Qué cosas son más caras y cuáles más baratas en la Argentina frente a la región

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La discusión sobre si la Argentina está “cara en dólares” volvió a instalarse con fuerza en los últimos meses en medio del impulso del gobierno de Javier Milei a las importaciones y la situación de crisis en varios sectores industriales. Un informe del think tank Fundar analizó esa pregunta al comparar el nivel de precios del país con el promedio de América Latina y encontró una realidad heterogénea: algunos rubros aparecen entre los más caros de la región, mientras que otros siguen siendo relativamente baratos.

En términos generales, el estudio muestra que el costo de vida en la Argentina es alrededor de 8% más bajo que el promedio latinoamericano, calculado al tipo de cambio oficial. Esto ubica al país por debajo de economías como Uruguay, Chile, Brasil o México, aunque todavía por encima de países como Bolivia, Paraguay o Colombia.

Ese promedio, sin embargo, esconde diferencias importantes según el tipo de consumo.

De acuerdo con el análisis, la Argentina es más cara que la media regional en cinco de los once rubros relevados: restaurantes, indumentaria, comunicaciones, recreación y equipamiento del hogar.

Uno de los casos más claros es el de los restaurantes, donde los precios locales se ubican 45% por encima de la media regional. Algo similar ocurre con la indumentaria, donde la Argentina también aparece 45% más cara que el promedio latinoamericano, lo que la convierte en el país con los precios de ropa más altos de la región.

Otros sectores también se ubican por encima de la media regional, aunque con brechas menores. En comunicaciones, los precios son aproximadamente 29% más altos que el promedio latinoamericano, mientras que en recreación —que incluye actividades culturales y de ocio— se ubican cerca de 12% por encima. El último rubro donde la Argentina aparece más cara es equipamiento del hogar, con precios alrededor de 4% superiores al promedio regional.

En contraste, hay varios sectores donde el país sigue siendo relativamente barato frente al resto de América Latina.

Por ejemplo, el transporte es cerca de 5% más barato que el promedio regional, mientras que los alimentos se ubican alrededor de 9% por debajo de la media latinoamericana.

También aparecen más baratos los servicios de salud, con precios aproximadamente 39% inferiores al promedio regional, y la educación, con valores cerca de 17% menores. A eso se suma alcohol y tabaco, que se ubica alrededor de 21% por debajo del promedio regional, y vivienda y servicios, que aparece aproximadamente 22% más barato que en América Latina.

El informe también analiza cómo evolucionaron esos precios relativos en los últimos años. En comparación con enero de 2021, los precios en la Argentina siguen siendo cerca de 50% más altos en dólares, lo que refleja el fuerte encarecimiento que experimentó la economía en ese período.

Sin embargo, en el último tiempo se registró un cambio de tendencia. Según el estudio, desde la asunción de Javier Milei los precios argentinos se volvieron alrededor de 12% más baratos en comparación con el promedio regional.

Ese movimiento no fue uniforme entre sectores. Entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, varios rubros vinculados a bienes industriales mostraron fuertes caídas en sus precios relativos frente a América Latina.

El caso más marcado es la indumentaria, cuyos precios relativos cayeron 39% frente a la región en ese período. También se registró una baja importante en equipamiento del hogar, que se abarató 28%, mientras que alimentos cayó 22% y recreación alrededor de 21%. Otros rubros como restaurantes y salud también registraron caídas, aunque más moderadas.

En cambio, algunos sectores se encarecieron frente al promedio regional. Vivienda y servicios aumentó 32% en términos relativos, mientras que comunicaciones subió 14% y educación cerca de 2%. En transporte, en cambio, prácticamente no se registraron cambios.

El resultado es una estructura de precios muy desigual. Mientras algunos bienes industriales se abarataron frente a la región, otros sectores vinculados a servicios —especialmente aquellos afectados por la recomposición de tarifas— se encarecieron.

Ese movimiento también se dio en un contexto marcado por la apertura comercial impulsada por el Gobierno y la caída de la actividad y el empleo en parte de la industria manufacturera, lo que contribuyó a reconfigurar el mapa de precios entre distintos sectores de la economía.