La industria automotriz sigue el conflicto principalmente por su impacto en los costos logísticos.
“Si se prolonga la guerra, el impacto del precio del petróleo podría golpear contra la cadena de autopartes”, explicó Dante Sica, socio fundador de Abeceb, a LA NACION.
El presidente de Afac, Juan Cantarella, señaló que el aumento de los fletes marítimos podría afectar especialmente a los trayectos más largos desde Asia o Europa. Además, cambios en rutas comerciales podrían sumar hasta 15 días de demora en algunos envíos.
En cuanto a la siderurgia, por ahora el sector no ve un riesgo inmediato para la producción regional, pero advierte que si el conflicto se extiende en el tiempo podría afectar los niveles de stock y eventualmente trasladarse a los precios de algunos modelos.
Para la industria del acero, el conflicto en Medio Oriente todavía no aparece como el principal factor de preocupación. “Por ahora no vemos afectación por la guerra. Es mucho más un tema de baja actividad del mercado interno”, explicó a LA NACION un referente del sector.
Según datos del Indec, la industria metálica básica registró en diciembre un uso de capacidad instalada del 57,5%. Aunque la producción de acero mostró una suba interanual del 11,9%, la demanda sigue condicionada por la debilidad de sectores como la construcción.
Tampoco se anticipan problemas en la provisión de insumos, ya que el mineral de hierro que utilizan las siderúrgicas locales proviene principalmente de Brasil, lo que reduce el impacto directo del conflicto.