{"id":163091,"date":"2025-05-16T14:37:15","date_gmt":"2025-05-16T17:37:15","guid":{"rendered":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=163091"},"modified":"2025-05-16T14:37:16","modified_gmt":"2025-05-16T17:37:16","slug":"el-adios-al-dinero-que-podiamos-tocar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=163091","title":{"rendered":"El adi\u00f3s al dinero que pod\u00edamos tocar"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<div>\n<p class=\"com-paragraph  --capital --s\">Desde peque\u00f1o, guard\u00e9 monedas de distintos pa\u00edses como quien atesora fragmentos del mundo. Cada billete, cada pieza de metal, era un pedazo de historia, una promesa de lugares lejanos y tiempos que no volver\u00edan. A\u00f1os despu\u00e9s, empec\u00e9 a intuir algo que entonces me parec\u00eda lejano: que alg\u00fan d\u00eda esos s\u00edmbolos palpables de riqueza y valor se extinguir\u00edan, suplantados por m\u00e9todos invisibles de intercambio. <strong>La humanidad, que durante siglos confi\u00f3 en el peso de las monedas y en la tinta de los billetes, parece hoy dispuesta a dejar atr\u00e1s ese legado milenario.<\/strong> Y con \u00e9l, una parte esencial de nuestra relaci\u00f3n f\u00edsica, casi ritual, con el dinero.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El papel moneda, tan presente en nuestras vidas, tiene apenas algo m\u00e1s de un milenio de historia. Comenz\u00f3 a circular en China durante la dinast\u00eda Tang (siglos VII-IX d.C.), aunque su adopci\u00f3n masiva se dio bajo la dinast\u00eda Song, en el siglo XI. M\u00e1s tarde, en el Siglo Xlll el concepto fue llevado a Europa por Marco Polo.<strong> Las monedas de metal, por su parte, llevan casi un milenio m\u00e1s entre nosotros: <\/strong>surgieron en el reino de Lidia, en la actual Turqu\u00eda occidental, hacia el siglo VII a.C.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>Resulta notable pensar c\u00f3mo, durante m\u00e1s de 2000 a\u00f1os, los seres humanos construimos un sistema de intercambio basado en la confianza mutua en objetos de escaso valor intr\u00ednseco: un trozo de metal, un pedazo de papel. <\/strong>Bienes esenciales como alimento, refugio o herramientas cambiaban de manos gracias a esa fe colectiva que sostiene el andamiaje econ\u00f3mico.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Las monedas de metal, por su parte, llevan casi un milenio m\u00e1s entre nosotros: surgieron en el reino de Lidia, en la actual Turqu\u00eda occidental, hacia el siglo VII a.C.<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">(Fuente: Museo de Bohemia Oriental)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>Dos experiencias recientes me hicieron percibir que estamos atravesando un cambio de \u00e9poca, no de siglos, sino de milenios.<\/strong> Durante una estad\u00eda en Estados Unidos, tras comer en un restaurante, quise pagar en efectivo. Para mi sorpresa, el mozo me explic\u00f3 que no aceptaban \u201c<em>cash<\/em>\u201d, solo pagos electr\u00f3nicos. En el propio pa\u00eds que imprime los d\u00f3lares, no aceptaban sus billetes. Solo cre\u00edan en la representaci\u00f3n digital del dinero, en la promesa que un lector de tarjetas certifica en segundos. Cuando quise tomarme un taxi de vuelta al hotel, lo volv\u00ed a intentar: el taxista aceptaba d\u00f3lares, pero no contaba con cambio para mi billete de US$100.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Otra situaci\u00f3n similar me ocurri\u00f3 en Medio Oriente: intent\u00e9 cambiar d\u00f3lares en hoteles, pero me encontr\u00e9 con un requisito inesperado. <strong>Solo aceptaban billetes de la \u00faltima serie de impresi\u00f3n; los billetes m\u00e1s antiguos, aunque t\u00e9cnicamente v\u00e1lidos, ya no eran aceptados. <\/strong>Algo parecido a lo que hoy nos pasa en la Argentina con los com\u00fanmente referidos como billetes \u201ccara chica\u201d, salvo que estos eran \u201ccara grande\u201d. Una postal de un mundo que avanza, decidido, hacia la desaparici\u00f3n del efectivo.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>El declive del uso de billetes y monedas es una tendencia global e irreversible. <\/strong>Mi colecci\u00f3n quiz\u00e1s gane valor para otros coleccionistas nost\u00e1lgicos como yo, pero no para los proveedores de bienes y servicios. La <strong>log\u00edstica <\/strong>eficiente de no trasladar efectivo, la <strong>seguridad <\/strong>de llevar dinero en el celular en lugar de en la billetera, y el <strong>control fiscal <\/strong>que permite la trazabilidad electr\u00f3nica son argumentos demasiado poderosos para resistirse.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Parad\u00f3jicamente, el mismo instrumento creado por los gobiernos para organizar sus econom\u00edas \u2014el papel moneda\u2014 <strong>se convirti\u00f3 hace a\u00f1os en aliado de quienes buscan evadir impuestos.<\/strong> Pero el avance de los sistemas electr\u00f3nicos de pago le otorga a los Estados una nueva capacidad de vigilancia econ\u00f3mica imposible de ignorar. Nos guste o no nos guste.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">La log\u00edstica eficiente de no trasladar efectivo, la seguridad de llevar dinero en el celular en lugar de en la billetera, y el control fiscal que permite la trazabilidad electr\u00f3nica son argumentos demasiado poderosos para resistirse.<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Foto: Freepik<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>\u00bfQu\u00e9 significa todo esto para la Argentina, un pa\u00eds donde la confianza en la moneda propia lleva m\u00e1s de setenta a\u00f1os erosionada?<\/strong> La posibilidad de recuperar esa fe perdida parece, al menos por ahora, lejana. La sola sospecha de un posible regreso al populismo monetario condena al peso a convivir con tasas de inter\u00e9s estranguladoras, que asfixian tanto la inversi\u00f3n como la competitividad.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>La idea de la dolarizaci\u00f3n<\/strong> \u2014impulsada por el Presidente durante su campa\u00f1a\u2014 gan\u00f3 protagonismo en el debate p\u00fablico. No faltaron voces a favor y en contra, muchas centradas en la pregunta de siempre: \u00bfhay suficientes d\u00f3lares f\u00edsicos en el Banco Central para respaldar una conversi\u00f3n? Sin embargo, la realidad es que una dolarizaci\u00f3n no requiere cambiar cada billete en circulaci\u00f3n, sino transformar contablemente los contratos, los dep\u00f3sitos bancarios y las deudas, como ya ocurre hoy en toda econom\u00eda moderna.<strong> Vivimos en un sistema de confianza, no de billetes. <\/strong>Muchos dir\u00e1n que eso es imposible, un enga\u00f1o o una ilusi\u00f3n. Les tengo una noticia: es la misma ilusi\u00f3n en la que vivimos desde hace 2000 a\u00f1os. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Al fin y al cabo, as\u00ed como los bancos centrales, desde la ca\u00edda del acuerdo de Bretton Woods en 1971, no tienen en sus reservas el valor equivalente a los papeles que emiten,<strong> los bancos privados nunca han tenido en sus b\u00f3vedas todo el dinero, en billetes, que reflejan los dep\u00f3sitos.<\/strong> Si todos los clientes quisieran retirar su efectivo a la vez, ni siquiera en \u00e9pocas de estabilidad habr\u00eda fondos suficientes. <strong>La ilusi\u00f3n de que el dinero f\u00edsico respalda cada saldo bancario es tan vieja como el propio sistema financiero.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>En la Argentina ya vivimos nuestra versi\u00f3n traum\u00e1tica de esta realidad durante el corralito de 2001. <\/strong>Hoy, esa restricci\u00f3n t\u00e1cita se ha vuelto global: podemos mover nuestro dinero digitalmente con libertad, pero cada vez ser\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil convertirlo en algo tangible que sea aceptado para comerciar.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Hoy, bastan unos impulsos invisibles en una red para sellar acuerdos, para pagar deudas, para construir fortunas o sue\u00f1os.<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Captura de pantalla Youtube Stack&#8217;s Bowers Galleries<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>El dinero, tal como lo conocimos, se desvanece<\/strong>. Ya no es necesario sentir el fr\u00edo del metal en la palma ni alisar con los dedos un billete arrugado para saber que algo tiene valor. Hoy, bastan unos impulsos invisibles en una red para sellar acuerdos, para pagar deudas, para construir fortunas o sue\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Mi colecci\u00f3n de monedas y billetes, que alguna vez fueron vida, comercio y esperanza, ir\u00e1 qued\u00e1ndose sola, como testigo silencioso de un tiempo en que cre\u00edamos que el valor cab\u00eda en nuestras manos.<strong> Quiz\u00e1s, alg\u00fan d\u00eda, alguno de mis descendientes encuentre esos fragmentos olvidados en un caj\u00f3n y se pregunte, con extra\u00f1eza, c\u00f3mo era vivir en un mundo donde el dinero se pod\u00eda tocar<\/strong><em><strong>.<\/strong><\/em><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><em>*El autor es empresario<\/em><\/p>\n<section class=\"container-center-100 mb-32\">\n<hr\/>\n<\/section>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde peque\u00f1o, guard\u00e9 monedas de distintos pa\u00edses como quien atesora fragmentos del mundo. Cada billete, cada pieza de metal, era un pedazo de historia, una promesa de lugares lejanos y tiempos que no volver\u00edan. A\u00f1os despu\u00e9s, empec\u00e9 a intuir algo que entonces me parec\u00eda lejano: que alg\u00fan d\u00eda esos s\u00edmbolos palpables de riqueza y valor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":163092,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-163091","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/163091","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=163091"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/163091\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":163093,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/163091\/revisions\/163093"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/163092"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=163091"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=163091"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=163091"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}