La mora bancaria, la recomposición de las tarifas de servicios públicos y el enfriamiento de la actividad económica fueron algunos de los acontecimientos —por nombrar solo algunos— que impactaron en el balance de las compañías más grandes del país durante el último tramo del año pasado. Mientras que la Argentina atravesaba un clima político marcado por las elecciones legislativas de finales de octubre, los distintos rubros de la economía se movieron a ritmo dispar.
El cuarto trimestre del año pasado tuvo claros ganadores y perdedores. Según Matías Cattaruzzi, Sr equity analyst de Adcap, las energéticas y de servicios públicos volvieron a lidefrar la temporada de resultados, mientras que los bancos se vieron afectados en sus balances.
“Utilities y las distribuidoras de gas mostraron resultados robustos, beneficiadas por la normalización tarifaria, una mayor visibilidad regulatoria, márgenes resilientes, balances sólidos y distribución de dividendos. El sector industrial se mantuvo más débil en términos generales, con una caída secuencial en volúmenes, pero una mejora interanual. Los bancos fueron el sector de peor desempeño, ya que el deterioro en la calidad de activos y mayores provisiones continuaron presionando la rentabilidad, a pesar de cierta recuperación en márgenes», resumió.
La petrolera YPF ilustra esta dinámica. La compañía reportó un trimestre operativo fuerte, y obtuvo una ganancia bruta de US$1324 millones en el cuarto trimestre del año pasado, un 33,1% más que el año anterior. Si bien el balance final arrojó una pérdida neta de US$649 millones producto de un cargo impositivo extraordinario, los números operativos confirmaron que la estrategia de desprenderse de campos maduros para concentrarse en Vaca Muerta está dando sus frutos.
El cuarto trimestre reforzó el camino hacia mayor eficiencia operativa, a pesar de que la venta de campos maduros y menores precios internacionales reduzcan los beneficios en el corto plazo. ”La recuperación del flujo de caja y la mejora del apalancamiento contrastan con un resultado neto afectado por factores no recurrentes, mientras que el avance en infraestructura y proyectos de exportación refuerza la visibilidad de crecimiento a mediano plazo», destacaron desde Delphos Investment.
Pampa Energía también se subió al podio de las ganadoras, con una ganancia neta de US$162 millones, un alza del 52,8% frente al mismo trimestre de 2024. En este caso, se vio impulsada por sus operaciones en Rincón de Aranda y la mejora en los precios de la energía, al compás de las primeras señales de desregulación impulsadas por el Gobierno.
“Para la generación, esta etapa inicial del proceso desregulatorio habilitaría una mejora en torno al 10-15% en el EBITDA (rentabilidad operativa) 2026, que podría ser incluso mayor a largo plazo”, sumó José Ignacio Thome, analista Sr. de Equity de Grupo SBS.
Otro de los grandes ganadores del trimestre fue el sector de servicios públicos (también conocido como utilities) y las distribuidoras de gas. Tras años de congelamientos en los precios, estas compañías se vieron beneficiadas en la normalización tarifaria y lo dejaron ver en sus resultados. Transportadora de Gas del Norte tuvo una utilidad neta de US$31,5 millones, una suba interanual del 12%; mientras que Transportadora de Gas del Sur y Transener también mostraron balances firmes.
“La distribución de gas natural en la Argentina refleja los efectos de la normalización regulatoria y el sistema de indexación mensual, factores que han devuelto previsibilidad al flujo de caja de las licenciatarias y han reactivado los planes de inversión en mantenimiento y seguridad de red. Asimismo, la quita sostenida de subsidios en el precio PIST (precio que las distribuidoras abonan por el gas en el mercado mayorista, antes de sumarse los costos de transporte, distribución, impuestos y otros cargos que conforman la factura final), contribuyó a una señal positiva de precios necesaria para la reinversión», agregó Thome.
La otra cara de la moneda es lo que se vivió en el sector financiero, donde los balances se vieron afectados por la mora bancaria, en un contexto de tasa de interés positiva y pérdida de poder adquisitivo. El balance de Grupo Galicia fue un claro ejemplo de este deterioro: su utilidad neta persistió en terreno negativo, luego de que los cargos por incobrabilidad escalaran al 29%.
Incluso BBVA Argentina, que logró ser la excepción positiva del sector al mejorar su rentabilidad y hacer crecer el crédito, no pudo esquivar el impacto sistémico de los deudores atrasados. Sus préstamos en situación irregular saltaron al 4,1% del total, un incremento desde el 3,3% del trimestre previo, cifras que están por debajo del promedio del sistema. “El aumento de los cargos por incobrabilidad limitó la mejora en la rentabilidad”, explicó Delphos Investment.
Finalmente, el sector industrial tampoco logró esquivar los nubarrones. Ternium tuvo un desempeño que los analistas catalogaron como “mixto”, donde la caída de los volúmenes de venta fue compensada por una mejora en la rentabilidad ante la normalización de los márgenes. Sin embargo, la cementera Loma Negra tuvo una ganancia neta de $5.896 millones en pesos constantes, un 79,7% menos que el año anterior.
La recuperación de la construcción, que viene más lenta de lo esperado, es la variable clave a monitorear. La dinámica de volúmenes reflejó un comportamiento heterogéneo dentro de la demanda de cemento. Los despachos de cemento, cemento de albañilería y cal cayeron levemente (-1,3% a/a), en un contexto donde la compañía destacó debilidad en el canal retail asociado a construcción retail, parcialmente compensada por mayor dinamismo en proyectos de construcción de mayor escala que demandan hormigón”, aclararon desde Delphos Investment.