Imágenes apuntan al uso por primera vez en 20 años de una polémica arma de EE.UU. en Irán

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Imágenes difundidas en redes sociales muestran lo que expertos identifican como minas terrestres estadounidenses dispersas en una zona residencial del sur de Irán, un hecho que, de confirmarse, marcaría el primer uso de este tipo de armamento por parte de Estados Unidos en más de dos décadas.

Las fotografías, analizadas por especialistas en municiones, corresponden a minas antitanque modelo BLU-91/B, de fabricación estadounidense. Estos dispositivos suelen ser lanzados desde aeronaves mediante el sistema de dispersión Gator, un mecanismo que, según los expertos, solo posee Estados Unidos en el actual conflicto con Irán.

Las imágenes habrían sido tomadas en las inmediaciones de Shiraz, a unos cinco kilómetros de instalaciones vinculadas al programa de misiles balísticos iraní. En esas áreas suelen operar lanzadores móviles, por lo que las minas podrían haber sido desplegadas para obstaculizar su movimiento o acceso, señalaron analistas.

Imágenes de minas en territorio iraní

El episodio ya tendría consecuencias. Medios estatales iraníes informaron que al menos una persona murió y varias resultaron heridas tras la explosión de lo que describieron como “objetos similares a latas”, y advirtieron a la población que evite cualquier recipiente metálico inusual o dañado.

Si bien estas minas están diseñadas para atacar vehículos blindados, pueden ser extremadamente peligrosas para los civiles”, advirtió Brian Castner, especialista en armas de Amnistía Internacional, a The Washington Post.

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom), responsable de las operaciones militares en la región, declinó hacer comentarios sobre el episodio.

El posible despliegue de estas minas reabre un debate global. El último uso confirmado por parte de Estados Unidos de minas antitanque dispersables en combate se remonta a la Guerra del Golfo en 1991. En cuanto a minas antipersonales, el último antecedente conocido es de 2002, en Afganistán, cuando fuerzas especiales las utilizaron en una operación puntual.

Un hombre retira escombros de un edificio dañado después de un ataque de Estados Unidos e Israel en TeheránVahid Salemi – AP

Según un informe del Ejército estadounidense, los sistemas de dispersión aérea pueden liberar decenas de minas en un solo lanzamiento, combinando versiones antitanque y antipersonales. Sin embargo, en las imágenes analizadas no hay evidencia de que se hayan utilizado minas antipersonales en este caso.

Organizaciones de derechos humanos llevan décadas impulsando la prohibición total de las minas, debido a su impacto a largo plazo: pueden matar o mutilar civiles incluso años después de finalizado un conflicto.

Ese debate cobró nuevo impulso el año pasado, cuando la administración de Donald Trump revirtió una política previa que restringía el uso de minas antipersonales al territorio de Corea. La nueva directiva, firmada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, permite evaluar su utilización caso por caso, con el compromiso de minimizar daños a civiles.

“Si se confirma, el uso del sistema Gator por parte de Estados Unidos, con víctimas civiles, demuestra por qué décadas de esfuerzos para prohibir estas armas no pueden revertirse sin consecuencias graves”, advirtió Sarah Yager, directora en Washington de Human Rights Watch.

Personal del Ejército Real de Tailandia muestra a agregados militares extranjeros minas terrestres recientemente recuperadas en las zonas en disputaLILLIAN SUWANRUMPHA – AFP

Este tipo de minas está diseñado para activarse al detectar una firma magnética, como la de un vehículo pesado. Sin embargo, pueden detonarse accidentalmente si son manipuladas por civiles. Además, cuentan con mecanismos de autodestrucción que pueden hacerlas explotar horas o incluso días después de haber sido desplegadas.

Los expertos advierten que su presencia en áreas cercanas a instalaciones militares, pero también habitadas, complica la situación sobre el terreno. “Los lanzadores móviles iraníes han operado en proximidad a estas bases durante toda la guerra”, explicó la analista Nicole Grajewski, lo que podría haber motivado el despliegue para limitar esos movimientos.

En ese contexto, la aparición de estos artefactos en zonas residenciales introduce un nuevo factor de riesgo en el conflicto, con potenciales consecuencias no solo militares, sino también humanitarias.

Con información de The Washington Post