{"id":203114,"date":"2025-09-16T09:49:47","date_gmt":"2025-09-16T12:49:47","guid":{"rendered":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=203114"},"modified":"2025-09-16T09:49:50","modified_gmt":"2025-09-16T12:49:50","slug":"como-el-caiman-juancho-juega-desde-dallas-un-papel-clave-para-impedir-la-extincion-de-su-especie-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=203114","title":{"rendered":"C\u00f3mo el caim\u00e1n Juancho juega desde Dallas un papel clave para impedir la extinci\u00f3n de su especie"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/juancho-fue-el-padre-de-mas-de-120-crias-de-5GPFM3TXJRAGBK2OI4RGP3Z7BY-2.jpg\"\/><\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u201cCrec\u00ed como la hermanita de Tarz\u00e1n\u201d. As\u00ed describe la periodista venezolana <strong>Cecilia Gonz\u00e1lez <\/strong>su infancia, pues, a diferencia de otros ni\u00f1os, no tuvo un perro, un gato o alg\u00fan ave como mascota. \u201cLa casa era un zool\u00f3gico\u201d, dice, mientras asegura que el patio de la propiedad de sus padres, en la localidad costera de <strong>Car\u00fapano<\/strong>, a 530 kil\u00f3metros al este de Caracas, alberg\u00f3 monos, un <strong>oso hormiguero, perezas (osos perezosos), chig\u00fcires (carpinchos) y numerosas aves de corral<\/strong>.<\/p>\n<p>Los animales, muchos de los cuales fueron llevados por vecinos que los rescataron o ya no pod\u00edan hacerse cargo de ellos, estaban en libertad, salvo uno: un <strong>caim\u00e1n <\/strong>(cocodrilo). El reptil, al que bautizaron como <strong>Juancho<\/strong>, no era un cocodrilo cualquiera. Se trataba de un <strong>caim\u00e1n del Orinoco<\/strong> (<em>Crocodylus intermedius<\/em>), el cual es considerado como uno de los <strong>mayores depredadores de Am\u00e9rica Latina<\/strong>.<\/p>\n<p>Hoy, el animal que una vez form\u00f3 parte de un <strong>improvisado zool\u00f3gico familiar<\/strong> est\u00e1 en un acuario de Estados Unidos y desde all\u00ed cumple un papel clave en la preservaci\u00f3n de su especie, la cual se encuentra en \u201cpeligro cr\u00edtico\u201d de extinci\u00f3n, seg\u00fan la <strong>Uni\u00f3n Internacional para la Conservaci\u00f3n de la Naturaleza <\/strong>(IUCN, por sus siglas en ingl\u00e9s).<\/p>\n<p>La historia de Juancho est\u00e1 llena de viajes poco comunes para la mayor\u00eda de su especie. El primer registro del reptil lo ubica en <strong>Car\u00fapano<\/strong>, a cientos de kil\u00f3metros de la zona de donde es originario: la <strong>cuenca del r\u00edo Orinoco<\/strong>, el principal r\u00edo de Venezuela ubicado en el sur del pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo lleg\u00f3 entonces al norte, hasta las orillas del mar Caribe? \u201cA principios de 1980, un se\u00f1or que ven\u00eda conduciendo desde (el estado) Bol\u00edvar (en el sur del pa\u00eds) se acerc\u00f3 a la casa con un balde en el que estaba un<strong> caimancito de 32 cent\u00edmetros<\/strong>, que dijo que se encontr\u00f3 cerca de un r\u00edo que se hab\u00eda desbordado\u201d, relata Cecilia Gonz\u00e1lez a <em>BBC Mundo<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cSeguramente, la familia del hombre, al ver el animal, le habr\u00e1 dicho: \u2018\u00bfQu\u00e9 hacemos con eso? Ve donde Pedrito (el padre de la comunicadora) y d\u00e1selo\u201d, agrega. El padre de Gonz\u00e1lez, que era un <strong>ecologista muy conocido en la zona<\/strong>, se qued\u00f3 con el cocodrilo. \u201cRecuerdo ver al animalito dentro de esa poncherita (especie de balde). Yo ten\u00eda siete u ocho a\u00f1os\u201d, rememora.<\/p>\n<figure><figcaption>A principios del siglo XX, los caimanes del Orinoco fueron cazados de manera masiva tanto en Venezuela como Colombia por su piel.Ovidio Gonzalez\/Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n<p>Con el paso del tiempo, Juancho creci\u00f3 y el padre de la periodista <strong>intent\u00f3 recrearle un h\u00e1bitat lo m\u00e1s parecido al suyo<\/strong>. \u201cCuando ten\u00eda m\u00e1s de medio metro, mi pap\u00e1 le hizo como una especie de r\u00edo artificial y una cueva, y lo solt\u00f3 all\u00ed para que creciera. Y luego, cuando creci\u00f3 m\u00e1s, le levant\u00f3 un muro para que no saliera ni nadie entrara a su espacio\u201d, dice.<\/p>\n<p><strong>Juancho sigui\u00f3 creciendo hasta medir m\u00e1s de 3 metros<\/strong>. \u201cCuando digo que me crie con un caim\u00e1n del Orinoco la gente cree que me sub\u00eda a \u00e9l, que dorm\u00eda con \u00e9l en la cama o que lo acarici\u00e1bamos como si fuera un perro, pero no. \u00c9l estaba en su espacio, \u00e9l cazaba su comida o nosotros se la lanz\u00e1bamos\u201d, explica Cecilia Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>\u201cEso s\u00ed, cuando lo llam\u00e1bamos por su nombre, <strong>\u00e9l sal\u00eda de la cueva que ten\u00eda y ven\u00eda hacia nosotros<\/strong>. Era impresionante ver c\u00f3mo sal\u00eda ese hocico de la cueva\u201d, asever\u00f3.<\/p>\n<figure><figcaption>En 1996, la familia Gonz\u00e1lez entreg\u00f3 el caim\u00e1n que le hab\u00edan dado una tres lustros antes a un proyecto de conservaci\u00f3n de esta especie.Cortes\u00eda Cecilia Gonz\u00e1lez<\/figcaption><\/figure>\n<p>La estad\u00eda de Juancho con los Gonz\u00e1lez termin\u00f3 en 1996. Un a\u00f1o antes, el padre de la periodista falleci\u00f3 y la familia comenz\u00f3 a <strong>cuestionarse si era adecuado que el animal siguiera donde estaba<\/strong>. \u201cHab\u00eda que buscarle un lugar m\u00e1s grande para que estuviera m\u00e1s c\u00f3modo, adem\u00e1s la manutenci\u00f3n era cara\u201d, explica.<\/p>\n<p>Sin embargo, admiti\u00f3 que la seguridad fue un asunto que pes\u00f3 en la decisi\u00f3n. \u201cPor la zona comenzaron a construir casas y, aunque mi pap\u00e1 nos ense\u00f1\u00f3 a respetar a los animales y a la naturaleza, tem\u00edamos que alguien se metiera en la propiedad y pasara algo\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez, quien ya ejerc\u00eda el periodismo, entr\u00f3 en contacto con el bi\u00f3logo \u00c1lvaro Velasco, que en esa \u00e9poca trabajaba en el extinto Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales de Venezuela en el proyecto que buscaba salvar a esta especie de la extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cYo fui a Car\u00fapano a buscar el caim\u00e1n, el cual estaba en perfectas condiciones y lo llevamos a un zoocriadero a las orillas del r\u00edo Apure (al sur de Venezuela, cerca de la frontera con Colombia) y lo pusimos con una hembra\u201d, le cuenta a<em> BBC Mundo<\/em> Velasco.<\/p>\n<p>\u201cYo no estuve cuando lo fueron a buscar, porque para m\u00ed era parte de la familia. Mi mam\u00e1 tampoco quiso estar, pero <strong>muchos vecinos y otros familiares s\u00ed fueron a despedirlo<\/strong>\u201d, recuerda Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<figure><figcaption>Juancho lleg\u00f3 en 1998 al acuario de Dallas, junto a una hembra llamada Miranda, en un vuelo procedente de Caracas.Cortes\u00eda Dallas World Aquarium<\/figcaption><\/figure>\n<p>Con el animal en su nuevo hogar, la periodista, quien se especializ\u00f3 en temas medioambientales, sigui\u00f3 en contacto con Velasco para saber de su suerte. \u201c<strong>\u2018Juancho est\u00e1 ch\u00e9vere, tiene una novia\u2019<\/strong>, me dijo una vez \u00c1lvaro\u201d, relat\u00f3 Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>Sin embargo, en 1998 el bi\u00f3logo la contact\u00f3 para informarle que <strong>el reptil iniciar\u00eda un nuevo viaje, esta vez rumbo a EE.UU. <\/strong>El desaparecido Servicio de Protecci\u00f3n de la Fauna del Ministerio del Ambiente (Profauna) hab\u00eda suscrito con el Dallas World Aquarium un acuerdo para enviar una pareja de caimanes del Orinoco adultos como \u201cembajadores de conservaci\u00f3n\u201d, de acuerdo con el sitio <em>web<\/em> del centro estadounidense.<\/p>\n<p>\u201cMe dijo que lo iban a enviar para que se reprodujera y que sus cr\u00edas ser\u00edan enviadas a Venezuela\u201d, narr\u00f3 la comunicadora. \u201cA\u00f1os despu\u00e9s, \u00c1lvaro dej\u00f3 el Ministerio y perd\u00ed todo contacto con \u00e9l, por lo que no supe nada m\u00e1s de Juancho\u201d, dijo.<\/p>\n<figure><figcaption>Adem\u00e1s de Venezuela, los descendientes de Juancho se pueden encontrar en casi una docena de zool\u00f3gicos de EE.UU. y en uno de Dinamarca.Cortes\u00eda Dallas World Aquarium<\/figcaption><\/figure>\n<p>A finales de 1998, Juancho y <strong>una hembra llamada Miranda <\/strong>llegaron al acuario texano en un avi\u00f3n procedente de Caracas, y en 2003 recibieron a sus primeras cr\u00edas.<\/p>\n<p>\u201cMediante cuidados adecuados y adaptaciones especiales en el recinto como luz ultravioleta, un banco de arena, calefacci\u00f3n del aire y del agua; adem\u00e1s de alimentaci\u00f3n balanceada, se logr\u00f3 que la pareja se reprodujera exitosamente\u201d, explic\u00f3 a <em>BBC Mundo <\/em>Luis Sigler, bi\u00f3logo del Dallas World Aquarium.<\/p>\n<p>El experto asegur\u00f3 que<strong> 54 cr\u00edas de Juancho<\/strong> fueron enviadas a Venezuela en 2009. \u201cEstos ejemplares se obtuvieron de las posturas de los a\u00f1os 2006 y 2007; por lo que los cocodrilos ten\u00edan entre 2,5 y 1,5 a\u00f1os de edad\u201d, agreg\u00f3.<\/p>\n<p>Para incrementar las posibilidades de reproducci\u00f3n, los especialistas del acuario texano se aseguraron de que <strong>todas las cr\u00edas fueran hembras<\/strong> y, para ello, manipularon la temperatura durante el proceso de incubaci\u00f3n. \u201cLos huevos se recolectaron con mucho cuidado y se transportaron a una incubadora, donde se colocaron a una temperatura de 30,5 grados cent\u00edgrados para la obtenci\u00f3n de hembras\u201d, explic\u00f3.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 ocurri\u00f3 con las cr\u00edas enviadas a Venezuela? \u201cTras un proceso de adaptaci\u00f3n en un criadero, <strong>fueron liberadas en distintas partes del sur del pa\u00eds<\/strong>\u201d, afirm\u00f3 Velasco.<\/p>\n<figure><figcaption>Los conservacionistas venezolanos llegaron acuerdos con las comunidades ind\u00edgenas para que les entreguen los huevos de caim\u00e1n y las cr\u00edas a cambio de comida.FEDERICO PARRA\/AFP via Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n<p>Sin embargo, hubo que esperar a\u00f1os para confirmar que las hijas de Juancho sobrevivieron y se hayan reproducido con \u00e9xito. \u201cEn 2019, tuvimos la suerte de capturar a una de las hembras que lleg\u00f3 de Dallas, la cual -cuando la soltamos- med\u00eda un metro y medio; y cuando la recapturamos med\u00eda 3,25 metros; es decir, se adapt\u00f3 perfectamente\u201d, afirm\u00f3 Velasco.<\/p>\n<p>\u201cAdem\u00e1s, la capturamos en una zona del r\u00edo Capanaparo (al sur de Venezuela y cerca de la frontera con Colombia) donde hemos observado un incremento de los nidos y cr\u00edas de caim\u00e1n del Orinoco desde 2015\u201d, remat\u00f3.<\/p>\n<p>Por su parte, Sigler destac\u00f3 la importancia del hallazgo. \u201cEsas cr\u00edas avistadas son las primeras nietas conocidas de Miranda y Juancho\u201d, apunt\u00f3. Y \u00bfc\u00f3mo los expertos est\u00e1n seguros de los or\u00edgenes de las cr\u00edas?<\/p>\n<p>Para reconocer a las llamadas \u201c<strong>vaqueritas de Dallas<\/strong>\u201d, como fueron apodadas las hijas de Juancho y Miranda, Sigler precis\u00f3 que, al nacer, \u201cse les removieron un grupo de escamas ubicadas en las crestas de la cola y en Venezuela les colocaron una grapa met\u00e1lica numerada en sus patas\u201d.<\/p>\n<figure><figcaption>Solo en Venezuela m\u00e1s de 12.000 cr\u00edas de caim\u00e1n del Orinoco nacidas en cautiverio fueron liberadas a su medio natural desde 1990.JUAN BARRETO\/AFP via Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n<p>Desde 1990, los distintos programas gubernamentales y privados puestos en marcha en Venezuela para conservar a esta especie permitieron liberar a la naturaleza a m\u00e1s de <strong>12.000 ejemplares nacidos en cautiverio<\/strong>. Y gracias a estas iniciativas, hasta el momento, se detectaron \u201ccuatro poblaciones reproductivas peque\u00f1as que cada a\u00f1o producen <strong>ocho a 12 nidos<\/strong>\u201d, afirm\u00f3 Velasco.<\/p>\n<p>No obstante este avance, el experto admiti\u00f3 que el futuro de la especie sigue siendo incierto. \u201cEntre los a\u00f1os 1930 y 1950 se caz\u00f3 masivamente a este animal por su piel\u201d, explic\u00f3 Velasco, quien indic\u00f3 que hoy su principal amenaza sigue siendo el hombre. \u201cLas comunidades ind\u00edgenas comen los huevos y tambi\u00e9n la carne del caim\u00e1n. Por eso hemos llegado a acuerdos con algunas de esas comunidades para que nos entreguen los huevos y ejemplares peque\u00f1os a cambio de comida\u201d, dijo.<\/p>\n<figure><figcaption>La inusual historia de Juancho termin\u00f3 en un cuento infantil que escribi\u00f3 la periodista con la que convivi\u00f3 durante a\u00f1os.Cortes\u00eda Cecilia Gonz\u00e1lez<\/figcaption><\/figure>\n<p>Aunque Gonz\u00e1lez <strong>perdi\u00f3 el rastro de Juancho<\/strong>, jam\u00e1s lo olvid\u00f3. \u201cA mis hijos les contaba la historia de c\u00f3mo tuve un caim\u00e1n. Y ellos, que de peque\u00f1os tuvieron ropita con dibujos de caimanes y peluches de cocodrilos, me dec\u00edan: \u2018Mami cu\u00e9ntame otra vez c\u00f3mo era Juancho\u2019\u201d, dijo.<\/p>\n<p>\u201cSin embargo, nunca me puse a averiguar qu\u00e9 ocurri\u00f3 con Juancho, porque me daba miedo: \u2018\u00bfY si se muri\u00f3?\u2019, pensaba\u201d. Pero en 2019, Gabriel Moncada, el hijo mayor de Gonz\u00e1lez y quien tambi\u00e9n estudia periodismo, se puso a indagar en internet hasta que dio con un video de Sigler en el que se ve <strong>c\u00f3mo alimentan a un caim\u00e1n del Orinoco al que alguien llama Juancho<\/strong>.<\/p>\n<p>\u201c\u2018\u00a1Mami, creo que lo encontr\u00e9!\u2019, cuando mi dijo me dijo esto yo pegu\u00e9 un salto y me fui a su computadora\u201d, relat\u00f3. La familia Gonz\u00e1lez se puso en contacto con Sigler a trav\u00e9s de su cuenta de Instagram y, \u00e9l, a su vez, se comunic\u00f3 con Velasco para confirmar el inusual pasado del reptil.<\/p>\n<p>La historia hoy forma parte de un cuento infantil titulado <strong>\u201cJuancho el caim\u00e1n carupanero\u201d<\/strong> que Gonz\u00e1lez escribi\u00f3 y el cual va por su segunda edici\u00f3n.<\/p>\n<figure><figcaption>El bi\u00f3logo mexicano Luis Sigler pas\u00f3 las \u00faltimas dos d\u00e9cadas cuidando a Juancho y a sus cr\u00edas.Cortes\u00eda Luis Sigler<\/figcaption><\/figure>\n<p>Mientras tanto, el protagonista del cuento infantil ya tiene 45 a\u00f1os y goza de \u201cmuy buena salud\u201d, seg\u00fan Sigler. \u201cJuancho es un cocodrilo muy grande y seguramente est\u00e1 <strong>entre los 10 m\u00e1s grandes <\/strong>que hay en zool\u00f3gicos o acuarios de EE.UU. Tiene una talla estimada de 4,5 metros y <strong>un peso de casi 400 kilos<\/strong>\u201d, indic\u00f3 el bi\u00f3logo.<\/p>\n<p>Entre 2003 y 2009, el caim\u00e1n tuvo con Miranda, <strong>quien falleci\u00f3 en 2020, 120 cr\u00edas<\/strong>. Hoy, sus descendientes no solo est\u00e1n en los r\u00edos venezolanos, sino que otros se pueden encontrar en casi una docena de zool\u00f3gicos y acuarios de EE.UU., e incluso en uno de Dinamarca.<\/p>\n<p>Asimismo, la prole de Juancho sigue aumentando. En 2025, tras 14 a\u00f1os sin producir un hijo, tuvo otro con Demetria, su nueva compa\u00f1era, apunt\u00f3 Sigler. Gonz\u00e1lez, por su parte, espera poder viajar con sus hijos a Dallas para ver al animal con el que creci\u00f3.<\/p>\n<p><em>Por Juan Francisco Alonso<\/em><\/p>\n<p>La entrada C\u00f3mo el caim\u00e1n Juancho juega desde Dallas un papel clave para impedir la extinci\u00f3n de su especie se public\u00f3 primero en DIARIO DIGITAL MORENO MEDIOS.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCrec\u00ed como la hermanita de Tarz\u00e1n\u201d. 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