La revista estadounidense Time eligió al director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, como una de las 100 personas más influyentes de este 2026.
“Una forma de medir la eficacia de un diplomático es si, incluso cuando la gobernanza mundial pierde popularidad, los Estados siguen abriéndole las puertas”, introduce Time al presentar a Grossi.
Y continúa: “Tras la toma de la planta atómica de Zaporiyia por las tropas rusas en Ucrania , ambas partes facilitaron el acceso a un equipo de inspección encabezado por Rafael Mariano Grossi para evaluar los daños y ayudar a mantener refrigerado el núcleo. Irán estaba a punto de mostrar a los inspectores del OIEA una nueva instalación en junio de 2025 cuando Israel atacó, un día después de que el consejo del organismo declarara que Teherán estaba violando el tratado de no proliferación nuclear”.
Grossi es uno de los principales candidatos a secretario general de las Naciones Unidas. “Si observamos Gaza, Sudán del Sur, el Cáucaso, India, Pakistán y Camboya, el denominador común es la ausencia de las Naciones Unidas. Esto no puede continuar”, afirma el director de la OIEA.
El argentino se postuló para ser el sucesor del portugués António Guterres, de salida después de dos mandatos, y ya anticipó que, de ser electo, pretende realizar cambios profundos en el organismo multilateral más importante del mundo que atraviesa un período de crisis y falta de legitimidad.
Experiencia
Al frente del OIEA, la agencia especializada del organismo internacional para tratar el uso seguro y pacífico de la tecnología nuclear, Grossi intervino como mediador para evitar el colapso de una planta de energía nuclear que quedó atrapada en el fuego cruzado de la guerra en Ucrania –algo en lo que, por ahora, fue exitoso– y se vio involucrado en un conflicto entre Irán, por un lado, e Israel y Estados Unidos por el otro, algo que le valió una amenaza de muerte y una custodia permanente.
En ambos casos, no obstante, Grossi recibió elogios por su labor diplomática navegando el difícil río de las negociaciones con líderes extremistas y mandatarios globales.
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