{"id":195346,"date":"2025-08-24T16:49:53","date_gmt":"2025-08-24T19:49:53","guid":{"rendered":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=195346"},"modified":"2025-08-24T16:49:56","modified_gmt":"2025-08-24T19:49:56","slug":"el-proyecto-solidario-que-llevo-a-70-000-ninos-pobres-a-vivir-con-familias-acomodadas-en-italia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=195346","title":{"rendered":"El proyecto solidario que llev\u00f3 a 70.000 ni\u00f1os pobres a vivir con familias acomodadas en Italia"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ninos-siendo-evacuados-de-roma-durante-la-segunda-7W7JCU6YHJB7XKLTGU5QH6W3ZI-2.jpg\"\/><\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>\u201cEse d\u00eda fue un d\u00eda de desesperaci\u00f3n para los ni\u00f1os y para las madres\u201d<\/strong>. Es el contradictorio recuerdo que Bianca D\u2019Aniello tiene del momento en el que, con 10 a\u00f1os, se subi\u00f3 a uno de los \u201c<strong>trenes de la felicidad\u201d<\/strong>. Era 1947 y los estragos de la Segunda Guerra Mundial en la otrora Italia fascista de Benito Musolini eran patentes.<\/p>\n<p>La <strong>pobreza<\/strong> arreciaba principalmente en el sur en plena posguerra. En un intento por mejorar la situaci\u00f3n de la infancia que viv\u00eda literalmente en la miseria, como ella, otros <strong>70.000 ni\u00f1os pobres viajaron en tren a lo largo del pa\u00eds entre 1945 y 1952<\/strong> para pasar una estancia con familias que ten\u00edan una mejor situaci\u00f3n y pod\u00edan darles -al menos por un periodo- una vida mejor.<\/p>\n<p>Es lo que se conoci\u00f3 en Italia como <em>Treni della felicit\u00e0, <\/em>un plan organizado por la <strong>Uni\u00f3n de Mujeres Italianas <\/strong>y el<strong> Partido Comunista Italiano<\/strong>, y que supuso un esfuerzo por aliviar la situaci\u00f3n de esa infancia golpeada. Y aunque entonces Bianca no lo sab\u00eda, el viaje que emprendi\u00f3 en el \u201ctren de la felicidad\u201d ese d\u00eda<strong> cambiar\u00eda su vida para siempre<\/strong>.<\/p>\n<p>Bianca creci\u00f3 en la ciudad de Salerno, a 55 kil\u00f3metros al sureste de <strong>N\u00e1poles<\/strong>. La zona fue una de las m\u00e1s afectadas por la Segunda Guerra Mundial. Ahora, a sus 88 a\u00f1os, dice que al pensar en esa \u00e9poca se le vienen \u201crecuerdos de miseria y suciedad\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo ten\u00edamos agua, <strong>ni siquiera hab\u00eda agua para beber<\/strong>. Y mucho menos para lavarnos. En todas las familias no hab\u00eda nada que comer, yo casi me mor\u00eda, mis pulmones enfermaban, porque no com\u00edamos. No hab\u00eda nada. Y los ni\u00f1os enfermaban de tuberculosis\u201d, rememora en el podcast<em> Witness History<\/em> de la <em>BBC<\/em>.<\/p>\n<p>Su padre hab\u00eda muerto a los 40 a\u00f1os, dejando a su madre viuda y con otros siete hijos a cuestas. \u201cNadie llevaba un sueldo a casa\u2026 Lo sorte\u00e1bamos como pod\u00edamos. Y en el peor de los casos, s\u00f3lo esperabas la muerte. Porque entonces las madres ten\u00edan la sensaci\u00f3n de que sus hijos muertos ya no sufrir\u00edan\u201d, cuenta.<\/p>\n<figure><figcaption>El sur de Italia fue una de las zonas m\u00e1s afectadas por la pobreza de la posguerra.Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n<p>El <strong>hambre <\/strong>era otra constante. Bianca dice que antes de terminada la guerra los ni\u00f1os incluso com\u00edan c\u00e9sped, si es que pod\u00edan encontrarlo. \u201cHab\u00eda un gobierno fascista en la \u00e9poca de Mussolini, y cada familia, seg\u00fan la cantidad de hijos que tuviera, recib\u00eda un trozo de pan. Hab\u00eda un carro con cupones, ibas a la tienda y, de acuerdo con los cupones que ten\u00edas, te daban una rebanada de pan\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>\u201cCuando hab\u00eda agua, en esa \u00e9poca, los ni\u00f1os corr\u00edan hacia la fuente, porque el pan empapado en agua se expand\u00eda\u201d, a\u00f1ade. Esa miseria trascender\u00eda a la ca\u00edda del r\u00e9gimen. Y el doctor del pueblo, Mario del Santo, traer\u00eda las buenas noticias: la posibilidad de un viaje que podr\u00eda sacar a los ni\u00f1os de su precaria situaci\u00f3n. <strong>S\u00f3lo deb\u00edan tomar un tren hacia el norte<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Teresa Noce<\/strong>, una de las figuras l\u00edderes del Partido Comunista italiano fue una de las promotoras de esta campa\u00f1a de solidaridad. \u201cLas peticiones llegaban de todas partes. <strong>Hab\u00eda muchos ni\u00f1os hambrientos<\/strong>. El clima se estaba volviendo fr\u00edo y h\u00famedo, y no hab\u00eda carb\u00f3n. Hab\u00eda much\u00edsimos casos lamentables. Los ni\u00f1os dorm\u00edan en cajas de serr\u00edn para calentarse, sin s\u00e1banas ni mantas. (\u2026) Ni\u00f1os sucios, llenos de costras y piojos\u201d, cont\u00f3 sobre el proyecto, seg\u00fan <em>il Mulino<\/em>.<\/p>\n<p>La idea de \u201clos trenes de la felicidad\u201d naci\u00f3 as\u00ed en Mil\u00e1n de la mano ella y la Uni\u00f3n de Mujeres Italianas y se volvi\u00f3 una realidad con el apoyo de quienes, desde distintas localidades, estuvieron dispuestos a recibir a miles de ni\u00f1os. La ciudad de <strong>Reggio Emilia<\/strong> fue la primera en ofrecerse para acoger a 2000 ni\u00f1os, seguida luego por <strong>Parma<\/strong>, <strong>Piacenza<\/strong>, <strong>M\u00f3dena<\/strong>, <strong>Bolonia <\/strong>y <strong>R\u00e1vena<\/strong>.<\/p>\n<p>El primer tren, con <strong>1800 ni\u00f1os<\/strong>, sali\u00f3 el 16 de diciembre de 1945 desde Mil\u00e1n a Reggio Emilia. Y ser\u00eda el primero de muchos. En los a\u00f1os posteriores, la iniciativa se ampli\u00f3 por toda Italia -con especial \u00e9nfasis en el sur, donde viv\u00eda Bianca- con la ayuda mancomunada de distintas organizaciones civiles y pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Como muchas madres, la madre de Bianca vio as\u00ed en los \u201ctrenes de la felicidad\u201d una <strong>oportunidad para dar a sus hijos una mejor vida<\/strong>. Un d\u00eda de 1947 la prepar\u00f3 a ella y a su hermana menor, Ana Mar\u00eda, para emprender el viaje. \u201cMi madre mand\u00f3 a hacerme un vestidito. Y llevaba unas sandalias que estaban hechas de cart\u00f3n\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>En la estaci\u00f3n de trenes, Bianca recuerda que ni\u00f1os y madres sufr\u00edan por la despedida. \u201cIncluso los trabajadores del tren lloraban, porque los ni\u00f1os no quer\u00edan separarse de sus madres. Pero las madres los dejaban partir con la esperanza de un futuro mejor, de una realidad distinta para ellos\u201d, afirma.<\/p>\n<figure><figcaption>El primer \u201ctren de la felicidad\u201d sali\u00f3 en diciembre de 1945 desde Mil\u00e1n hacia Reggio Emilia, con 1800 ni\u00f1os a bordo.Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n<p>Bianca recuerda ese viaje en tren: \u201cPor primera vez vi \u00e1rboles, casas, villas, que pasaban r\u00e1pido. Ese sentimiento me atrap\u00f3 por completo\u201d. \u201cYo pensaba que el tren no exist\u00eda, nunca lo hab\u00eda visto\u201d, recuerda entre risas.<\/p>\n<p>La ahora octogenaria dice que su cara y la de su hermana terminaron negras por el holl\u00edn que se colaba por esa ventana de la que no pod\u00edan despegar sus ojos. Pero luego pas\u00f3 algo inesperado: \u201cTreinta ni\u00f1os se bajaron en Belluno, pero no me di cuenta de que mi hermana era una de ellos\u201d.<\/p>\n<p>Cuando Bianca despert\u00f3 reci\u00e9n<strong> se percat\u00f3 de que su hermana ya no estaba a su lado<\/strong>.<\/p>\n<p>\u201cY llor\u00e9 mucho por Ana Mar\u00eda, porque mi mam\u00e1 me hab\u00eda confiado su cuidado. Pero yo tambi\u00e9n era peque\u00f1a\u201d, lamenta. No se volver\u00edan a ver por muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Tras m\u00e1s de 700 kil\u00f3metros recorridos, la lluvia recibi\u00f3 a Bianca y a otras decenas de ni\u00f1os que llegaron ese d\u00eda a Mestre. Sus sandalias de cart\u00f3n quedaron echas pedazos por efecto del agua. La noche no hab\u00eda sido f\u00e1cil ni para ella ni para los otros peque\u00f1os que viajaban en el tren. \u201cTodos esos ni\u00f1os pasaron la noche en los trenes sin sus padres, con miedo de que los comunistas les comieran las manos, porque el cura de mi pueblo nos dec\u00eda: \u2018No deben ir a Mestre, <strong>porque los comunistas les comen las manos a los ni\u00f1os<\/strong>\u2019\u201d, dice.<\/p>\n<p>Las cuidadoras que viajaban en el tren les dieron algo caliente al llegar, mientras las familias que hab\u00edan decidido adoptar a un ni\u00f1o o ni\u00f1a comenzaban a aparecer. No se trataba necesariamente de familias ricas. Seg\u00fan expertos que estudiaron el tema, las familias que acogieron a ni\u00f1os y ni\u00f1as <strong>eran m\u00e1s bien de hogares obreros<\/strong>. Y, si bien ten\u00edan una situaci\u00f3n mejor respecto a la de los campesinos del sur, tampoco les sobraba el dinero.<\/p>\n<p>\u201cUna se\u00f1ora, que se llamaba Rosa, se me acerc\u00f3 y me dijo: \u2018Qu\u00e9 ni\u00f1a tan bonita, \u00bfc\u00f3mo te llam\u00e1s?\u2019\u201d, recuerda Bianca y a\u00f1ade: \u201cIntent\u00f3 ser amable y dulce para que yo no tuviera miedo. Me dijo: \u2018\u00bfQuer\u00e9s venir conmigo? Tenemos animalitos, patos, un gato, un perro\u2026\u2019. Y me tom\u00f3 de la mano\u201d.<\/p>\n<p>Bianca emprendi\u00f3 el viaje a su nueva casa con Rosa y Luigi, a quienes comenz\u00f3 a llamar \u201ct\u00eda\u201d y \u201ct\u00edo\u201d. Al llegar, se dio cuenta de que lo que le hab\u00edan dicho era cierto. \u201cHab\u00eda un perro, un gato, y conejitos reci\u00e9n nacidos\u2026Toda esa distracci\u00f3n fue buena para m\u00ed, porque as\u00ed no pensaba en nada m\u00e1s. Vi esa casa bonita y limpia, con agua en la mesa, polenta, pan, servilletas\u2026 Cosas que nunca hab\u00eda visto en mi vida. Com\u00ed much\u00edsimo. Com\u00ed demasiado\u201d, expresa.<\/p>\n<p>Los cuatro meses que Bianca vivi\u00f3 con Rosa y Luigi pasaron volando. Y era hora de volver. \u201cYo lloraba, lloraba, gritaba, <strong>no quer\u00eda volver con mi mam\u00e1<\/strong>. Ten\u00eda que regresar, porque la regla era que despu\u00e9s de cuatro meses deb\u00edamos volver con nuestras familias. Pero yo no quer\u00eda volver. Y no era solo yo; todos los ni\u00f1os lloraban porque no quer\u00edan regresar a Salerno\u201d.<\/p>\n<p>Bianca no era la \u00fanica que se resist\u00eda a su partida. Rosa y Luigi se hab\u00edan encari\u00f1ado con ella al punto de que no quer\u00edan dejarla ir. <strong>Pero la ni\u00f1a volvi\u00f3 con su madre<\/strong>.<\/p>\n<figure><figcaption>Los ni\u00f1os a menudo no ten\u00edan para comer en el sur de Italia tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n<p>No pasar\u00eda mucho tiempo antes de que Luigi tomara la decisi\u00f3n de ir a buscarla y hacer lo posible para que la madre de Bianca le dejara adoptarla y llevarla de vuelta con ellos. \u201cCuando vi a Luigi, me aferr\u00e9 a su mano y no la solt\u00e9. No solt\u00e9 esa mano hasta que volvimos a Mestre\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>Bianca vivi\u00f3 una vida totalmente diferente a la que ten\u00eda en Salerno. Estuvo en casa de sus nuevos padres hasta que cumpli\u00f3 21 a\u00f1os, cuando se cas\u00f3.<\/p>\n<p>La historia de los \u201ctrenes de la felicidad\u201d fue rescatada en diversas investigaciones y libros. La novela de <strong>Viola Ardone<\/strong>, \u201c<em>El tren de los ni\u00f1os<\/em>\u201d (2019), que cuenta la vida de un peque\u00f1o que como Bianca fue acogido por otra familia, fue llevada a la pantalla por <em>Netflix<\/em> en una pel\u00edcula hom\u00f3nima el a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p>La entrada El proyecto solidario que llev\u00f3 a 70.000 ni\u00f1os pobres a vivir con familias acomodadas en Italia se public\u00f3 primero en DIARIO DIGITAL MORENO MEDIOS.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEse d\u00eda fue un d\u00eda de desesperaci\u00f3n para los ni\u00f1os y para las madres\u201d. Es el contradictorio recuerdo que Bianca D\u2019Aniello tiene del momento en el que, con 10 a\u00f1os, se subi\u00f3 a uno de los \u201ctrenes de la felicidad\u201d. 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