WASHINGTON.- Tras el fracaso de las negociaciones iniciadas este fin de semana entre Estados Unidos e Irán en Pakistán, representantes de Israel y el Líbano se reunieron en Washington para abrir las primeras conversaciones diplomáticas directas en décadas, que culminaron con un alineamiento inesperado entre ambos países.
“Hoy descubrimos que estamos del mismo lado. Eso es lo más positivo que podíamos haber sacado”, celebró el embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, tras el encuentro.
“Ambos estamos unidos en la liberación del Líbano de una potencia ocupante dominada por Irán, llamada Hezbollah”, aclaró luego.
Leiter, el único diplomático que salió a hablar después de las conversaciones, describió la reunión entre Estados Unidos, Israel y Líbano en un tono extremadamente positivo y elogió a sus homólogos libaneses por su cooperación en Washington a pesar de la presión de Hezbollah para que no lo hicieran.
Ni Israel ni el ejército libanés, respaldado por Occidente, han logrado desarmar por la fuerza a Hezbollah.
El cónclave -el primero de este tipo desde 1993- comenzó cerca de las 11 de la mañana (hora del este de Estados Unidos) y se extendió por más de dos horas, con la participación del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, como mediador; del embajador israelí, Yechiel Leiter; y de su par libanesa, Nada Hamadeh Moawad.
Finalizada la jornada de diálogo, el embajador israelí destacó varias áreas de consenso, al tiempo que dejó claro que Israel necesita ver al Líbano separarse “completamente” de Teherán y de su aliado Hezbollah.
“El gobierno libanés ha dejado muy claro que ya no permitirá la ocupación de Hezbolá, e Irán se ha debilitado; Hezbolá está drásticamente debilitado”, aseguró Leiter. “Esta es una oportunidad”, sentenció luego.
Bajo una línea similar, pero con mayor cautela se expresó Rubio. “Esta es una oportunidad histórica. Somos conscientes que afrontamos décadas de historia y de complejidades que nos han traído hasta este momento único y la oportunidad que se nos presenta aquí“, resaltó el funcionario en el Departamento de Estado al dar la bienvenida a los embajadores de ambos países.
“La esperanza es que podamos delinear un marco sobre el cual pueda desarrollarse una paz actual y duradera”, agregó. Sin embargo, las expectativas de que se produzcan avances significativos son escasas, ya que el líder de Hezbolá, Naim Qasem, pidió que las conversaciones se cancelaran y las calificó de “una sumisión y una capitulación”.
Poco después del inicio de las conversaciones en Washington, el movimiento afirmó haber atacado con cohetes 13 localidades del norte de Israel.
Por su parte, el gobierno israelí descartó discutir un alto el fuego con el grupo proiraní, al que exige su desarme, uno de los ejes centrales del encuentro diplomático.
“Queremos llegar a la paz y a la normalización con el Estado libanés (…) No hay disputas importantes entre Israel y Líbano. El problema es Hezbollah”, afirmó el canciller Gideon Saar desde Jerusalén, antes de la reunión.
Estados Unidos, mediador en la reunión, presiona para frenar el conflicto entre Israel y Hezbollah por temor a que obstaculice las negociaciones con Irán, que podrían retomarse en los próximos días, según dos fuentes paquistaníes de alto rango quienes aseguraron que Islamabad trabaja para una segunda ronda de conversaciones.
El gobierno libanés espera que las conversaciones allanen el camino hacia el fin de la guerra. Si bien Irán ha puesto el cese de las guerras en el Líbano y la región como condición para dialogar con Estados Unidos, el país insiste en representarse a sí mismo.
Hezbollah y sus críticos se muestran escépticos y creen que el gobierno libanés en Beirut no tiene ninguna influencia y debería aprovechar la posición de Irán, el principal aliado y patrocinador del grupo.
Mientras tanto, el ejército israelí avanza sobre el sur del Líbano, a fines de crear una “zona de seguridad” despoblada que se extienda desde la frontera hasta el río Litani, unos 30 kilómetros (20 millas), según señalan algunos funcionarios israelíes.
Las máximas autoridades políticas del Líbano, críticas con la decisión de Hezbollah de lanzar cohetes contra Israel el 2 de marzo en solidaridad con Irán, propusieron rápidamente conversaciones directas en un intento por detener la escalada, con la esperanza de que Israel no lanzara su invasión terrestre.
Israel no respondió positivamente hasta la semana pasada, después de lanzar 100 ataques en todo el país, incluyendo el centro de la capital libanesa.
Según el Ministerio de Salud, al menos 2.089 personas muerieron en los ataques israelíes en el Líbano, entre ellas 252 mujeres, 166 niños y 88 trabajadores sanitarios, mientras que otras 6.762 resultaron heridas. Más de un millón de personas se encuentran desplazadas .
Beirut exige una tregua como requisito previo para las conversaciones, similar a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, mediadas por Pakistán.
“La destrucción de territorios libaneses por parte de Israel no es la solución, ni dará ningún resultado”, declaró el lunes el presidente Joseph Aoun, quien llegó al poder prometiendo desarmar a los grupos no estatales, incluido Hezbollah. “Las soluciones diplomáticas han demostrado ser sistemáticamente el medio más eficaz para resolver conflictos armados en todo el mundo”, sentenció en la previa a lo que serán las primeras conversaciones entre ambos países desde 1993.
Con la atención centrada en la reunión Israel-Líbano, Trump intentó presionar a Irán con un bloqueo naval y amenazó con hundir cualquier embarcación que intentara salir o atracar del estrecho de Ormuz.Desde el inicio de la guerra, Irán ha restringido severamente el paso por este estrecho, por donde en condiciones normales transita alrededor del 20% del petróleo y el gas mundial.
El mando militar iraní tildó el bloqueo de acto de piratería y advirtió de que, si la seguridad de sus puertos “se ve amenazada, ningún puerto del Golfo y del mar Arábigo estará a salvo”.Según los analistas, Trump intenta privar a Irán de fondos, pero también empujar a Pekín, el mayor comprador de petróleo iraní, a que ejerza presión sobre Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz.
Pero, por ahora, China calificó el bloqueo de los puertos iraníes de “peligroso e irresponsable”. La presidencia francesa indicó que Francia y Reino Unido organizarán el viernes una videoconferencia entre “países no beligerantes dispuestos a contribuir” a “una misión defensiva” en Ormuz para restablecer la libertad de navegación.
Pese a este repunte de las tensiones, el frágil alto el fuego de dos semanas acordado el miércoles pasado se mantiene vigente. Trump dijo en la Casa Blanca que representantes iraníes habían estado en contacto para llegar a un acuerdo, luego de las conversaciones fallidas en Islamabad.
“Hemos recibido una llamada de la otra parte. Les gustaría llegar a un acuerdo. Con mucha urgencia”, dijo fuera del Despacho Oval.
Agencias AP y AFP