{"id":155468,"date":"2025-04-27T15:04:33","date_gmt":"2025-04-27T18:04:33","guid":{"rendered":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=155468"},"modified":"2025-04-27T15:04:34","modified_gmt":"2025-04-27T18:04:34","slug":"la-aspera-y-violenta-relacion-de-vargas-llosa-con-peru-donde-paso-sus-ultimos-e-intensos-meses-de-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=155468","title":{"rendered":"La \u00ab\u00e1spera y violenta\u00bb relaci\u00f3n de Vargas Llosa con Per\u00fa, donde pas\u00f3 sus \u00faltimos e intensos meses de vida"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><strong>Una larga enfermedad incurable. Eso era el Per\u00fa para Mario Vargas Llosa.<\/strong> Sin embargo, el punto final a su vida no lo puso en Madrid, donde residi\u00f3 la mayor parte de las \u00faltimas d\u00e9cadas, ni en Par\u00eds, Barcelona, Londres o Nueva York, ciudades vibrantes que lo adoptaron, lo llenaron de elogios y en las que fue feliz. <strong>El Nobel de literatura sab\u00eda que enfrentaba sus \u00faltimos meses y decidi\u00f3 viajar a la gris Lima, capital del pa\u00eds con el que tuvo una relaci\u00f3n \u00e1spera y llena de violencia<\/strong>, seg\u00fan escribi\u00f3.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Que haya muerto en su tierra es un hecho significativo para los peruanos. Por a\u00f1os sus rivales y cr\u00edticos m\u00e1s enconados, muchas veces m\u00e1s mezquinos, buscaron descalificarlo llam\u00e1ndolo con insistencia \u201cespa\u00f1ol\u201d o extranjero, en el intento de cuestionar su peruanidad y deslegitimar sus opiniones pol\u00edticas.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El escritor recibi\u00f3 la nacionalidad espa\u00f1ola, sin renunciar a la peruana, en 1993, un a\u00f1os despu\u00e9s del autogolpe de Alberto Fujimori. Semanas antes de su muerte, y hasta la misma v\u00edspera, Vargas Llosa, empu\u00f1ando un bast\u00f3n y de la mano de su hijo, iniciar\u00eda en Lima un \u00faltimo peregrinaje por escenarios memorables de sus novelas y de su vida.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La operaci\u00f3n fue meticulosamente planeada para ser discreta y segura. Callejuelas de pu\u00f1al f\u00e1cil, un bar en ruinas, los ecos de su barrio alegre, el insospechado lugar en el que, por primera vez, alguien le pag\u00f3 por escribir y en el que a\u00f1os despu\u00e9s \u00e9l recuerda que tambi\u00e9n quemar\u00edan sus libros. \u00bfFue su retorno un mensaje final de reafirmaci\u00f3n de su identidad?<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Fue el rescate de un perro el que har\u00eda de La Catedral uno de los bares m\u00e1s famosos de la literatura universal. Pero antes de llegar a ese episodio, empecemos con una fotograf\u00eda. Junto a un port\u00f3n de fierro de bordes oxidados y una pared desconchada que acumula generaciones de graffitis, Vargas Llosa se detiene para que su hijo capture la escena.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Finalizaba noviembre del 2024, cinco meses antes de su muerte. Del otro lado funciona un modesto taller de metal mec\u00e1nica que tambi\u00e9n sirve de dep\u00f3sito de chatarra en la desangelada y peligrosa cuadra dos de la avenida Alfonso Ugarte, en el coraz\u00f3n de Lima. \u00c1lvaro Vargas Llosa compartir\u00eda la imagen en la red social X.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Fue el rescate de un perro el que har\u00eda de La Catedral uno de los bares m\u00e1s famosos de la literatura universal<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El Nobel visitaba por \u00faltima vez el escenario principal de \u201cConversaci\u00f3n en La Catedral\u201d, una de sus grandes obras y fundamental en la consolidaci\u00f3n de su prestigio internacional. Del bar solo queda el amplio arco de ingreso, y que le vali\u00f3 el nombre al local.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u00c1lvaro Vargas Llosa lo evidencia contrastando su foto con otra de 1969, el a\u00f1o en que se public\u00f3 el libro. En ella un joven novelista posa cigarro en mano frente a ese mismo portal, esta vez abierto. En el fondo se vislumbra una mesa, dos sillas y algunas botellas.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cEl objetivo del libro era el de describir una sociedad bajo el imperio de una dictadura corruptora\u201d &#8211; apunt\u00f3 el escritor en una entrevista, &#8211; \u201cpero no contarla pol\u00edticamente sino c\u00f3mo afectaba distintos aspectos de la vida: la universidad, la familia, el trabajo\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Esa dictadura era la de Manuel Odr\u00eda, militar que gobern\u00f3 Per\u00fa entre 1948 y 1956 y que cal\u00f3 profundamente en el entonces adolescente Vargas Llosa. El novelista confes\u00f3 que el tema le resultaba dif\u00edcil por lo ambicioso, hasta que encontr\u00f3 la manera de atraparlo: la conversaci\u00f3n en un bar entre dos de sus personajes principales.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cPero a diferencia de lo que se cree, el escritor no frecuentaba La Catedral\u201d, afirma Luis Rodr\u00edguez Pastor, investigador de la vida del Nobel y autor del libro \u201cMario Vargas Llosa para j\u00f3venes\u201d. \u201cNo era un bar bohemio ni de periodistas\u201d, precisa.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">De hecho, el desaparecido local estaba lejos de donde funcionaban los diarios y se tej\u00eda la vida cultural de la ciudad y, por el contrario, cerca de las rutas de obreros y trabajadores que la cruzaban y que eran los parroquianos habituales de sus mesas gastadas. \u00bfC\u00f3mo lleg\u00f3 el novelista a \u00e9l?<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Vargas Llosa conocer\u00eda el bar de manera fortuita a mediados de la d\u00e9cada de 1950. \u201cRegresaba a su casa luego de rescatar de la perrera a Batuque, el perro que ten\u00eda entonces con Julia, su primera esposa\u201d, apunta Rodr\u00edguez Pastor. Entonces el escritor era un joven de apenas 20 a\u00f1os que qued\u00f3 espantado por la brutalidad con la que los empleados del lugar mataban a palazos a los animales que no reclamaban sus due\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El episodio lo narra en el autobiogr\u00e1fico \u201cEl pez en el agua\u201d: <em>\u201cMedio descompuesto con lo que hab\u00eda visto, fui con el Batuque a sentarme en el primer cafetucho que encontr\u00e9. Se llamaba La Catedral. Y all\u00ed se me vino a la cabeza la idea de empezar con una escena as\u00ed esa novela que escribir\u00eda alg\u00fan d\u00eda\u201d.<\/em><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Salvo aquel rescate y la sesi\u00f3n de fotos que le hiciera el diario \u201cLa Prensa\u201d cuando se public\u00f3 el libro casi 15 a\u00f1os despu\u00e9s, no hay evidencia de que Vargas Llosa visitara el bar. Pero eso no importa: es un mito cultural. Que casi nadie visita.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Luis Rodr\u00edguez Pastor promueve rutas literarias en Lima para recorrer los lugares que inspiraron a autores como C\u00e9sar Vallejo, Julio Ram\u00f3n Ribeyro y, por supuesto, Vargas Llosa. \u201cPero, por seguridad, rara vez voy al local donde funcionaba La Catedral. Es una zona peligrosa\u201d, advierte el investigador.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Como resulta frecuente en varias capitales latinoamericanas, el barrio es a la vez una zona marginal y parte del centro de la ciudad. Perras pre\u00f1adas husmean en la basura que se acumula en cada esquina, al igual que se amontonan tambi\u00e9n las denuncias por robo que la polic\u00eda local no tiene recursos para atender. La luz de la ma\u00f1ana llega sucia, filtrada por el <em>smog <\/em>de buses menesterosos que acaso ya circulaban cuando todav\u00eda funcionaba el bar.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La Catedral cerr\u00f3 en alguna fecha incierta, probablemente a inicios de los 80. Fue desmantelado y el terreno abandonado. Durante d\u00e9cadas se us\u00f3 como basurero y dep\u00f3sito para diversos despojos. En la foto que le tom\u00f3 su hijo, sobre Vargas Llosa pende un ennegrecido cartel de \u201cSe vende\u201d con un tel\u00e9fono que nadie me contest\u00f3.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Entrevistado por el diario \u201cEl Comercio\u201d en 2013, su due\u00f1o, que hasta entonces no hab\u00eda le\u00eddo la novela, ped\u00eda US$2 millones por su local, y aseguraba que resultaba perfecto para construir un centro comercial. \u201cSe llamar\u00eda La Catedral\u201d, dijo. El precio es injustificable para las empresas inmobiliarias.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">\u00abConversaci\u00f3n en La Catedral\u00bb de Mario Vargas Llosa<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Sus ej\u00e9rcitos de excavadoras y cargadores frontales prefirieron desplegarse sobre otros barrios de Lima, como aquel en el que Mario Vargas Llosa conservaba algunos de sus recuerdos m\u00e1s felices. Y la memoria de los primeros amores que trascendieron a sus novelas.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Miraflores es un distrito acomodado que se eleva de cara al mar. Sus sobrecogedoras puestas de sol sobre el Pac\u00edfico terminaron por sentenciar a muerte a las viejas casonas con las mejores vistas. Result\u00f3 buen negocio derrumbarlas y levantar edificios tan altos que durante el atardecer proyectan sombras espesas sobre las calles interiores.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Del barrio del escritor queda poco, pero queda. La quinta en la que Vargas Llosa vivi\u00f3 con sus abuelos, en la calle Porta, sigue en pie. \u201cViv\u00ed aqu\u00ed desde los 11 a\u00f1os y los mejores recuerdos de mi infancia siempre est\u00e1n relacionados con Miraflores\u201d, dijo el escritor en 2014 cuando el alcalde de ese distrito lo condecor\u00f3 con una medalla c\u00edvica.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Durante sus meses finales, el novelista recorri\u00f3 las mismas calles que siete d\u00e9cadas antes trajinaba como adolescente de camino a las fiestas de sus amigos. Ahora \u00e9l era siempre el invitado principal.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En octubre de 2024 asisti\u00f3 a su \u00faltima funci\u00f3n de teatro en el Marsano, ubicado en Miraflores. Los \u00fanicos en las butacas eran \u00e9l y su familia. En esa puesta en escena privada representaron la adaptaci\u00f3n de su novela \u201c\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Palomino Molero?\u201d, ambientada en el norte de Per\u00fa.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Miraflores es un distrito acomodado que se eleva de cara al mar.<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Gentileza Promper\u00fa<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Los peri\u00f3dicos informan sobre el evento, pero apenas consignan dos o tres palabras del Nobel. La vaguedad de las frases no deja claro si acaso fueron transmitidas por un familiar. La salud del escritor se deterioraba y su retiro de la vida p\u00fablica era total. A cuatro cuadras de este teatro, la agitada avenida Arequipa toma el nombre de Larco y se proyecta hacia el mar.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas aparecieron en sus orillas hoteles, restaurantes y tiendas de souvenirs como anzuelos para pescar los card\u00famenes de turistas que se agolpan en el centro comercial que se construy\u00f3 al final de la avenida, en lo que fue el tradicional parque Salazar. Este parque era escenario de los primeros ardores adolescentes del escritor, cuyas nostalgias atraviesan varias de sus novelas hasta llegar a \u201cTravesuras de la ni\u00f1a mala\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><em>\u201cFue en el verano del 50, el verano m\u00e1s memorable de mi vida, el verano de los amores del Barrio Alegre de Miraflores, que quedaba cerca de mi casa, en la calle Diego Ferr\u00e9, donde viv\u00eda yo con mis padres y mis hermanos, cuando llegaron al barrio dos hermanitas chilenas\u201d.<\/em><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El cruce de las calles Diego Ferr\u00e9 y Ochar\u00e1n, a pocos pasos del parque Salazar, era a lo que la juvenil pandilla de Vargas Llosa llamaba Barrio Alegre. \u201cDesde ah\u00ed caminaban al mar, y entonces no hab\u00eda nada de lo que hay ahora. Solo unos camerinos y una playa de piedras\u201d, se\u00f1ala Sergio Vilela, editor y autor del libro \u201cEl cadete Vargas Llosa\u201d, publicado por Planeta.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Esa bajada a la playa es escenario del relato \u201cLos cachorros\u201d, la historia de un ni\u00f1o de clase media alta que tras ser brutalmente castrado por un perro comienza un lento pero inexorable distanciamiento de sus amigos.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Mientras ellos crecen y exploran su sexualidad, \u00e9l permanece atrapado en una eterna adolescencia. \u201cUno de los amigos de Vargas Llosa de aquella \u00e9poca me indic\u00f3 una por una las casas de todos. Mira aqu\u00ed viv\u00eda tal y all\u00e1 viv\u00eda Inge, una alemana que le gustaba a Mario\u201d, apunta Vilela. Inge terminar\u00eda por ser su segunda enamorada, pero quien trascendi\u00f3 a sus novelas ser\u00eda la primera.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En \u201cLa ciudad y los perros\u201d, los personajes de Jaguar, el esclavo y el Poeta, todos cadetes del colegio militar, est\u00e1n enamorados de Teresita. Ella se convierte en la principal figura femenina de su primera novela. La misma que el escritor public\u00f3 cuando ten\u00eda 26 a\u00f1os y con la que gan\u00f3 el premio Biblioteca Breve y el Premio de la Cr\u00edtica Espa\u00f1ola.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La Teresita de la vida real, en cambio, apenas estar\u00eda unas pocas semanas junto al joven Vargas Llosa, que la conquist\u00f3 bailando boleros. Por alg\u00fan misterioso mecanismo con el que la memoria filtra y a veces modifica la resonancia de los hechos, el recuerdo de Teresita se transform\u00f3 y gan\u00f3 relevancia en las primeras ficciones del escritor.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El de ella fue en realidad un amor miraflorino transe\u00fante \u201ca medio camino entre el juego infantil y el enamoramiento adolescente\u201d, escribir\u00eda el Nobel. Pero esa adolescencia ya estaba muy atr\u00e1s cuando, a los 19 a\u00f1os, se cas\u00f3 con su t\u00eda, Julia Urquidi. Con ella se mudar\u00eda a una quinta tambi\u00e9n en Miraflores, tambi\u00e9n en la calle Porta, y que hoy tambi\u00e9n sigue en pie.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Aunque casi no ten\u00edan tiempo ni dinero, en \u201cEl pez en el agua\u201d Vargas Llosa describe su relaci\u00f3n como f\u00e9rtil, cari\u00f1osa y estimulante<em>: \u201cRecuerdo la excitaci\u00f3n infantil que nos produc\u00eda, algunos fines de mes, ir a almorzar a un restaurante alem\u00e1n de la calle La Esperanza, el Gambrinus, donde preparaban un suculento Wienerschnitzel, para el que nos prepar\u00e1bamos, regocijados, con d\u00edas de anticipaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Ese restaurante alem\u00e1n era de mi abuelo. Funcionaba, a pocas cuadras de la municipalidad de Miraflores y cerr\u00f3 veinte a\u00f1os antes de que yo naciera. Hoy resulta dif\u00edcil de creer que un cocinero alem\u00e1n pudiera llegar a ser un referente gastron\u00f3mico en Per\u00fa, mucho menos en el mismo distrito en el que d\u00e9cadas despu\u00e9s se iniciar\u00eda lo que se conoce hoy como el boom de la cocina peruana.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En un encuentro imprevisto en un canal de televisi\u00f3n, durante mis primeros a\u00f1os como periodista, le coment\u00e9 al escritor esa curiosa coincidencia. \u201cMe acuerdo de tu abuelo. Era un se\u00f1or alto\u201d, me dijo. Y como quien hubiera encontrado pregunta para una respuesta largamente aplazada, agreg\u00f3: \u201cY cobraba caro, m\u00e1s de lo que mi sueldo como periodista me permit\u00eda pagar\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En las novelas de Vargas Llosa, Miraflores no solo es el escenario de las nostalgias, la libertad y los primeros amores. Tambi\u00e9n representa a la clase media alta de Lima, con sus aspiraciones, contradicciones, frivolidad y miedos. Y la fractura social del pa\u00eds se evidencia en el continuo tr\u00e1nsito de sus personajes entre este mundo y espacios populares que emanan violencia o marginalidad.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cVargas Llosa y sus amigos dejaron de llamar a sus calles \u2018Barrio Alegre\u2019 porque se enteraron que los cronistas policiales llamaban de esa forma a jir\u00f3n Huatica, la calle de las putas, en el populoso distrito de La Victoria\u201d, apunta el investigador Luis Rodr\u00edguez Pastor.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La asociaci\u00f3n les pareci\u00f3 vergonzosa, al menos de manera p\u00fablica. El miraflorino Alberto Fern\u00e1ndez, El Poeta, alter ego del novelista en \u201cLa ciudad y los perros\u201d, frecuentaba Huatica, obsesionado con una prostituta a la que conoc\u00edan como \u201cPies Dorados\u201d. As\u00ed tambi\u00e9n, un s\u00e1bado de junio o julio de 1950, el cadete Vargas Llosa llegar\u00eda a Huatica con 20 soles en el bolsillo en busca de una mujer en particular para cumplir una misi\u00f3n urgente.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Los \u00faltimos meses, en horas en las que no hubiera gente y con cuidado para no llamar la atenci\u00f3n, \u00c1lvaro Vargas Llosa preparaba a su padre para sus incursiones furtivas a los escenarios de sus novelas. Incluso a veces lo disfrazaba un poco. De esa manera el Nobel evitaba las aglomeraciones que lo agobiaban.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Mario Vargas Llosa y Patricia Llosa con sus hijos, \u00c1lvaro (izquierda) y Gonzalo (derecha), en Salzburgo este verano.<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">https:\/\/twitter.com\/AlvaroVargasLl<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">As\u00ed, el novelista visit\u00f3 tambi\u00e9n el penal de Lurigancho, una c\u00e1rcel hacinada que se levanta sobre los cerros polvorientos del este de Lima y que resulta parte de la cartograf\u00eda de \u201cHistoria de Mayta\u201d:<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><em>\u201cPara llegar hasta all\u00ed hay que pasar frente a la Plaza de Toros, atravesar el barrio de Z\u00e1rate, y, despu\u00e9s, pobres barriadas, y, por fin, muladares en los que se alimentan los chanchos de las llamadas \u00abchancher\u00edas clandestinas\u00bb. La pista pierde el asfalto y se llena de agujeros\u201d.<\/em><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Y tres d\u00edas antes de cumplir 89 a\u00f1os, Mario Vargas Llosa pasear\u00eda por la violenta zona de Barrios Altos que da nombre a la novela \u201cCinco Esquinas\u201d y por la Quinta Heeren, escenario de su \u00faltimo libro, \u201cLe dedico mi silencio\u201d, y emblema de una Lima criolla casi extinta. Lo acompa\u00f1aron su nieto Leandro y sus enfermeros. Le quedaban 19 d\u00edas de vida y aun as\u00ed su car\u00e1cter curioso y vital lo llevaba de regreso sobre los pasos de sus personajes.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cNunca dej\u00f3 de ser reportero, como en un segundo plano y para todos sus libros\u201d, afirma el editor Sergio Vilela, autor de \u201cEl cadete Vargas Llosa\u201d. Antes de acometer una novela, el escritor desarrollaba la labor met\u00f3dica de registrar toda imagen, percibir olores, sonidos y tomar innumerables apuntes de aquello que iba a trasponer de la realidad a la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cEra un escritor que cre\u00eda que para lograr escenas veros\u00edmiles ten\u00edas que ir a los sitios y ver c\u00f3mo cae el sol a la hora que dices que cae el sol y reflejar eso\u201d, concluye Vilela. La literatura de Vargas Llosa est\u00e1 llena de escenarios peruanos vibrantes, musicales, embriagantes y profundamente vivos, aunque ya no existan m\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 queda entonces de la Lima de Vargas Llosa?<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cLa identidad de esa ciudad puede estar en su arquitectura, pero tambi\u00e9n en su composici\u00f3n social\u201d, explica Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Pastor, quien promueve las rutas literarias del novelista. \u201cHay lugares que ya no existen, especialmente fuera del centro hist\u00f3rico que a\u00fan conserva zonas monumentales, pero en muchos casos el tejido social y hasta la marginalidad es la misma\u201d, agrega. Por ejemplo, en jir\u00f3n Huatica.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Hab\u00edamos dejado al cadete Vargas Llosa con 20 soles en el bolsillo a la entrada del prost\u00edbulo m\u00e1s grande de la ciudad. Ten\u00eda 14 a\u00f1os y frente a s\u00ed, siete cuadras de prostitutas. \u00c9l, sin embargo, buscaba un tipo de mujer en particular: quer\u00eda perder la virginidad con una francesa.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">No hab\u00eda ido solo. Lo acompa\u00f1aba otro cadete de su edad llamado V\u00edctor Flores que ten\u00eda la misma misi\u00f3n. Ambos se dejaron convencer por una mujer habladora de pelos pintados y decidieron entrar. Mario tomar\u00eda el segundo turno.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El novelista recordaba que la mujer se puso muy contenta de saber que eran v\u00edrgenes porque aseguraba que eso le traer\u00eda buena suerte. No result\u00f3 francesa, sino brasile\u00f1a. \u201cEn esa \u00e9poca era normal y aceptado que la cosa fuera as\u00ed\u201d, se\u00f1ala Sergio Vilela, autor de \u201cEl cadete Vargas Llosa\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Los precios en el jir\u00f3n Huatica variaban entre tres soles las m\u00e1s viejas y 20 las j\u00f3venes m\u00e1s codiciadas. \u201cLa broma com\u00fan era decir que la estatua del Inca que estaba en la plaza Manco C\u00e1pac con la mano extendida apuntaba directamente a los burdeles\u201d, agrega Vilela. Setenta y cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, Mario Vargas Llosa regres\u00f3 a la misma calle con su hijo mayor. Ya no se llama jir\u00f3n Huatica, sino Renovaci\u00f3n. Tampoco se ejerce la prostituci\u00f3n, al menos no de manera visible, aunque la zona se torn\u00f3 peligrosa.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Las puertas de madera despostilladas por donde se asomaban las mujeres se cambiaron por planchas y rejas de fierro. Mara\u00f1as de cables cruzan la calzada y edificios de tres pisos parecen haber quedado de manera perenne a medio construir.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cSin erotismo no hay gran literatura\u201d, escribi\u00f3 Vargas Llosa en un art\u00edculo para \u201cBabelia\u201d, la revista cultural del diario espa\u00f1ol \u201cEl Pa\u00eds\u201d. En su libro de memorias \u201cEl pez en el agua\u201d, el Nobel cuenta que aprendi\u00f3 en esas calles a vivir el sexo \u201ccomo una fuente de vida y de goce\u201d y que en Huatica le \u201chicieron dar los primeros pasos por el misterioso laberinto del deseo\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Novelas er\u00f3ticas como \u201cElogio de la madrastra\u201d o \u201cLos cuadernos de Don Rigoberto\u201d no habr\u00edan sido posibles sin ese afiebrado aprendizaje. Pero tampoco muchos de los pasajes m\u00e1s apasionados y traviesos de sus novelas consagradas. El adolescente Vargas Llosa frecuent\u00f3 a una morenita vivaz de pies peque\u00f1os, blancos y cuidados. La bautiz\u00f3 como \u201cPies Dorados\u201d y a\u00f1os despu\u00e9s la trasladar\u00eda de la manera m\u00e1s fiel posible, seg\u00fan el mismo dijo, a su novela \u201cLa ciudad y los perros\u201d. Ser\u00eda la obsesi\u00f3n de su alter ego en la novela: Alberto Fern\u00e1ndez, el Poeta.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Un d\u00eda despu\u00e9s de la muerte de Vargas Llosa lleg\u00f3 una carta a su familia firmada por el General David Ojeda, Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. En ella expresa sus condolencias y destaca que \u201csu legado literario e ideas seguir\u00e1n vigentes (\u2026) acompa\u00f1ando a futuras generaciones de j\u00f3venes, y en especial a los integrantes de la comunidad leonciopradina\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Los giros de la vida son sorprendentes. Cuando la novela \u201cLa ciudad y los perros\u201d fue publicada en 1963, los generales de aquel momento acusaron al novelista de querer desprestigiar al ej\u00e9rcito y al colegio militar Leoncio Prado.\u201cMil ejemplares del libro fueron quemados ceremonialmente en el patio del colegio\u201d, denunci\u00f3 Vargas Llosa. <\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">El escritor peruano Mario Vargas Llosa, en su visita esta manana, al cafe Margot del barrio de Boedo.&#13;Foto: Silvana Colombo<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Silvana Colombo<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Un alto mando incluso acus\u00f3 al novelista de recibir dinero de Ecuador, pa\u00eds con el que entonces Per\u00fa manten\u00eda un conflicto lim\u00edtrofe. \u201cNo encontr\u00e9 ninguna prueba de que se hayan quemado libros, incluso es probable que haya sido una leyenda promovida de manera genial por su editor\u201d, se\u00f1ala Sergio Vilela, autor de \u201cEl cadete Vargas Llosa\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Su investigaci\u00f3n detalla la historia real detr\u00e1s de la novela y el proceso creativo del autor. \u201cPero s\u00ed es cierto que hubo molestia entre los mandos militares y el colegio, y la relaci\u00f3n con el escritor fue tirante durante muchos a\u00f1os\u201d, agrega. \u00bfPor qu\u00e9 el rechazo contra la novela ?<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">A trav\u00e9s de las tribulaciones de los \u201cperros\u201d, cadetes reci\u00e9n ingresados, Vargas Llosa denuncia la brutalidad, la violencia cotidiana, las jerarqu\u00edas implacables, la falta de libertades y la corrupci\u00f3n de la autoridad a la que est\u00e1n sometidos en el colegio militar.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La novela expone la degradaci\u00f3n moral de una instituci\u00f3n que es asimismo un microcosmos de la sociedad peruana, en palabras de su autor. Su publicaci\u00f3n, doce a\u00f1os despu\u00e9s de dejar el colegio, tuvo un impacto tremendo y hay quienes consideran \u201cLa ciudad y los perros\u201d como la novela que inicia el <em>boom <\/em>latinoamericano.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cNo fue para m\u00ed una experiencia grata la del colegio. Sufr\u00ed mucho con el internado y descubr\u00ed qu\u00e9 hermosa es la libertad\u201d, se\u00f1al\u00f3 Vargas Llosa en un discurso. Pese a ello, el Leoncio Prado fue el primer escenario que visit\u00f3 a lo largo de su \u00faltimo peregrinaje.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En la fotograf\u00eda que le toma su hijo \u00c1lvaro, el soldado que cuida la puerta del colegio sonr\u00ede, levanta un pulgar y pasa el otro brazo tras la espalda del Nobel. Detr\u00e1s de ellos la misma fachada escalonada de su adolescencia. El novelista asegura que su padre lo meti\u00f3 al colegio militar para extirparle todo inter\u00e9s en la literatura.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pero hay otro lado en esa historia. \u201cVargas Llosa me dijo que \u00e9l tambi\u00e9n quer\u00eda ir al colegio militar porque era un camino para salir de casa y no vivir con su padre\u201d, se\u00f1ala Vilela. Ernesto Vargas, a quien conoci\u00f3 a los diez a\u00f1os, era para \u00e9l un hombre duro y autoritario. \u201cEl trauma fundamental de mi vida fue la relaci\u00f3n con mi padre. El miedo que sent\u00ed en esos a\u00f1os me acompa\u00f1\u00f3 siempre y est\u00e1 en mis libros\u201d, ha confesado Vargas Llosa<em>.<\/em><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En cualquier caso, el Leoncio Prado no solo ciment\u00f3 su vocaci\u00f3n sino que lo hizo un escritor \u201cprofesional\u201d, entendido como aquel al que le pagan por lo que escribe.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Durante los fines de semana en los que permanec\u00eda recluido en el internado como castigo por cualquier insignificancia, se dedic\u00f3 a devorar novelas, especialmente las de Dumas. Y como sus compa\u00f1eros reconocieron en el cadete Vargas Llosa talento para las letras, le daban las cartas que les escrib\u00edan sus enamoradas para que \u00e9l las leyera y respondiera.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cA falta de tel\u00e9fono esa era el sistema de comunicaci\u00f3n que ten\u00edan con sus parejas y le pagaban por ello\u201d, precisa Vilela. Adem\u00e1s, las experiencias en ese nuevo Barrio Alegre que era Jir\u00f3n Huatica le inspiraron unas novelitas er\u00f3ticas que los dem\u00e1s cadetes compraban con avidez.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Quien se encargaba de gestionar las ventas era su compa\u00f1ero V\u00edctor Flores, el mismo que lo acompa\u00f1\u00f3 a debutar con la brasile\u00f1a en la larga y feliz calle de los burdeles. Flores, sin sospecharlo, se convertir\u00eda as\u00ed en su primer agente literario. Cuando Vargas Llosa muri\u00f3, el colegio militar Leoncio Prado iz\u00f3 su bandera a media asta. En una ceremonia emotiva el escritor fue recordado como uno de sus alumnos m\u00e1s ilustres. El gobierno decret\u00f3 Duelo Nacional.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cEl Per\u00fa es para m\u00ed una especie de enfermedad incurable, y mi relaci\u00f3n con \u00e9l es intensa, \u00e1spera, llena de la violencia que caracteriza a la pasi\u00f3n\u201d, afirmaba Vargas Llosa. Y no sorprende. Uno no esperar\u00eda gran literatura sin la inspiraci\u00f3n del conflicto.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">De las 24 obras de narrativa publicadas por el Nobel, que incluye tambi\u00e9n relatos m\u00e1s breves como \u201cLos jefes\u201d y \u201cLos cachorros\u201d, solo cinco no tienen al Per\u00fa como escenario. \u201cAl Per\u00fa yo lo llevo en las entra\u00f1as porque en \u00e9l nac\u00ed, crec\u00ed, me form\u00e9, y viv\u00ed aquellas experiencias de ni\u00f1ez y juventud que modelaron mi personalidad, fraguaron mi vocaci\u00f3n, y porque all\u00ed am\u00e9, odi\u00e9, goc\u00e9, sufr\u00ed y so\u00f1\u00e9\u201d, dijo el escritor en su discurso de aceptaci\u00f3n del premio Nobel.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Si lo miramos desde la perspectiva de los temas que obsesionaron al escritor, toda su obra tiene como sustrato las profundas huellas que dej\u00f3 el pa\u00eds en \u00e9l y que afloran en cada uno de los espacios que visit\u00f3 con su hijo en su peregrinaci\u00f3n final. El autoritarismo, la b\u00fasqueda de libertad, el poder, las fracturas sociales, la violencia y marginalidad atraviesan sus escritos.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Finalmente no importa si los hechos se desarrollan en Brasil, Rep\u00fablica Dominicana, Francia, el Congo, Irlanda o Guatemala. Debajo de ellos, sigue estando su pa\u00eds. \u00bfLleg\u00f3 a curarse Vargas Llosa del Per\u00fa?<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cLa relaci\u00f3n con el pa\u00eds fue compleja, pero \u00e9l siempre am\u00f3 al Per\u00fa\u201d, me dice Pedro Cateriano, amigo cercano del escritor y ex presidente del consejo de ministros peruano. Cateriano acaba de publicar \u201cVargas Llosa, su otra gran pasi\u00f3n\u201d, una biograf\u00eda pol\u00edtica del novelista.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Morir en Lima<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">CRIS BOURONCLE &#8211; AFP<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cA lo largo de su vida tuvo etapas de dolor. Fue un peruano que estuvo en las circunstancias m\u00e1s complicadas (\u2026) En el momento m\u00e1s fat\u00eddico, decidi\u00f3 ser candidato a la presidencia. Eso refleja un compromiso\u201d, agrega. Vargas Llosa perdi\u00f3 esas elecciones contra Alberto Fujimori en 1990.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Como parte de esa campa\u00f1a pol\u00edtica, y sostenidamente despu\u00e9s de ella, sus rivales buscaron imponer la idea de que sus a\u00f1os fuera de Per\u00fa no le daban autoridad para opinar sobre su pa\u00eds. Tras el autogolpe de Fujimori, el novelista recibi\u00f3 la nacionalidad espa\u00f1ola en 1993 y luego el 2011 el t\u00edtulo nobiliario de marqu\u00e9s debido a su \u201cextraordinaria contribuci\u00f3n, apreciada universalmente, a la literatura y a la lengua espa\u00f1ola\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Un sector minoritario pero bullicioso de sus cr\u00edticos insistieron con el asunto de la espa\u00f1olitud del escritor. \u00bfFue este retorno en sus d\u00edas finales una reafirmaci\u00f3n de su peruanidad? \u201cNo es ninguna reafirmaci\u00f3n ni hay nada que reafirmar (\u2026) Vargas Llosa siempre ha estado identificado con su tierra\u201d, sentencia Cateriano.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Su amigo recuerda que, como s\u00edmbolo de ese v\u00ednculo, el premio Nobel don\u00f3 su biblioteca personal a la ciudad de Arequipa, en el sur del pa\u00eds, donde naci\u00f3. Y m\u00e1s a\u00fan, le ofrece al Per\u00fa un \u00faltimo libro, cargado de nostalgia, de m\u00fasica, de viajes a sus profundidades, de reconocimiento de su mestizaje, sus complejidades y sus sue\u00f1os de utop\u00edas rotas. \u201cLe dedico mi silencio\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La muerte de Vargas Llosa en Lima, en cambio, a diferencia de lo que se cree, tuvo que ver m\u00e1s con las circunstancias que con una decisi\u00f3n de \u00e1nimo simb\u00f3lico. Su familia me lo ha confirmado.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">A\u00fan no se revelaron oficialmente las causas del fallecimiento. Es p\u00fablico, sin embargo, que la salud del escritor ven\u00eda deterior\u00e1ndose desde hac\u00eda largo tiempo. \u201cGracias por luchar tantos a\u00f1os con tanta valent\u00eda contra tu enfermedad para darnos m\u00e1s tiempo contigo\u201d, escribi\u00f3 su nieta Josefina Vargas Llosa en su cuenta de Instagram.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Cuando el escritor termin\u00f3 su relaci\u00f3n con Isabel Preysler en diciembre del 2022, \u201cla tribu\u201d, como \u00e9l llama a su familia, inici\u00f3 el discreto y sensible proceso de recomponerse. Amigos cercanos se\u00f1alan que ya conoc\u00edan el diagn\u00f3stico.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Fue a mediados del 2023 cuando Vargas Llosa viaj\u00f3 a Per\u00fa y, aunque no estuvo pensado como un viaje definitivo, era inevitable considerar esa posibilidad. Inici\u00f3 entonces un periodo intensamente familiar. La tribu del novelista, aunque dispersa por el mundo, encontr\u00f3 en Lima, frente a los atardeceres en el mar de Barranco, un rinc\u00f3n sereno en el cual reunirse para compartir el tiempo que les quedaba juntos.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Fue entonces cuando \u00c1lvaro Vargas Llosa le propuso a su pap\u00e1 los paseos vespertinos a los escenarios de sus novelas. Ejercitarse se hab\u00eda vuelto una rutina indispensable para el escritor y la idea le pareci\u00f3 extraordinaria. El deterioro del novelista, aunque lento, ya hab\u00eda cerrado de manera irremediable varios cap\u00edtulos de su vida. Dej\u00f3 de escribir novelas, renunci\u00f3 a las columnas de opini\u00f3n, se apart\u00f3 de los medios y de la discusi\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">El final<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Martin Mejia &#8211; AP<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Y fue cuando estaba en Lima que los m\u00e9dicos le desaconsejaron volver a tomar un avi\u00f3n. A tal punto esta circunstancia no estaba planeada que el Nobel debi\u00f3 cancelar su participaci\u00f3n en el homenaje que la C\u00e1tedra Vargas Llosa le hab\u00eda organizado en Madrid en octubre de 2024.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El novelista vivi\u00f3 sus \u00faltimos d\u00edas entregado a su familia, a sus recuerdos y a los atardeceres que siempre lo conmovieron. \u201cLa patria no son las banderas ni los himnos, ni los discursos apod\u00edcticos sobre los h\u00e9roes emblem\u00e1ticos, sino un pu\u00f1ado de lugares y personas que pueblan nuestros recuerdos y los ti\u00f1en de melancol\u00eda, la sensaci\u00f3n c\u00e1lida de que, no importa donde estemos, existe un hogar al que podemos volver\u201d, dijo el escritor cuando recibi\u00f3 el Nobel.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Cuando cumpli\u00f3 89 a\u00f1os, su hijo \u00c1lvaro comparti\u00f3 una \u00faltima fotograf\u00eda de la celebraci\u00f3n familiar. Estaba toda la tribu reunida. Mario Vargas Llosa muri\u00f3 diecis\u00e9is d\u00edas despu\u00e9s, en esa patria que era su hogar. Sus restos fueron cremados y sus cenizas repartidas en dos urnas. Una de ellas se quedar\u00eda en Per\u00fa, la otra viajar\u00eda con su hijo \u00c1lvaro a Europa. As\u00ed lo decidi\u00f3. Era el final que quer\u00eda escribirle a la novela de su vida.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"><em>Por Mart\u00edn Riepl, especial para BBC Mundo desde Lima<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.lanacion.com.ar\/distributor\/bbc-mundo\/\" title=\"bbc\" class=\"com-link --logo container-center-100\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.lanacion.com.ar\/distributor\/bbc-mundo\/\" title=\"\" class=\"com-link\"><span class=\"com-partner  --twoxs mb-32\">BBC Mundo<\/span><\/a><\/p>\n<section class=\"border border-bottom border-thin border-neutral-light-100 py-24 mb-32\">\n<div class=\"w-100 flex flex-column gap-4\"><span class=\"text ln-text text-12\">Conforme a <strong> los criterios de<\/strong><\/span><\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<p><script async src=\"\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una larga enfermedad incurable. Eso era el Per\u00fa para Mario Vargas Llosa. Sin embargo, el punto final a su vida no lo puso en Madrid, donde residi\u00f3 la mayor parte de las \u00faltimas d\u00e9cadas, ni en Par\u00eds, Barcelona, Londres o Nueva York, ciudades vibrantes que lo adoptaron, lo llenaron de elogios y en las que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":155469,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-155468","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/155468","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=155468"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/155468\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":155470,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/155468\/revisions\/155470"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/155469"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=155468"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=155468"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=155468"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}