <strong>por p\u00e1ginas tambi\u00e9n trabaj\u00e9<\/strong>. Yo cobro por adelantado, pero muchos se hacen los vivos y despu\u00e9s te la quieren sacar\u201d, dice. En su voz hay una mezcla de seguridad y cansancio.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Fue presidenta del<strong> <\/strong>sindicato Otras (Organizaci\u00f3n de Trabajadoras Sexuales) y hoy integra la Comunidad de Personas que Ejercen el Trabajo Sexual en el Uruguay. \u201cLo que nos importa es que<strong> la ley salga con lo que nosotras necesitamos<\/strong>, no con lo que ellos quieren\u201d, afirma. Con \u201cellos\u201d se refiere a los senadores y diputados con los que se han reunido. Porque Claudia milita al tiempo que se sigue parando en la calle para trabajar. <strong>\u201cEst\u00e1s expuesta todo el tiempo. A que te suban a un auto y te hagan cualquier cosa. Hay compa\u00f1eras que quedaron casi muertas de las palizas. Otras que se quitaron la vida\u201d.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>Veintitr\u00e9s a\u00f1os despu\u00e9s de la aprobaci\u00f3n de la ley <\/strong>que regul\u00f3 el trabajo sexual en Uruguay, historias como la suya siguen ocurriendo detr\u00e1s de<strong> <\/strong>las luces de ne\u00f3n o de los arbustos de alg\u00fan parque. En medio del ruido de la crisis econ\u00f3mica, el gobierno de Jorge Batlle impuls\u00f3 una<strong> norma de vanguardia<\/strong> para su tiempo. Pero aquella ley, la 17.515, que buscaba proteger a <strong>las trabajadoras sexuales<\/strong>, <strong>hoy qued\u00f3 algo vieja, y el Frente Amplio propone reformarla.<\/strong><\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">El parlamento uruguayo busca reformar una ley que en su momento fue de vanguardia, pero que ahora ha perdido vigencia<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">\u00a9 Departamento de Fotograf\u00eda del Parlamento del Uruguay<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La discusi\u00f3n promete ser tan larga pero no tanto como la anterior, que llev\u00f3 casi una d\u00e9cada. Las principales modificaciones giran en torno a dos grandes ejes:<strong> derechos humanos y protecci\u00f3n laboral<\/strong>. Entre las propuestas que se plantean (y todos los actores est\u00e1n de acuerdo) hay dos:<strong> eliminar el registro que hoy depende del Ministerio del Interior<\/strong> y transferirlo al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, adem\u00e1s de <strong>suprimir el \u201ccarnet sanitario\u201d<\/strong> que las trabajadoras sexuales est\u00e1n tambi\u00e9n obligadas a tener.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Uno de los reclamos m\u00e1s reiterados es <strong>superar el enfoque \u201csanitarista\u201d y policial<\/strong> que caracteriz\u00f3 a la ley original. El control sanitario obligatorio y la regulaci\u00f3n estricta de las zonas donde puede ejercerse la actividad son vistos por muchas trabajadoras como mecanismos que refuerzan la <strong>estigmatizaci\u00f3n y la vigilancia estatal<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La nueva mirada que busca incorporar la ley apunta a <strong>reconocer el trabajo sexual como una actividad laboral leg\u00edtima<\/strong>, ejercida voluntariamente por personas adultas y a garantizar que no sea objeto de persecuci\u00f3n ni sanci\u00f3n policial. En otras palabras, propone<strong> pasar de una l\u00f3gica de control a una de derechos<\/strong>: <strong>que quienes ejercen el trabajo sexual dejen de ser vistos como un \u201criesgo sanitario\u201d y sean reconocidos, finalmente, como trabajadores.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cSe busca cambiar la visi\u00f3n de la <strong>trabajadora sexual como un posible vector de enfermedades<\/strong>\u201d, explica la diputada Sylvia Ibarguren del Frente Amplio. Se\u00f1ala que el enfoque actual est\u00e1 centrado en evitar que las trabajadoras tengan enfermedades de transmisi\u00f3n sexual, pero no en garantizar un<strong> cuidado integral de su salud<\/strong>. En la misma l\u00ednea, Claudia Guti\u00e9rrez dice: \u201cEl problema es que <strong>nosotras no somos lo que importa<\/strong>; lo importante es darle al cliente la seguridad de que no tenemos nada\u201d.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">La calle sigue siendo el principal espacio de trabajo para cientos de mujeres y personas trans en Uruguay, pese a los riesgos de violencia y estigmatizaci\u00f3n<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Rodrigo N\u00e9spolo \/ LA NACION &#8211; Archivo<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Aunque la ley actual reconoce el trabajo sexual, en la pr\u00e1ctica las<strong> barreras para acceder a la protecci\u00f3n social<\/strong> siguen siendo altas. \u201cQueremos una<strong> <\/strong>car\u00e1tula espec\u00edfica de trabajo sexual en el Banco de Previsi\u00f3n Social (BPS), pedimos que esa modificaci\u00f3n est\u00e9 en la ley\u201d, dice Guti\u00e9rrez. Desde su agrupaci\u00f3n, que tiene representaci\u00f3n en 19 pa\u00edses, tambi\u00e9n reclaman mayor supervisi\u00f3n estatal <strong>ante abusos o intermediarios que operan en la informalidad.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Vamos a los n\u00fameros. Seg\u00fan el Ministerio del Interior<strong>, hay 14.099 personas registradas como trabajadoras sexuales <\/strong>en todo el pa\u00eds, la gran mayor\u00eda mujeres. Sin embargo, las organizaciones estiman que en<strong> realidad hay m\u00e1s del doble<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">No hay forma de estimar con precisi\u00f3n cu\u00e1nto se puede ganar al mes, pero en la calle los servicios sexuales <strong>suelen pagarse entre 500 y 1500 pesos (entre 12 y 38 d\u00f3lares)<\/strong>. En apartamentos o en servicios de las llamadas escorts,<strong> la tarifa puede llegar hasta 7000 pesos (US$175) por hora<\/strong>. Todo depende del tipo de servicio, del entorno en que se brinda y de la edad de la trabajadora sexual: <strong>las m\u00e1s j\u00f3venes y las embarazadas suelen recibir mejores ingresos<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El control del<strong> <\/strong>ministerio se centra sobre las m\u00e1s vulnerables, aquellas que llevan m\u00e1s tiempo en la actividad y, en muchos casos, se vieron obligadas a obtener el famoso carnet. La <strong>polic\u00eda puede detener a cualquier trabajadora sexual que no lo lleve consigo<\/strong>, que no lo haya renovado o que haya cambiado de departamento. \u201cTenemos que ir a reportarnos en la comisar\u00eda, <strong>como si fu\u00e9ramos delincuentes<\/strong>, si nos cambiamos de departamento\u201d, explica Guti\u00e9rrez.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">El Prado y Bulevar Artigas son algunas de las zonas donde la presencia de trabajadoras sexuales es m\u00e1s visible en la capital uruguaya<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En<strong> Montevideo funcionan 25 locales habilitados<\/strong>: 21 prost\u00edbulos, dos prost\u00edbulos con whisker\u00eda y dos whisker\u00edas con espect\u00e1culos. Las<strong> casas de masaje y los departamentos privados est\u00e1n prohibidos <\/strong>por la normativa vigente, pero todos saben que existen.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cLos <strong>apartamentos son complicados<\/strong>: se meten en tramas de <strong>explotaci\u00f3n de menores <\/strong>y tambi\u00e9n de adultos. Muchas veces les cobran aunque no tengan clientes, o los ingresos vienen directamente de p\u00e1ginas\u201d, dice Guti\u00e9rrez. Para ella,<strong> la calle es dura<\/strong>, <strong>pero lo que puede pasar en el mundo digital es casi igual o peor.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">M\u00e1s all\u00e1 de los n\u00fameros y de la ley,<strong> las denuncias persisten: proxenetismo en whisker\u00edas del interior<\/strong>, condiciones precarias en algunos locales habilitados, y nuevas formas de explotaci\u00f3n que se trasladan a las redes sociales, donde <strong>muchas mujeres ofrecen contenido sexual sin ning\u00fan tipo de regulaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Tanto el <strong>Frente Amplio como el Partido Nacional coinciden en que la normativa se qued\u00f3 atr\u00e1s en el tiempo <\/strong>y que es necesario adecuarla a los cambios del mercado, las nuevas plataformas digitales y la realidad de las trabajadoras. Ahora el proyecto est\u00e1 en la <strong>comisi\u00f3n legislaci\u00f3n del trabajo y seguridad social de Diputados<\/strong>, y esperan que salga para su sanci\u00f3n en c\u00e1mara con votos del oficialismo y tambi\u00e9n de los blancos y colorados.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El diputado Pedro Jisdonian, del Partido Nacional, explica que el proyecto impulsado por su partido junto con la diputada del<strong> <\/strong>Partido Colorado Mar\u00eda Eugenia Rosell\u00f3 busca <strong>mejorar las condiciones de las<\/strong> <strong>trabajadoras sexuales y reducir la estigmatizaci\u00f3n asociada a la actividad<\/strong>. En el per\u00edodo anterior se present\u00f3 un proyecto que tuvo media sanci\u00f3n, pero luego no fue aprobado en la C\u00e1mara de Senadores.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">El edificio del Palacio Legislativo se encuentra en Montevideo, Uruguay<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Matilde Campodonico &#8211; AP<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Una de las principales propuestas de la oposici\u00f3n es<strong> trasladar el Registro Nacional de Trabajo Sexual del Ministerio del Interior al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social<\/strong>, ya que el registro actual \u201cficha\u201d a las trabajadoras como si fueran delincuentes. \u201cNos reunimos muchas veces con los colectivos de trabajadoras sexuales\u201d, dice el diputado blanco.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Adem\u00e1s, proponen actualizar los requisitos para habilitar<strong> prost\u00edbulos e incluir en la regulaci\u00f3n las plataformas digitales<\/strong>, un aspecto ausente en la ley vigente. Tambi\u00e9n plantean sustituir el actual<strong> carnet sanitario por un carnet de salud extendido, gratuito y con enfoque integral<\/strong>, que contemple salud mental y acceso al sistema sanitario como cualquier otro trabajador. Jisdonian considera que el t\u00e9rmino<strong> \u201ccarn\u00e9 sanitario\u201d resulta estigmatizante<\/strong> y que este cambio responde a una de las demandas centrales de las trabajadoras.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La iniciativa incluye, adem\u00e1s, <strong>formaci\u00f3n laboral a trav\u00e9s de Instituto Nacional de Empleo y Formaci\u00f3n Profesional (Inefop) <\/strong>y la participaci\u00f3n del Ministerio de Desarrollo Social en una comisi\u00f3n honoraria de seguimiento. El diputado reconoce la complejidad del tema, las situaciones de dependencia laboral y subraya la necesidad de un abordaje integral: \u201cMuchas personas quedan atrapadas en un c\u00edrculo de vulnerabilidad del que es dif\u00edcil salir\u201d, se\u00f1ala.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Una trabajadora sexual ofrece sus servicios en una esquina, donde la actividad sigue marcada por la informalidad y la falta de protecci\u00f3n laboral<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Del otro lado, la diputada frenteamplista Ibarguren tambi\u00e9n impulsa una<strong> <\/strong>modificaci\u00f3n profunda de la ley, aunque desde un enfoque m\u00e1s amplio de derechos. Para ella, la norma actual \u201ces obsoleta\u201d y \u201cmira el trabajo sexual desde una l\u00f3gica sanitarista y policial, sin reconocerlo como un trabajo con derechos\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El proyecto frenteamplista propone, al igual que el Partido Nacional, trasladar el registro al Ministerio de Trabajo y<strong> eliminar la obligaci\u00f3n de reportarse en comisar\u00edas al cambiar de lugar de trabajo<\/strong>, pr\u00e1ctica que Ibarguren califica de \u201chorror\u201d. Tambi\u00e9n plantea reemplazar el carnet sanitario por uno de salud laboral y reconocer el trabajo sexual como una actividad leg\u00edtima, con <strong>reglas claras sobre tiempos y remuneraci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Adem\u00e1s, incorpora la<strong> figura del cooperativismo como alternativa<\/strong> a la relaci\u00f3n con los due\u00f1os de los locales, y refuerza las sanciones al proxenetismo, proponiendo que el Ministerio de Trabajo intervenga ante vulneraciones de derechos laborales.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Tanto Ibarguren como Jisdonian reconocen que el debate es complejo y que<strong> el tema no suele ocupar espacio en la agenda p\u00fablica<\/strong>. Aun as\u00ed, ambos destacan la existencia de puntos en com\u00fan entre los<strong> proyectos y la posibilidad de alcanzar consensos<\/strong>. \u201cEstos procesos requieren tiempo y voluntad pol\u00edtica, pero tambi\u00e9n un cambio de mirada sobre qui\u00e9nes ejercen este trabajo\u201d, resume Ibarguren.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Fabiana Fern\u00e1ndez ten\u00eda 29 a\u00f1os y estaba embarazada de siete meses de su tercer hijo cuando rompi\u00f3 bolsa en pleno servicio. No quiso, pero dice que<strong> durante casi todo el embarazo tuvo que<\/strong> <strong>seguir consumiendo alcohol porque as\u00ed se lo exig\u00eda el due\u00f1o del local<\/strong>. Su historia no es un caso aislado.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La diputada Ibarguren<strong> <\/strong>cuenta que han recibido denuncias de mujeres a las que los due\u00f1os de las whisker\u00edas obligan a beber alcohol para incentivar el consumo de los clientes, y que hay casos donde se ha logrado una sanci\u00f3n. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u201cNadie puede obligar a una persona que ejerce el trabajo sexual a tomar, pero sabemos que eso pasa\u201d<\/strong>, afirma. Explica que el problema radica en la falta de control laboral: \u201cLos locales son habilitados por las<strong> intendencias pero solo desde el punto de vista edilicio<\/strong>, no est\u00e1 el Ministerio de Trabajo. \u00bfQui\u00e9n controla, entonces, la relaci\u00f3n de trabajo?\u201d.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">El debate parlamentario busca reforzar los controles en whisker\u00edas y prost\u00edbulos, y sancionar las pr\u00e1cticas de explotaci\u00f3n o proxenetismo<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Fern\u00e1ndez <strong>ten\u00eda m\u00e1s trabajo desde que estaba embarazada<\/strong>. Hasta que una noche, en una de esas habitaciones donde el olor a desodorante de ambiente barato se mezcla con el humo de las hojillas y el tabaco, sinti\u00f3 que algo se romp\u00eda adentro. La llevaron al hospital:<strong> el parto se hab\u00eda adelantado por la intensidad de las relaciones sexuales.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Esta escena, con matices, podr\u00eda repetirse hoy. Fern\u00e1ndez pens\u00f3 que ir\u00eda a un trabajo \u201cmejor\u201d al dejar de estar parada en la ruta 1, atendiendo principalmente a camioneros, para trabajar en una whisker\u00eda. \u201cPero ah\u00ed<strong> la mayor violencia viene de los due\u00f1os<\/strong>, no de los clientes. Ten\u00e9s un patovica y otros guardias, pero los due\u00f1os son los que te pueden <strong>cobrar una multa por no trabajar estando enferma<\/strong>, o fijar una tarifa seg\u00fan el servicio que prest\u00e1s\u201d, relata. Su vida, por momentos, cambia de escenario: vive en Montevideo con sus hijos y otras trabajadoras sexuales, y viajan a San Jos\u00e9 para cumplir con los turnos de trabajo.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">A diferencia del interior del pa\u00eds, donde <strong>cada intendencia pone una \u201czona roja\u201d <\/strong>como lugar donde se puede ejercer el trabajo sexual, en Montevideo eso no existe, entonces se puede trabajar en cualquier lado. Hay zonas m\u00e1s conocidas que otras: en la tardecita se ven mujeres trans en Bulevar Artigas.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Dos trabajadoras sexuales trans, consultadas en la calle, admiten que no tienen \u201cni idea\u201d del proyecto de ley, y que \u201cla gente es doble moral, se burlan de vos pero despu\u00e9s los ten\u00e9s ac\u00e1 pagando\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Una de ellas estudia en la Facultad de Psicolog\u00eda, tiene 26 a\u00f1os, y espera con eso poder salir de la l\u00f3gica de la calle. \u201cYo tuve la suerte de que en mi casa siempre se me acept\u00f3\u201d, cuenta a El Pa\u00eds.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Helo\u00edsa Greco, psic\u00f3loga y referente de la ONG El Paso, trabaja en el acompa\u00f1amiento directo a personas que ejercen el trabajo sexual. En los talleres ofrecen espacios de escucha activa, apoyo en salud mental, vivienda, alimentaci\u00f3n y capacitaci\u00f3n laboral, con un objetivo central: reducir la exposici\u00f3n a situaciones de violencia.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201c<strong>La ley podr\u00eda cambiar mucho si facilitara el acceso a la seguridad social. <\/strong>La mayor\u00eda de las mujeres que atendemos no tienen aportes al BPS; ninguna estaba cubierta. Eso es algo que la ley s\u00ed podr\u00eda garantizar\u201d, opina la psic\u00f3loga.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Habr\u00e1 que ver si los legisladores de todos los partidos se ponen de acuerdo. Y si lo aprobado efectivamente significa un paso para que \u201cel oficio m\u00e1s viejo del mundo\u201d sea un trabajo m\u00e1s digno.<\/p>\n<section class=\"container-center-100 mb-40 border border-bottom border-thin border-neutral-light-700\">\n<hr\/>\n<\/section>\n<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MONTEVIDEO.- Claudia Guti\u00e9rrez se para de noche en alguna esquina del Prado. Tiene 50 a\u00f1os y empez\u00f3 a trabajar en la calle a los 23, enga\u00f1ada por quien era el padre de sus hijos. 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