Inflación: crece la expectativa por un dato menor al 2% por primera vez en nueve meses

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Luego de que el índice de precios al consumidor (IPC) marcara 2,1% en mayo y consolidara la desaceleración iniciada en abril, las principales consultoras privadas estiman que la inflación de junio se ubicará entre el 1,8% y el 1,9%.

De confirmarse esas proyecciones cuando el Indec difunda el dato oficial (14 de julio), la inflación volvería a ubicarse por debajo del 2% mensual por primera vez desde agosto de 2025. El registro marcaría un nuevo avance en el proceso de desinflación, aunque los economistas advierten que todavía persisten presiones en algunos rubros y que la baja podría encontrar un piso en los próximos meses.

El relevamiento de precios para el Gran Buenos Aires de C&T Asesores Económicos arrojó un aumento de 1,9% en junio, el menor desde agosto de 2025. “Tanto el componente núcleo como el de regulados contribuyeron a la moderación del mes, mientras que los estacionales se aceleraron”, señalaron.

De acuerdo con la consultora, la inflación del rubro Alimentos y bebidas fue igual al promedio y registró un alza de 1,9%. Mientras que las verduras subieron más de 10%, la carne mostró el menor incremento desde septiembre del año pasado. En tanto, en Transporte, que aumentó por debajo del promedio general, se mantuvo la moderación observada en mayo, luego de dos meses de fuertes subas impulsadas por los combustibles y las tarifas del transporte público.

Las verduras subieron más de 10% en junio pexels – Shutterstock

“La variación de precios fue perdiendo impulso a lo largo del mes y cerró más cerca del 1,5% hacia el final de junio, lo que favorece una menor inflación en julio. No obstante, ese mes suele registrar una aceleración en los rubros vinculados al turismo por las vacaciones de invierno”, agregaron.

Para Camilo Tiscornia, director de C&T, la tendencia confirma que el proceso de desinflación continúa. Explicó que parte de la aceleración registrada entre fines del año pasado y comienzos de este respondió a factores puntuales, como el fuerte aumento de la carne y los ajustes en combustibles. “No significa que la inflación vaya a bajar de manera lineal, pero el proceso sigue encarrilado. Reducir la inflación en la Argentina llevará tiempo, aunque el programa económico continúa mostrando resultados”, sostuvo.

La proyección de EcoGo también ubica la inflación de junio en 1,9%, sobre la base de su relevamiento semanal de precios minoristas.

“La inflación núcleo se ubicó en 1,8% mensual, una desaceleración de 0,1 puntos porcentuales respecto de mayo. Los bienes aumentaron 2%, mientras que los servicios lo hicieron 1,3%. Los precios regulados avanzaron 2,1%, impulsados principalmente por las cuotas de medicina prepaga, el transporte público y otros ajustes tarifarios. Los estacionales, en tanto, subieron 2,4%, explicados casi exclusivamente por el aumento de 14,3% en verduras, parcialmente compensado por la caída de 14,2% en frutas”, detalló la consultora.

En alimentos y bebidas consumidos dentro del hogar, EcoGo estimó una suba de 1,3%. La carne aumentó 1,4%, mientras que las variaciones de frutas y verduras tendieron a compensarse entre sí.

Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, consideró que una inflación por debajo del 2% refleja que los shocks que impulsaron los precios en los primeros meses del año fueron perdiendo fuerza y que la inercia inflacionaria continúa desacelerándose.

“Esto va a permitir empezar a compensar la inflación más alta que tuvimos a comienzos de año y favorecer una recuperación del ingreso real de las familias durante el segundo semestre, lo que configura un escenario más favorable para el consumo”, señaló.

Sin embargo, advirtió que la desaceleración podría encontrar un piso. “Es probable que la inflación se mantenga en una zona de entre 1,5% y 2% mensual. Todavía quedan pendientes algunos aumentos de servicios y es posible que el tipo de cambio, que fue un ancla importante durante el primer semestre, empiece a mostrar una mayor dinámica. Por eso no esperamos una desaceleración mucho más rápida”, sostuvo.

En la misma línea, Invecq y Econviews proyectaron una inflación de 1,9% para junio, mientras que Equilibra estimó que el dato se ubicará entre 1,8% y 1,9%.

Por su parte, Libertad y Progreso calculó un IPC de 1,8% mensual, una desaceleración de 0,3 puntos porcentuales frente a mayo.

Según la entidad, los principales aportes al índice provinieron de Alimentos, que subieron 1,4%, y de Transporte, con un alza de 2,5%. También se destacaron los incrementos en Vivienda (+2,3%), impulsados por las tarifas de servicios, y en Alcohol y tabaco, tras los aumentos de los cigarrillos luego de más de tres meses sin cambios relevantes.

La consultora explicó que durante la primera semana del mes los precios avanzaron a un ritmo superior al habitual por ajustes concentrados en rubros rezagados, como Alcohol y tabaco, Educación y Transporte. Sin embargo, luego se observó una marcada desaceleración, favorecida, entre otros factores, por la estabilidad de los combustibles. Hacia el cierre del mes hubo una aceleración en Alimentos y bebidas no alcohólicas, aunque insuficiente para revertir la tendencia general.

Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, sostuvo que “el dato perforaría el ansiado umbral del 2%, que venía siendo difícil de quebrar”.

“La desaceleración fue gradual a lo largo del mes y estuvo impulsada, en parte, por la baja de la indumentaria en las últimas dos semanas. Este resultado es consistente con el proceso de desinflación que venimos señalando. Desde agosto del año pasado se observó un fuerte apretón monetario cuyos efectos comienzan a verse con los rezagos habituales de la política monetaria. Así, luego del pico de marzo, la inflación volvió a ceder. De confirmarse este dato, la señal será muy positiva y la inflación podría seguir bajando siempre que continúe normalizándose la demanda de pesos”, concluyó.