A tono con las proyecciones de la industria aérea a nivel global, las cuentas de Aerolíneas Argentinas ya reflejan los efectos del encarecimiento del combustible por la escalada de la guerra en Medio Oriente.
Según datos del Informe sobre la Ejecución Presupuestaria de las Empresas Públicas elaborado por la Oficina Nacional de Presupuesto de la Secretaría de Hacienda, durante el primer trimestre de 2026, los ingresos corrientes de la compañía crecieron un 20% respecto del mismo período del año anterior. Sin embargo, los gastos corrientes aumentaron un 43,5%, más del doble que los ingresos.
El informe señaló que los ingresos corrientes provienen principalmente de la actividad operativa de la empresa, que representó el 95,4% de los recursos. Del lado de las erogaciones, sobresalen los gastos en bienes y servicios, entre los cuales la compra de combustible constituye uno de los principales componentes.
Desde comienzos de marzo, Aerolíneas Argentinas aplica un recargo en las tarifas para compensar parte del aumento del combustible, una medida que también adoptaron otras compañías aéreas. Aun así, el incremento de los costos energéticos se convirtió en una de las principales preocupaciones para el sector.
Las proyecciones de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) reflejan ese escenario. La entidad prevé que el precio promedio del combustible para aviación aumente un 70% interanual, lo que elevará en alrededor de US$100.000 millones la factura total de combustible que afrontará la industria durante este año.
De acuerdo con esto, las ganancias netas globales caerán de US$45.000 millones a US$23.000 millones en 2026, mientras que el margen neto de rentabilidad se reducirá del 4,2% al 2%.
Más allá de esto, Aerolíneas Argentinas registró durante el primer trimestre un resultado económico positivo de $46.166 millones. Sin embargo, el resultado primario fue negativo en $131.442 millones y el resultado financiero mostró un rojo de $135.735 millones.
Fuentes de la compañía consultadas por LA NACION señalaron que el período analizado corresponde a la temporada alta de verano y que el impacto del aumento del combustible comenzó a percibirse con mayor intensidad hacia el final del trimestre.
No obstante, destacaron que el resultado operativo permaneció en terreno positivo, lo que implica que la actividad principal de la empresa generó más ingresos que gastos durante el período.
“Tal como muestra el informe de Hacienda, el resultado financiero fue negativo porque durante el primer trimestre de este año Aerolíneas Argentinas continuó con su política de cancelación de deudas vinculadas al financiamiento para la adquisición de aeronaves. El año pasado, la compañía canceló la deuda correspondiente a cuatro Airbus A330 y dos Boeing 737 MAX 8 que ya forman parte de la flota. En los últimos 24 meses, la deuda total de Aerolíneas se redujo cerca de un 50%”, señalaron desde la empresa.
Según explicaron, ese proceso de desendeudamiento se realizó “íntegramente con recursos propios y sin recurrir a instrumentos de refinanciación”.
Las perspectivas para el segundo trimestre son, sin embargo, más desafiantes. Por un lado, el impacto de la suba del combustible se reflejará durante todo el período. Por otro lado, la demanda suele moderarse debido a que se trata de la temporada baja.
A pesar de ese escenario, IATA sostuvo que la demanda global continuará creciendo, aunque a un ritmo más moderado. La entidad proyecta una expansión del 2,1% en el transporte de pasajeros y del 0,7% en la carga aérea. Las expectativas de los consumidores también muestran resiliencia. Según encuestas realizadas por la asociación, el 86% de los viajeros espera que las tarifas aéreas evolucionen en línea con los precios del petróleo. En ese contexto, el 49% prevé gastar más en viajes este año que en 2025, mientras que otro 43% planea mantener el mismo nivel de gasto.
Aerolíneas Argentinas cerró 2025 con un superávit operativo de US$112,7 millones sin recibir subsidios del Estado, un resultado que la compañía destacó como el primero de esas características en más de dos décadas.