{"id":212850,"date":"2025-10-27T18:39:58","date_gmt":"2025-10-27T21:39:58","guid":{"rendered":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=212850"},"modified":"2025-10-27T18:40:02","modified_gmt":"2025-10-27T21:40:02","slug":"sobrevivio-a-dos-accidentes-aereos-en-un-dia-fue-dado-por-muerto-y-pese-a-su-fama-nunca-hablo-de-eso-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=212850","title":{"rendered":"Sobrevivi\u00f3 a dos accidentes a\u00e9reos en un d\u00eda, fue dado por muerto y pese a su fama nunca habl\u00f3 de eso"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/hemingway-y-su-esposa-en-LL7N2GPO4VE2FG6CL657MTCLJI-2.jpg\"\/><\/p>\n<p><\/p>\n<p>El panorama era desolador: <strong>un avi\u00f3n accidentado<\/strong> en el barro y hojarasca profunda de la selva, ramas enormes cruzando los senderos improvisados,<strong> zumbidos de insectos <\/strong>y <strong>elefantes cruzando <\/strong>el r\u00edo Nilo. <strong>Ernest Hemingway sab\u00eda que la amenaza m\u00e1s grande no era la supervivencia en la selva, sino los cocodrilos en las orillas del r\u00edo, <\/strong>a pocos metros de donde estaba junto a su esposa. Le pidi\u00f3 silencio a su mujer y, solo con el sonido del agua corriendo y los chirridos de los insectos, busc\u00f3 a los reptiles con la mirada: ah\u00ed estaban, lo sent\u00eda, aunque todav\u00eda no los distingu\u00eda entre el barro. Ellos no lo sab\u00edan, pero distintos medios period\u00edsticos los hab\u00edan dado por muertos: <strong>\u201cHemingway y esposa muertos en un accidente a\u00e9reo\u201d<\/strong>, titularon.<\/p>\n<p>Unas horas m\u00e1s tardes los rescatar\u00edan, los alcanzar\u00edan a un pueblo cercano para tomarse otro avi\u00f3n y volver\u00edan a accidentarse: <strong>el segundo avi\u00f3n caer\u00eda y se prender\u00eda fuego<\/strong>. <\/p>\n<p>El autor no volver\u00eda a ser el mismo despu\u00e9s de <strong>sobrevivir los dos accidentes<\/strong> en el a\u00f1o <strong>1954<\/strong>. Ocho meses m\u00e1s tarde, ese mismo a\u00f1o, el escritor <strong>ganar\u00eda el Premio Nobel de Literatura<\/strong>, pero<strong> no asistir\u00eda a recibirlo por \u00f3rdenes de su m\u00e9dico, que le recomend\u00f3 que siga recuper\u00e1ndose y no viaje a Suecia, tal como cuenta en una entrevista.<\/strong> Incluso, muchos argumentan que las secuelas de los choques fueron el disparador de las dificultades psicol\u00f3gicas y de las adicciones que lo llevar\u00edan, el 2 de junio de 1961,<strong> gatillar una escopeta contra s\u00ed mismo<\/strong>.<\/p>\n<figure><figcaption>Hemingway se suicid\u00f3 en 1961<\/figcaption><\/figure>\n<p>En 1936 Hemingway escribi\u00f3 su cuento \u201cLas nieves del Kilimanjaro\u201c, que narra la agon\u00eda de un hombre en la cumbre de la maravilla geol\u00f3gica africana. Como si fuese una premonici\u00f3n, <strong>en la Navidad de 1953 Ernest le regal\u00f3 su esposa un viaje de turismo a Uganda.<\/strong> Entre otros destinos, la pareja quer\u00eda realizar un <strong>paseo de avistamiento desde el aire<\/strong> a las <strong>cataratas Murchison, <\/strong>lugar que se ubica a algunos cientos de kil\u00f3metros del monte Kilimanjaro.<\/p>\n<p><strong>Este destino no era al azar. <\/strong>El regalo parec\u00eda m\u00e1s un presente de<strong> Hemingway <\/strong>a s\u00ed mismo, ya que lo atractivo del destino era lo que la Associated Press describi\u00f3 como <strong>uno de los lugares m\u00e1s inaccesibles del mundo<\/strong>, pero tambi\u00e9n m\u00e1s hermosos, dominado por grandes <strong>animales salvajes<\/strong> como cocodrilos, elefantes, b\u00fafalos y leones. En otras palabras, <strong>un h\u00e1bitat ideal para el \u00edcono de la \u201cvalent\u00eda\u201d en el mundo literario de principios del siglo XX<\/strong>.<\/p>\n<figure><figcaption>Las cataratas de Murchison, en Uganda, 2020. (AP Photo, File)<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Ya corr\u00eda el a\u00f1o 1954 cuando llegaron a \u00c1frica<\/strong> y definieron que el avistamiento se har\u00eda en avi\u00f3n. La pareja <strong>contrat\u00f3 un Cessna \u2014una avioneta peque\u00f1a\u2014 y a un piloto<\/strong>, con quien salieron hacia las cataratas. Seg\u00fan art\u00edculos de la \u00e9poca, el avi\u00f3n que transportaba a la pareja Hemingway hab\u00eda despegado en Nairobi, la capital de Kenia, hacia las Muchison y todo parec\u00eda normal hasta que reportaron que <strong>no hab\u00edan llegado a horario a Masindi<\/strong>, un punto intermedio, donde deb\u00edan cargar combustible.<\/p>\n<p><strong>El avi\u00f3n fue reportado como desaparecido <\/strong>minutos antes de que un piloto de la British Overseas Airways Corporation informara haber visto en las orillas del r\u00edo Nilo al avi\u00f3n de Hemingway <strong>accidentado en la selva<\/strong>. \u201cUna rueda del tren de aterrizaje estaba rota, pero por lo dem\u00e1s el avi\u00f3n parec\u00eda poco da\u00f1ado\u201d, dijo el capit\u00e1n R. C. Jude, piloto de un avi\u00f3n de la British Overseas Airways Corporation, seg\u00fan los archivos del New York Times. El piloto hab\u00eda sobrevolado el lugar, a 5 kil\u00f3metros de las cataratas Murchison en el noroeste de Uganda y, desde el aire, <strong>no hab\u00eda se\u00f1ales de vida.<\/strong><\/p>\n<figure><figcaption>Un avi\u00f3n Cessna de los a\u00f1os 50\u00b4<\/figcaption><\/figure>\n<p>El capit\u00e1n Jude dijo que el avi\u00f3n que hab\u00eda visto era el correcto. \u201cVimos las letras de identificaci\u00f3n en la cola muy claramente\u201d, dijo y describi\u00f3 que la aeronave se hab\u00eda <strong>\u201cestrellado directamente\u201d<\/strong> contra los matorrales en un aterrizaje forzoso y que <strong>la densa vegetaci\u00f3n hab\u00eda hecho imposible ver si los pasajeros \u2014Hemingway, Welsh y el piloto\u2014 segu\u00edan vivos<\/strong>, aunque \u00e9l hab\u00eda sobrevolado lo suficientemente bajo como para ver varios <strong>elefantes y b\u00fafalos <\/strong>deambulando al otro lado del r\u00edo.<\/p>\n<p>Las autoridades locales enviaron una lancha de la polic\u00eda desde Butiaba, en la costa este del lago Alberto, un viaje de varias horas hacia lugar de los hechos, pero <strong>no los encontraron.<\/strong><\/p>\n<figure><figcaption>Dos accidentes a\u00e9reos en menos de 24 horas: uno de los Cessna alquilados por HemingwayErnest Hemingway Collection (JFK Library)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Con el rescate fracasado, distintos medios estadounidenses<strong> dieron por muerto al autor de <\/strong><em><strong>Par\u00eds era una fiesta<\/strong><\/em> y comenzaron a redactar las <strong>respectivas notas necrol\u00f3gicas<\/strong> y las publicaron bajo titulares que anunciaban su muerte: \u201c<strong>Reporte desde \u00c1frica: Hemingway y esposa muertos en un accidente a\u00e9reo\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>De acuerdo al medio estadounidense PBS, lo que hab\u00eda ocurrido fue que en mitad del viaje, <strong>el avi\u00f3n choc\u00f3 contra un cable de tel\u00e9grafo y cay\u00f3 entre la vegetaci\u00f3n, particularmente \u201cen las costas infestadas de cocodrilos\u201d cerca del Nilo<\/strong>. Los pasajeros pudieron salir de la aeronave con algunas provisiones, como <strong>cerveza y whisky<\/strong>.<\/p>\n<figure><figcaption>Los titulares anunciando falsamente la muerte de Hemingway<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Hemingway ten\u00eda un golpe en el hombro<\/strong>, <strong>que lo dej\u00f3 con movilidad reducida; Mary Welsh se hab\u00eda fracturado dos costillas.<\/strong><\/p>\n<p>Fue unas horas m\u00e1s tarde, varados e incomunicados en medio de la selva, que un bote con turistas hall\u00f3 a los tres sobrevivientes y los acercaron a un pueblo cercano donde podr\u00edan planificar su retorno.<\/p>\n<figure><figcaption>Hemingway y Welsh en 1959 Lloyd Arnold \u2013 Archive Photos<\/figcaption><\/figure>\n<p>Otra vez en la civilizaci\u00f3n y con su viaje arruinado, <strong>Hemingway, Welsh y el piloto alquilaron otro avi\u00f3n peque\u00f1o para volar otra vez a Uganda,<\/strong> de donde hab\u00edan partido hac\u00eda menos de un d\u00eda.<\/p>\n<p>Justo despu\u00e9s del despegue, <strong>el segundo Cessna tuvo un desperfecto, cay\u00f3 en un campo y se prendi\u00f3 fuego<\/strong>. Como el piloto y Mary eran de complexi\u00f3n m\u00e1s bien peque\u00f1a, pudieron escapar \u00e1gilmente por las ventanas rotas de la avioneta, pero ese no fue el caso de Hemingway: <strong>el futuro Nobel qued\u00f3 atrapado dentro del avi\u00f3n en llamas y tuvo que usar su cabeza para golpear la puerta del avi\u00f3n hasta abrirla y salir<\/strong>.<\/p>\n<p>Este choque, a diferencia del primero, que hab\u00eda pasado hac\u00eda menos de un d\u00eda, dej\u00f3 muchas m\u00e1s secuelas en el escritor y los dem\u00e1s tripulantes. En particular, <strong>Hemingway tuvo una<\/strong> <strong>fractura de cr\u00e1neo y varias quemaduras<\/strong>, entre otras heridas graves.<\/p>\n<figure><figcaption>Una foto de uno de los aviones accidentados<\/figcaption><\/figure>\n<p>Despu\u00e9s del <strong>segundo accidente<\/strong>, cuando fueron rescatados, la pareja viaj\u00f3 a Entebbe en auto \u2014no vaya a ser que fueran a estrellarse por tercera vez\u2014. All\u00ed los esperaban algunos periodistas ansiosos por ver a la eminencia con vida.<\/p>\n<p><strong>Hemingway<\/strong> llevaba <strong>\u201cun racimo de pl\u00e1tanos y una botella de<\/strong> <strong>ginebra\u201d<\/strong> y estaba de excelente humor mientras relataba la terrible experiencia, haciendo chistes con que los <strong>fuertes ronquidos<\/strong> cuando estaban <strong>varados en la selva<\/strong>, tal como inform\u00f3 la United Press. \u201cContuvimos la respiraci\u00f3n durante unas dos horas mientras un elefante a 12 pasos de distancia estaba silueteado a la luz de la luna, escuchando los ronquidos de mi esposa\u201d, dijo Hemingway, con la cabeza cubierta de <strong>vendas<\/strong>.<\/p>\n<figure><figcaption>Ernest Hemingway y Mary Welsh en un hotel de Uganda en enero de 1954<\/figcaption><\/figure>\n<p>Un tiempo m\u00e1s tarde, recuper\u00e1ndose en Venecia, <strong>Hemingway le escribi\u00f3 a su abogado, Alfred Rice, para contarle sobre su tragedia<\/strong>. El texto se conoce porque en 2023 las cuatro p\u00e1ginas se vendieron en una subasta por <strong>237.055 d\u00f3lares<\/strong>.<\/p>\n<p>Al momento de escribir, Hemingway se encontraba en recuperaci\u00f3n de las <strong>\u201chorrendas heridas\u201d<\/strong> sufridas. Su estado f\u00edsico era cr\u00edtico: padec\u00eda una <strong>fractura de cr\u00e1neo, una rotura de disco, quemaduras en la cabeza, la cara y los brazos<\/strong>, y presentaba <strong>quemaduras de tercer grado en el brazo derecho \u201cque llegan al hueso\u201d y le causaban \u201cterribles dolores\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>El escritor se disculp\u00f3 con su abogado por no haber escrito antes, justific\u00e1ndose con una impactante frase: <strong>\u201cEstoy d\u00e9bil por tanta hemorragia interna\u201d<\/strong>, y explic\u00f3 que la dificultad para escribir era consecuencia directa de las lesiones en su brazo. Tambi\u00e9n mencion\u00f3 la grave conmoci\u00f3n cerebral que hab\u00eda sufrido Mary, agregando que a ella todav\u00eda le costaba acordarse de las cosas.<\/p>\n<figure><figcaption>A partir de los accidentes, la salud de Hemingway empez\u00f3 a deteriorarse<\/figcaption><\/figure>\n<p>A pesar del cuadro, el futuro premio Nobel exhib\u00eda un <strong>humor ir\u00f3nico en la carta<\/strong>, ri\u00e9ndose de su propia tragedia. Aunque gran parte del texto se centraba en asuntos de negocios (como pagos pendientes por la compra de rifles de caza), el pasaje m\u00e1s c\u00e9lebre es aquel donde hablaba de sus heridas y de las deudas que habr\u00eda dejado a sus acreedores si hubiese muerto.<\/p>\n<p>Con su particular estilo minimalista, Hemingway sentenciaba: <strong>\u201cPara ellos [los acreedores] valgo m\u00e1s vivo que muerto\u201d<\/strong>, y concluye con la determinaci\u00f3n que lo caracterizaba: <strong>\u201cY en este momento estoy tratando de seguir con vida\u201d. <\/strong>Tambi\u00e9n, destacaba la suerte que tuvo en ambos accidentes.<\/p>\n<figure><figcaption>Entrevista a Hemingway en 1954<\/figcaption><\/figure>\n<p>En octubre de 1954, <strong>Hemingway gan\u00f3 el Premio Nobel de Literatura<\/strong> y, siguiendo el consejo de sus m\u00e9dicos, <strong>prefiri\u00f3 enviar un discurso a Suecia y no viajar en persona<\/strong>. El objetivo fue <strong>continuar el progreso en su recuperaci\u00f3n<\/strong> por los accidentes de \u00c1frica.<\/p>\n<figure><figcaption>La tumba de Hemingway en Ketchum, IdahoDe Svineyard\/Shutterstock<\/figcaption><\/figure>\n<p>Las heridas que sufri\u00f3 <strong>Ernest Hemingway<\/strong> en los dos accidentes a\u00e9reos, seg\u00fan el libro <em>El cerebro de Hemingway<\/em> de Andrew Farah, se sumaron a un historial extenso de <strong>traumatismos f\u00edsicos<\/strong> previos. Farah sostiene que todos los da\u00f1os acumulados fueron un factor fundamental en la <strong>depresi\u00f3n, el alcoholismo<\/strong> <strong>y el<\/strong> <strong>comportamiento err\u00e1tico<\/strong> que caracterizaron los a\u00f1os finales de Hemingway, culminando en su suicidio en 1961.<\/p>\n<p>La entrada Sobrevivi\u00f3 a dos accidentes a\u00e9reos en un d\u00eda, fue dado por muerto y pese a su fama nunca habl\u00f3 de eso se public\u00f3 primero en DIARIO DIGITAL MORENO MEDIOS.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El panorama era desolador: un avi\u00f3n accidentado en el barro y hojarasca profunda de la selva, ramas enormes cruzando los senderos improvisados, zumbidos de insectos y elefantes cruzando el r\u00edo Nilo. 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