La Argentina concretó una nueva compra de Derechos Especiales de Giro (DEG) al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos por unos US$819 millones, en una operación destinada a afrontar un próximo pago de intereses con el Fondo Monetario Internacional (FMI), según surge de los registros oficiales del Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF, por su sigla en inglés) norteamericano.
El movimiento se da en la antesala de un vencimiento previsto para el 1° de mayo, que incluye cargos financieros del programa vigente. De acuerdo con el calendario del organismo, se trata de pagos por intereses y sobrecargos, un tipo de obligación que no puede postergarse ni agruparse con otros compromisos, a diferencia de los vencimientos de capital.
Es la tercera vez en los últimos seis meses que el Ministerio de Economía recurre a este mecanismo. La operación anterior había sido a fines de enero, por US$808 millones, mientras que en octubre de 2025 se concretó otra por US$872 millones. En todos los casos, el objetivo fue el mismo: conseguir los activos necesarios para cumplir con pagos inmediatos al organismo.
Los DEG son el activo en el que se denominan y cancelan todas las obligaciones con el FMI. Por eso, los países que no cuentan con tenencias suficientes deben comprarlos a otros miembros. En ese esquema, el Tesoro de los Estados Unidos —a través del ESF— aparece como uno de los principales proveedores globales.
En febrero, fuentes oficiales habían señalado a LA NACION que se trataba de una operatoria habitual y remarcaron que no implica un préstamo, sino una compraventa: la Argentina entrega dólares y recibe DEG, que luego utiliza para cancelar el vencimiento. “Es la mecánica que se usa desde hace años para pagarle al Fondo”, explicaron.
A mediados de abril, el FMI informó que alcanzó un acuerdo a nivel técnico (staff-level agreement) por la segunda revisión del programa por US$20.000 millones firmado en 2025. Ahora resta la aprobación del Directorio, lo que habilitaría un desembolso para la Argentina por el equivalente a US$1000 millones, que más que compensaría esta última operación con el Tesoro norteamericano.
En ese contexto, el país acordó una nueva meta de acumulación de reservas de al menos US$8000 millones en 2026, en un esquema que combina compras en el mercado con financiamiento externo. Es que una parte relevante de las divisas adquiridas por el Banco Central (BCRA) se destinó en lo que va del año al pago de vencimientos de deuda, una dinámica que el Gobierno busca revertir en los próximos meses.
Para reforzar su posición en moneda dura, el Tesoro avanzó en paralelo con emisiones de deuda en dólares bajo legislación local. En las últimas semanas colocó bonos Bonar 2027 y 2028 por unos US$848 millones. El Gobierno, además, espera concretar un préstamo con bancos privados por US$4000 millones, garantizado por organismos multilaterales como el Banco Mundial y el BID, a lo que se sumaría un ingreso estimado de US$2000 millones por privatizaciones. Según los cálculos del equipo económico, ese esquema permitiría cubrir los vencimientos del Tesoro en 2026 y parte de 2027. En paralelo, el BCRA compró más de US$6000 millones en lo que va del año.
Morgan Stanley estimó que las necesidades en moneda extranjera del Tesoro ascienden a US$19.900 millones en 2026, pero subirán a US$23.400 millones en 2027, impulsadas por mayores pagos al FMI y por vencimientos más concentrados en pleno año electoral. A eso se suma el frente del BCRA, que enfrenta compromisos por al menos US$11.000 millones el año que viene entre Bopreal y repos, buena parte de ellos concentrados en los primeros meses.