{"id":139272,"date":"2025-02-21T22:41:43","date_gmt":"2025-02-22T01:41:43","guid":{"rendered":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=139272"},"modified":"2025-02-21T22:41:47","modified_gmt":"2025-02-22T01:41:47","slug":"que-hacer-con-los-migrantes-la-pregunta-incomoda-que-definira-las-elecciones-anticipadas-en-alemania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=139272","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 hacer con los migrantes? La pregunta inc\u00f3moda que definir\u00e1 las elecciones anticipadas en Alemania"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/un-cartel-electoral-del-partido-de-extrema-2IX635VTRBC2RAXYSJ2R7K62PI-1.jpg\"\/><\/p>\n<p><\/p>\n<p>MAGDEBURGO, Alemania \u2013 Diez a\u00f1os despu\u00e9s de la decisi\u00f3n de Angela Merkel de<strong> dejar entrar un mill\u00f3n de sirios en Alemania, su integraci\u00f3n sigue requiriendo esfuerzos colosales del Estado federal y de sus L\u00e4nder<\/strong>. A horas de las elecciones anticipadas, la cuesti\u00f3n de la inmigraci\u00f3n es el elemento central que definir\u00e1 los resultados.<\/p>\n<p>Dieter Ludwig tiene algo de S\u00edsifo. Tras 25 a\u00f1os de carrera, ese carpintero se ocupa sin descanso de la integraci\u00f3n de los refugiados en la c\u00e1mara de la artesan\u00eda de Magdeburgo, 157 kil\u00f3metros al sudoeste de Berl\u00edn. Su prioridad, encontrarles un sitio para que aprendan con los artesanos de la regi\u00f3n y hacer que lleguen al final de su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cPonemos en relaci\u00f3n dos mundos en dificultad, las empresas que requieren mano de obra calificada y los refugiados, que necesitan trabajar\u201d, explica. Los sectores con m\u00e1s demanda son <strong>la electr\u00f3nica, la plomer\u00eda y la mecanotr\u00f3nica, <\/strong>rubros prometedores en esta ciudad de 240.000 habitantes, que ocupa una posici\u00f3n de privilegio en materia de producci\u00f3n de instalaciones e\u00f3licas, as\u00ed como en el de la construcci\u00f3n mec\u00e1nica.<\/p>\n<p>\u201cNecesitamos inmigraci\u00f3n\u201d, afirma Hans B., un consejero municipal de la ciudad, cuya poblaci\u00f3n declinaba a comienzos de los a\u00f1os 2000 y ahora parece recuperar vigor.<\/p>\n<p><strong>\u201cSin inmigraci\u00f3n no podr\u00edamos cubrir los empleos vacantes\u201d<\/strong>, se\u00f1ala.<\/p>\n<figure><figcaption>Carteles electorales vandalizados del principal candidato del Partido Verde y ministro federal de Econom\u00eda, Robert Habeck, a la derecha, y del principal candidato del FDP y exministro de Finanzas, Christian Lindner, en una calle, en Magdeburgo, Alemania. (AP Photo\/Ebrahim Noroozi)Ebrahim Noroozi  \u2013 AP <\/figcaption><\/figure>\n<p>Pero Dieter Ludwig reconoce que la tarea representa un desaf\u00edo de talla, a pesar de su energ\u00eda y de las numerosas ayudas desplegadas por las autoridades: cursos de alem\u00e1n, trabajadores sociales, programas escolares adaptados\u2026 <strong>El aprendizaje del idioma es la primera dificultad.<\/strong> Pero tambi\u00e9n los traumas que vivieron esos refugiados.<\/p>\n<p>\u201cA veces, algunos quieren abandonar. Pero nuestro proyecto hace lo posible para acompa\u00f1ar a esas personas para evitar esa opci\u00f3n\u201d, afirma.<\/p>\n<p>A nivel nacional, los ejemplos exitosos no faltan, sobre todo en el sector de la salud p\u00fablica. Pero la integraci\u00f3n de los refugiados no es un campo de rosas y lleva tiempo. Seg\u00fan el Instituto de Investigaci\u00f3n del Mercado de Trabajo (IAB), <strong>el 61% de los sirios que viven Alemania desde hace siete a\u00f1os o m\u00e1s trabajan<\/strong>. Pero si se considera el conjunto de la comunidad,<strong> solo 287.000 tienen un puesto, lo que corresponde a una tasa de empleo de 42%.<\/strong><\/p>\n<p>Entre los cerca de 8000 refugiados de Magdeburgo, ucranianos incluidos, 2621 son activos y unos, 1300 desempleados, seg\u00fan cifras de la agencia local para el empleo.<strong> Sobre un total de 9080 desempleados, 15% son refugiados, a pesar de que representan menos del 3% de la poblaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>En 2015, cuando la entonces canciller dem\u00f3crata-cristiana (CDU) Angela Merkel decidi\u00f3 dejar entrar un mill\u00f3n de sirios en el pa\u00eds, la vena humanista de los alemanes convergi\u00f3 con el desaf\u00edo demogr\u00e1fico de una naci\u00f3n que envejec\u00eda y carec\u00eda de mano de obra. Las empresas as\u00ed como los ciudadanos se vanagloriaban de aquel <em>Willkommenskultur<\/em>, la cultura de la acogida.<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, y despu\u00e9s del ingreso de un mill\u00f3n suplementario de ucranianos, esta euforia cedi\u00f3 lugar a una forma de resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La piedad de los alemanes ya no se dirige a los casos como el de Aylan Kurdi, aquel ni\u00f1o sirio ahogado en las playas turcas cuya foto dio la vuelta al mundo en septiembre de 2015, sino <strong>a las v\u00edctimas de violencias cometidas en el pa\u00eds por los inmigrantes.<\/strong><\/p>\n<figure><figcaption>El mercado navide\u00f1o en el que un auto embisti\u00f3 a una multitud la tarde del viernes 20 de diciembre en Magdeburgo, Alemania. (AP Foto\/Michael Probst)Michael Probst \u2013 AP<\/figcaption><\/figure>\n<p>Y los habitantes de Magdeburgo lo vivieron en carne propia el 21 de diciembre, cuando un m\u00e9dico, refugiado pol\u00edtico saudita, lanz\u00f3 su autom\u00f3vil a toda velocidad contra la gente en uno de los principales mercados de Navidad de la ciudad, provocando la muerte de cinco personas, entre ellas un ni\u00f1o, e hiriendo a otras 200. Y que el agresor fuera allegado a la extrema derecha no sirvi\u00f3 de nada: su acto de barbarie aliment\u00f3 a\u00fan m\u00e1s el discurso antiinmigraci\u00f3n.<\/p>\n<figure><figcaption>De izquierda a derecha, el primer ministro de Baviera, Markus Soeder; el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, y el alcalde de M\u00fanich, Dieter Reiter, depositan flores en el lugar donde una camioneta se estrell\u00f3 contra una manifestaci\u00f3n de Ver.di en la v\u00edspera, el M\u00fanich, Alemania, el 14 de febrero de 2025. (AP Foto\/Ebrahim Noroozi)Ebrahim Noroozi \u2013 AP<\/figcaption><\/figure>\n<p>El 13 de febrero, una madre y su hija murieron en M\u00fanich tambi\u00e9n atropelladas por el veh\u00edculo de un afgano presuntamente islamista. A escasos d\u00edas de las elecciones, cuya campa\u00f1a se ha visto literalmente \u201caplastada\u201d por la cuesti\u00f3n inmigratoria, la c\u00f3lera de los alemanes se dirige antes que nada hacia el Estado.<\/p>\n<p>\u201cOtro solicitante de asilo cuyo pedido hab\u00eda sido rechazado\u201d, titulaba el tabloide <em>Bild<\/em>, apuntando contra los errores de las autoridades.<\/p>\n<figure><figcaption>Friedrich Merz, l\u00edder de la conservadora Uni\u00f3n Dem\u00f3crata Cristiana (CDU) y principal candidato, hace el signo del pulgar hacia arriba al final del \u00faltimo mitin electoral en el Rudolf Weber-Arena en Oberhausen, Alemania (Photo by Volker Hartmann \/ AFP)VOLKER HARTMANN  \u2013 AFP <\/figcaption><\/figure>\n<p>Una l\u00ednea defendida por el favorito de estos comicios, <strong>Friedrich Merz.<\/strong> El l\u00edder de la CDU, favorito para este domingo, quiere distanciarse a toda costa de su predecesora, Angela Merkel, y limitar la inmigraci\u00f3n para frenar el avance de Alternativa para Alemania (AfD), el partido de extrema derecha neonazi, que deber\u00eda duplicar su score de las \u00faltimas legislativas de 2021, obteniendo alrededor del 20% de los votos.<\/p>\n<p>En Magdeburgo, mucha gente interrogada en la v\u00eda p\u00fablica no oculta su simpat\u00eda por la AfD.<\/p>\n<p><strong>\u201cLos pol\u00edticos todav\u00eda no aprendieron la lecci\u00f3n\u201d<\/strong>, deplora Joachim, un treinta\u00f1ero, vestido con un jogging negro, azul y blanco, los colores del equipo local de f\u00fatbol, el FC Magdeburgo.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas elecciones regionales, el 1\u00b0 de septiembre, la AfD obtuvo m\u00e1s de 30% de los votos. La noche antes de este reportaje, <strong>unos 700 militantes de extrema derecha, muchos de ellos enmascarados y agresivos, desfilaron por el centro de la ciudad cantando estribillos en favor de la expulsi\u00f3n de los extranjeros.<\/strong><\/p>\n<p>No obstante, seg\u00fan Dieter Ludwig, en Magdeburgo la integraci\u00f3n funciona bien.<\/p>\n<p>\u201cTal vez sea porque contamos con muchas iniciativas de voluntarios que nos apoyan. Hay una gran solidaridad con la gente que lleg\u00f3 despu\u00e9s de 2015 y ahora con los ucranianos\u201d, dice.<\/p>\n<p>A pesar de esa realidad, que contrasta con otras regiones de Alemania \u2013sobre todo en el este del pa\u00eds\u2013, las fisuras existen.<\/p>\n<p>Porque despu\u00e9s de haber so\u00f1ado con resolver el problema de la mano de obra con los refugiados, Alemania mira el costo.<\/p>\n<p>Y la factura es cada vez m\u00e1s pesada para las comunas, que administran las escuelas o las ayudas al alojamiento. <strong>En Magdeburgo cada refugiado representa un costo de 18.000 euros por a\u00f1o para la municipalidad<\/strong>, que solo recibe 11.000 euros de compensaci\u00f3n por parte del Estado.<\/p>\n<p>A nivel federal, <strong>el presupuesto 2024 preve\u00eda gastos de 28.000 millones de euros para el cap\u00edtulo \u201crefugiados\u201d, el equivalente a las inversiones en el ferrocarril y las rutas<\/strong>. La mitad en forma de ayuda social. Si no trabaja, cada padre o madre asilado recibe <strong>506 euros por mes, m\u00e1s 357 euros por hijo.<\/strong> A esto se agregan los gastos de alojamiento y de calefacci\u00f3n, cubiertos por las comunas.<\/p>\n<p>De ah\u00ed, una tensi\u00f3n que aumenta y una atm\u00f3sfera que cambi\u00f3 hace dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cCuando tratamos de construir alojamientos para aliviar a las comunas, la gente es consciente de que es necesario, pero <strong>nadie quiere que sea cerca de su casa<\/strong>\u201d, reconoce v\u00eda Zoom Hanna Hintze, directora de la comunicaci\u00f3n del Land de Baja-Sajonia, que enfrenta el mismo problema que muchas otras regiones.<\/p>\n<p>\u201cLa integraci\u00f3n de los contingentes actuales funciona. Pero todo lo que podr\u00eda ir m\u00e1s lejos, particularmente en este periodo, cuando la gente tiene apremios econ\u00f3micos, no resulta aceptable\u201d, agrega.<\/p>\n<p>El debate pol\u00edtico, as\u00ed como los controles generalizados en las fronteras desde la Eurocopa de f\u00fatbol el verano (boreal) pasado, consiguieron sin embargo detener el flujo de migrantes. En los centros de hospedaje regionales, unas 60 personas llegan cada d\u00eda, contrariamente a las m\u00e1s de mil semanales que arribaban en 2023.<\/p>\n<p>En momentos en que la AfD predica la <strong>\u201cremigraci\u00f3n\u201d<\/strong>, una expulsi\u00f3n masiva de extranjeros en situaci\u00f3n irregular, los partidos buscan la respuesta.<\/p>\n<p>La Baja Sajonia, por ejemplo, dirigida por la social-democracia (SPD) del actual canciller <strong>Olaf Scholz<\/strong>, apuesta por los <strong>\u201cretornos voluntarios\u201d<\/strong>, m\u00e1s humanos que las expulsiones. Baviera, dirigida por la conservadora CSU, hac\u00eda presi\u00f3n por el contrario, para que Berl\u00edn enviara un ch\u00e1rter hacia Afganist\u00e1n antes del domingo 23.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en la c\u00e1mara de la artesan\u00eda de Magdeburgo, Dieter Ludwig se mantiene imperturbable:<\/p>\n<p>\u201cNo debemos bajar los brazos\u201d, insiste. Para \u00e9l, 80 a\u00f1os despu\u00e9s de la guerra,<strong> \u201cAlemania sigue teniendo una responsabilidad hist\u00f3rica\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>  Conforme a <strong> los criterios de<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MAGDEBURGO, Alemania \u2013 Diez a\u00f1os despu\u00e9s de la decisi\u00f3n de Angela Merkel de dejar entrar un mill\u00f3n de sirios en Alemania, su integraci\u00f3n sigue requiriendo esfuerzos colosales del Estado federal y de sus L\u00e4nder. A horas de las elecciones anticipadas, la cuesti\u00f3n de la inmigraci\u00f3n es el elemento central que definir\u00e1 los resultados. 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