{"id":108339,"date":"2024-12-14T06:39:48","date_gmt":"2024-12-14T09:39:48","guid":{"rendered":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=108339"},"modified":"2024-12-14T06:39:56","modified_gmt":"2024-12-14T09:39:56","slug":"en-moscu-me-amenazaban-con-darme-en-adopcion-el-calvario-de-los-20-000-chicos-ucranianos-secuestrados-por-putin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/?p=108339","title":{"rendered":"\u201cEn Mosc\u00fa me amenazaban con darme en adopci\u00f3n\u201d: el calvario de los 20.000 chicos ucranianos secuestrados por Putin"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/radioacuariofm.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/el-nino-ucraniano-matvy-mezhevoy-tras-ser-LPN6HSWJ65GJVFSKVJUWZAJ2UE-1.png\"\/><\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>\u201cEn Mosc\u00fa me tuvieron 45 d\u00edas internado en un sanatorio infantil junto con mis dos hermanas m\u00e1s peque\u00f1as, y nos amenazaban constantemente con darnos en adopci\u00f3n<\/strong>\u201d, cont\u00f3 en una entrevista con LA NACION el ucraniano<strong> Matvy Mezhevoy<\/strong>, de 15 a\u00f1os, sobre su experiencia vivida hace poco m\u00e1s de dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>La lucha encarada por su padre,<strong> Yvgeny<\/strong>, de 41 a\u00f1os, para recuperar a sus tres hijos -incluso viajando a la capital rusa en una misi\u00f3n extremadamente riesgosa en tiempos de guerra para un exmec\u00e1nico del Ej\u00e9rcito ucraniano- permiti\u00f3 la reunificaci\u00f3n familiar.<\/p>\n<p><strong>Matvy<\/strong> y sus hermanas, <strong>Sviatoslava<\/strong>, de 11 a\u00f1os, y <strong>Sasha<\/strong>, 9 a\u00f1os, son tres de los<strong> 19.046 chicos ucranianos cuyo secuestro por parte de Rusia est\u00e1 documentado por Naciones Unidas.<\/strong> De ese total, solo 388 lograron ser recuperados y unos 400 ya fueron dados en adopci\u00f3n a familias rusas. El resto, est\u00e1n repartidos en 43 orfanatos e instituciones gubernamentales dentro del territorio ruso. Incluso hay casos de algunos adolescentes que, completado su proceso de \u201crusificaci\u00f3n\u201d, fueron enviados como soldados \u201crusos\u201d para combatir en Ucrania.<\/p>\n<p>Por esos secuestros la Corte Penal Internacional emiti\u00f3 en marzo del a\u00f1o pasado una orden de arresto contra Putin. Pero la reacci\u00f3n del presidente ruso estuvo llena de perversidad, si se toma en cuenta que los chicos cuentan con familia en Ucrania. <strong>\u201cLos ni\u00f1os son sagrados. Los sacamos de la zona de conflicto, salvando sus vidas y su salud\u201d<\/strong>, explic\u00f3 Putin.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"1170\" height=\"878\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/I-d_IX2Jr5c?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\"><\/iframe><\/p>\n<p>Los cuatro miembros de la familia Mezhevoy, que ahora viven en Riga, la capital de Letonia, accedieron a contar por Zoom a LA NACION su dura experiencia, desde el secuestro hasta la reunificaci\u00f3n, acompa\u00f1ados por la directora de cine brit\u00e1nica <strong>Sarah McCarthy<\/strong>. Su documental <em>After the Rain: Putin\u2019s Stolen Children Come Home<\/em>. (\u201dLuego de la lluvia: Los chicos robados por Putin regresan a casa\u201d) -que es candidato al Oscar como mejor pel\u00edcula documental-, narra el dif\u00edcil proceso de sanaci\u00f3n interior de los Mezhevoy y de otros chicos recuperados.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"1170\" height=\"658\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/V8h7xcZ9R_Q?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\"><\/iframe><\/p>\n<p>Luego de su paso por el Ej\u00e9rcito como mec\u00e1nico entre 2016 y 2019, Yvgeny hab\u00eda puesto un negocio de comida r\u00e1pida en su ciudad natal, <strong>Mariupol<\/strong>, una estrat\u00e9gica localidad portuaria sobre el Mar de Azov. Estaba divorciado desde 2016 cuando los chicos quedaron bajo su guarda, una tarea que asumi\u00f3 con evidente pasi\u00f3n. Durante el di\u00e1logo con LA NACION, en el que se ocup\u00f3 de colocar estrat\u00e9gicamente una bandera ucraniana a sus espaldas, sus tres hijos interrump\u00edan permanentemente la conversaci\u00f3n colg\u00e1ndose de sus hombros o abraz\u00e1ndolo desde atr\u00e1s con mucho afecto.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la invasi\u00f3n rusa en febrero de 2022, hay una fecha que Yvgeny ya no olvida m\u00e1s: <strong>el 7 de abril de ese a\u00f1o.<\/strong><\/p>\n<figure><figcaption>El Hospital N\u00b0 4, I.K. Matsuka, en cuyo s\u00f3tano se hab\u00eda escondido la familia Mezhevoy durante el ataque ruso en los primeros meses de la guerra.<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201cHac\u00eda ya varias semanas que los rusos ven\u00edan bombardeando y atacando la ciudad. Y ese d\u00eda, como otras veces,<strong> corrimos con los chicos a escondernos en el s\u00f3tano del Hospital N\u00b04 I.K. Matsuka, que ya estaba totalmente destruido<\/strong>. \u00c9ramos m\u00e1s de 80 personas refugiadas all\u00ed. De pronto, bajaron al s\u00f3tano los soldados rusos y nos pidieron los documentos. Como en mi pasaporte figura mi paso por el Ej\u00e9rcito,<strong> me separaron de mis hijos y ya no los volv\u00ed a ver<\/strong>\u201d, record\u00f3 Yvgeny.<\/p>\n<figure><figcaption>La entrada del Hospital N\u00b0 4, I. K. Matsuka, en cuyo s\u00f3tano se escondieron los Mezhevoy<\/figcaption><\/figure>\n<p>Mientras los siguientes 45 d\u00edas a Yvgeny lo trasladaron por varios puestos militares rusos en dif\u00edciles condiciones de alimentaci\u00f3n y maltratos como prisionero de guerra, sus chicos fueron llevados directamente al sanatorio \u201cPolyani\u201d, un enorme predio de 38 hect\u00e1reas en las afueras de Mosc\u00fa, que en su p\u00e1gina web se presenta como \u201ccentro de rehabilitaci\u00f3n infantil para tratamientos prescritos por un m\u00e9dico\u201d.<\/p>\n<p>Yvgeny imaginaba entonces que sus chicos hab\u00edan quedado bajo custodia de alg\u00fan familiar o vecino de los que estaban en el s\u00f3tano en el hospital. Pero cuando lo liberaron a fines de junio, sin darle mayores explicaciones, conoci\u00f3 la verdad.<\/p>\n<p><strong>\u201cUn rayo de ira me atraves\u00f3 cuando me enter\u00e9 de que los rusos se hab\u00edan llevado a mis chicos a un orfanato en Mosc\u00fa. Me puse loco\u201d<\/strong>, record\u00f3 Yvgeny. Adem\u00e1s, no ten\u00eda posibilidades econ\u00f3micas ni pr\u00e1cticas de viajar a la capital rusa durante la guerra. Su pasado como militar del Ej\u00e9rcito ucraniano estampado en su pasaporte era un riesgo muy cierto de frustrar su b\u00fasqueda y terminar nuevamente detenido en cualquier puesto de control.<\/p>\n<figure><figcaption>El sanatorio Poliani, en las afueras de Mosc\u00fa<\/figcaption><\/figure>\n<p>En tanto, en Mosc\u00fa, la vida de los chicos hab\u00eda sufrido un cambio abrupto. Del afecto y el estrecho cuidado de Yvgeny pasaron al trato impersonal de una instituci\u00f3n enorme, donde hab\u00eda muchos otros chicos robados a sus padres ucranianos en su misma situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEn el Sanatorio Polyani nadie nos trataba de forma personal. Solo nos informaban a todos juntos sobre horarios y actividades: la hora de la comida, del ba\u00f1o, del recreo y del descanso\u201d, cont\u00f3 Matvy. \u201cAl principio, como los varones estaban separados de las mujeres, a mis hermanas las llevaron a otro piso. Pero yo ped\u00ed que nos pusieran juntos, y lo logr\u00e9. <strong>Constantemente nos dec\u00edan que nos iban a entregar en adopci\u00f3n a una familia rusa o que ser\u00edamos derivados a un orfanato<\/strong>\u201d, record\u00f3 el adolescente.<\/p>\n<p>Al ser consultado c\u00f3mo se sinti\u00f3 frente a esa amenaza de ser dado en adopci\u00f3n, Matvy solo baj\u00f3 la cabeza y dijo: <strong>\u201cNo s\u00e9\u2026\u201d (\u201d<\/strong><em><strong>I\u00e1 nie snaiu<\/strong><\/em><strong>\u201d).<\/strong><\/p>\n<p>La ayuda de una organizaci\u00f3n de voluntarios rusos le permiti\u00f3 a Yvgeny, no sin muchos riesgos y demoras, localizar y llegar al sanatorio donde estaban secuestrados sus hijos. Una de las l\u00edderes de esa organizaci\u00f3n, <strong>Nadezhda Rossinskaya<\/strong>, fue arrestada en febrero pasado en Belgorod, Rusia, por cargos criminales de \u201csocavar la seguridad del Estado\u201d, lo que podr\u00eda costarle siete a\u00f1os en prisi\u00f3n.<\/p>\n<figure><figcaption>Nadezhda Rossinskaya, de la organizaci\u00f3n de voluntarios que ayud\u00f3 a la reunificaci\u00f3n de los Mezhevoy, tras ser arrestada en febrero pasado.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Esa organizaci\u00f3n, le sugiri\u00f3 a Yvgeny que para intentar reencontrarse con sus hijos pod\u00eda <strong>escribir directamente una carta al presidente Putin en la que se identificara como padre de los ni\u00f1os y pidiera la reunificaci\u00f3n.<\/strong> La organizaci\u00f3n present\u00f3 entonces la misiva a la Comisionada Presidencial para los Derechos de los ni\u00f1os en Rusia, <strong>Maria Lvova-Belova<\/strong>, y as\u00ed logr\u00f3 la informaci\u00f3n sobre la localizaci\u00f3n de los chicos en el Sanatorio Polyani, a 30 kil\u00f3metros del centro de Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>Ya en el hospital, acompa\u00f1ado por miembros de la organizaci\u00f3n, a Yvgeny comenzaron a pedirle un sinn\u00famero de documentos, que \u00e9l no ten\u00eda, para poder demostrar su v\u00ednculo con los chicos. Pasaban las horas mientras se suced\u00edan los nuevos requerimientos y llamadas telef\u00f3nicas de las autoridades del sanatorio a funcionarios gubernamentales para tomar una decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cMientras estaba completando otro de los montones de formularios que me hicieron firmar durante horas, <strong>en determinado momento escuch\u00e9 la voz de mi hija menor, Sasha, en un corredor. Entonces, tir\u00e9 la lapicera al suelo y sal\u00ed corriendo a abrazarla<\/strong>\u201d, record\u00f3 emocionado Yvgeny.<\/p>\n<figure><figcaption>Yvgeny, junto a su hija menor, Sasha<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>\u201cNo me puedo olvidar de ese momento en que corrimos a abrazar a pap\u00e1 los tres en el corredor\u201d<\/strong>, dijo Matvy. \u201cNo pod\u00eda creer que \u00e9l estuviera ah\u00ed, en Mosc\u00fa, y que nos hubiera encontrado\u201d.<\/p>\n<p>Finalmente, incluso Matvy, como hijo mayor, tuvo que firmar un formulario donde reconoc\u00eda que Yvgeny era su padre y que los tres hermanos deseaban ser devueltos a su familia.<\/p>\n<p>Luego, la misma organizaci\u00f3n de voluntarios rusos, los ayud\u00f3 a salir. No pudieron volver a Ucrania porque<strong> el negocio de comidas y la casa familiar de Mariupol hab\u00edan sido saqueados y destruidos por las tropas rusas<\/strong>, por lo que les ofrecieron emigrar a Riga, Letonia, donde viven actualmente.<\/p>\n<figure><figcaption>La casa familia de los Mezhevoy en Mariupol, destruida y saqueada por los ataques rusos<\/figcaption><\/figure>\n<p>Fue all\u00ed que la directora de cine brit\u00e1nica <strong>Sarah McCarthy <\/strong>conoci\u00f3 el a\u00f1o pasado la historia de los Mezhevoy que, junto a otras familias de ni\u00f1os robados por Rusia, hab\u00edan sido invitados por la Asociaci\u00f3n Estonia de Asistencia y Terapia con Perros (Eatk\u00fc) a un \u201cretiro\u201d de diez d\u00edas en medio de un bosque estonio con playa sobre el Mar B\u00e1ltico, <strong>para intentar recuperar la paz interior perdida durante su separaci\u00f3n como familia.<\/strong><\/p>\n<p>\u201c<strong>Es mi tercer documental sobre el uso que hace Putin del secuestro de ni\u00f1os como un arma de guerra<\/strong>. Lo hice tambi\u00e9n como un homenaje a mi madre ucraniana y todos los sufrimientos que vivi\u00f3 su pa\u00eds\u201d, cont\u00f3 McCarthy a LA NACION.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula fue presentada ya en varias salas de todo el mundo, y en Buenos Aires hubo d\u00edas atr\u00e1s una exhibici\u00f3n para la prensa en el Palacio Libertad, auspiciada por las embajadas de Polonia, Ucrania y Reino Unido. El documental se enfoca especialmente en el camino de sanaci\u00f3n recorrido por Sasha, la menor de la familia Mezhevoy, y otra chica secuestrada, <strong>Veronika Vlasova<\/strong>, de 15 a\u00f1os, cuya madre dio testimonio sobre su caso en abril del a\u00f1o pasado ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Entre juegos, contacto con la naturaleza y una terapia asistida con perros y caballos, chicos y padres comienzan a recuperar<strong> el enorme poder sanador de lo que deber\u00eda ser la vida cotidiana de una familia ucraniana.<\/strong><\/p>\n<figure><figcaption>Una terapista, la familia Mezhevoy y Veronika Vlasova se preparan para un d\u00eda de playa durante el \u201cretiro\u201d en la naturaleza junto al B\u00e1ltico en Estonia<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201cBusqu\u00e9 mostrar en el documental<strong> la ternura, la alegr\u00eda y la belleza que todos anhelamos en medio de la incertidumbre y el horror que provoca la guerra.<\/strong> Probablemente solo eso. Ya todos conocemos las atrocidades vividas estos a\u00f1os en Ucrania y no necesitaba volver a mostrarlas. Pero hay un gran deseo de rescatar lo que se perdi\u00f3\u201d, dijo McCarthy.<\/p>\n<p>Hacia el final del documental y de los diez d\u00edas de retiro familiar, cada participante fue invitado por los terapistas estonios a recoger en el bosque en una peque\u00f1a cajita algo que simbolice las cosas que m\u00e1s apreciaron de la experiencia. La respuesta espont\u00e1nea de Sasha conmueve por su ternura. <strong>\u201c\u00a1C\u00f3mo voy a poder hacer entrar en una cajita a mi familia! \u00a1Es imposible!\u201d.<\/strong><\/p>\n<figure><figcaption>Sasha Mezhevoy reflexiona en el documental de Sarah McCarthy que \u201ces imposible\u201d poner en una cajita el recuerdo de lo que m\u00e1s ama: su familia<\/figcaption><\/figure>\n<p>    Conforme a <strong> los criterios de<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEn Mosc\u00fa me tuvieron 45 d\u00edas internado en un sanatorio infantil junto con mis dos hermanas m\u00e1s peque\u00f1as, y nos amenazaban constantemente con darnos en adopci\u00f3n\u201d, cont\u00f3 en una entrevista con LA NACION el ucraniano Matvy Mezhevoy, de 15 a\u00f1os, sobre su experiencia vivida hace poco m\u00e1s de dos a\u00f1os. 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