NUEVA YORK.- En una señal más del desacuerdo entre las grandes potencias sobre la situación en el Estrecho de Ormuz, y el bloqueo dispuesto por Irán, Rusia y China bloquearon con su veto este martes un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para garantizar el libre tránsito por el estratégico paso por donde circula la quinta parte del petróleo mundial.
El texto obtuvo 11 votos a favor, dos en contra —los de Moscú y Pekín— y dos abstenciones, de Pakistán y Colombia, lo que impidió su aprobación en el máximo órgano de seguridad internacional.
La resolución propuesta por Bahréin -actual presidente del Consejo de 15 miembros-, ya debilitada tras semanas de negociaciones, comenzó siendo una autorización para el uso explícito de la fuerza en el desbloqueo del estrecho, pero finalmente se limitó a un texto lavado donde se pide la reapertura de esta crucial ruta marítima. De todas maneras, fue vetado por Pekín y Moscú.
El texto rechazado alentaba “encarecidamente a los Estados interesados en el uso de las rutas marítimas comerciales en el estrecho de Ormuz a que coordinen esfuerzos, de carácter defensivo y acordes con las circunstancias, para contribuir a garantizar la seguridad y la protección de la navegación a través del estrecho de Ormuz”.
Las negociaciones se extendieron durante dos semanas y estuvieron marcadas por profundas divisiones dentro del Consejo.
Francia, junto con Rusia y China, expresó reservas sobre distintos puntos del borrador, lo que obligó a sucesivas revisiones y aplazamientos de la votación.
El fracaso de la resolución refleja las crecientes tensiones geopolíticas en torno al Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio energético global y escenario de amenazas y enfrentamientos indirectos en el marco del conflicto con Irán.
El fracaso de la resolución provocó el repudió del ministro de Exteriores de Bahrein, Abdullatif bin Rashid Al Zayan.
“Nuestros países han mostrado una contención y una paciencia considerables ante la agresión iraní, pero nadie puede esperar que esta moderación continúe sin límites”, declaró.
“Nuestros derechos, en virtud del derecho internacional, no pueden verse restringidos por la inacción, y no se puede eludir la rendición de cuentas cerrando los ojos”, añadió, y prometió que seguirán “tomando todas las medidas necesarias” para defender la soberanía de los países del Golfo de conformidad con el derecho a la legítima defensa.
En las últimas semanas, la región ha registrado un aumento de la presión militar y diplomática, con advertencias cruzadas entre Washington y Teherán y temores de una posible interrupción del tráfico marítimo.
Estados Unidos y sus aliados han señalado la necesidad de garantizar la libre navegación en la zona, mientras que Irán ha advertido que cualquier intervención externa podría desencadenar una escalada mayor.
El bloqueo del Consejo de Seguridad deja en evidencia la dificultad de alcanzar consensos en un contexto internacional cada vez más polarizado y con intereses estratégicos contrapuestos entre las principales potencias.
La falta de una resolución también incrementa la incertidumbre sobre el futuro inmediato del estrecho, en momentos en que los mercados energéticos globales ya muestran signos de volatilidad ante el riesgo de interrupciones en el suministro.
Analistas internacionales advierten que cualquier cierre, incluso parcial, del Estrecho de Ormuz tiene un impacto inmediato en los precios del petróleo y en la economía global, agravando un escenario ya marcado por la inestabilidad.
Agencias ANSA y Reuters