No he visto un solo caso de un periodista que, antes de criticar el proceder de quienes reclaman por algo, cortando calles, tomando edificios públicos, o incendiando contenedores de basura, no califique el reclamo de “justo”.
Del otro lado de la cámara siempre me pregunto qué profundo análisis lo habrá llevado a tan contundente afirmación. El mal absoluto no existe o es muy poco frecuente.
Si un gobierno gasta US$3 millones en subsidiar la filmación de una película, que termina siendo vista por un solo espectador; cuando otro gobierno elimina dicho gasto, el bienestar del único espectador lógicamente se deterioró.
Entonces corta el tránsito, portando una pancarta, y el periodista se queja, pero dice que el reclamo es justo.
Dejar de emitir le complica la vida a los empleados de la Casa de Moneda, el aumento de la seguridad disminuye la demanda de policías.
El tratamiento de estas cuestiones, pero en serio, se tiene que basar en un par de cosas.
Los vetos de Javier Milei provocaro..
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