El Ministerio de Economía informó hoy que alcanzó por segundo año consecutivo un superávit financiero, una situación que no se registraba desde hace más de una década. El resultado positivo, sin embargo, fue inferior al de 2024, a pesar del rebote de la actividad económica, debido a una menor presión impositiva tras la finalización del impuesto PAIS y la quita transitoria de las retenciones al agro.
Las cuentas públicas cerraron 2025 con un superávit financiero de 0,2% del PBI ($1,45 billones), mientras que el resultado fiscal —sin contabilizar el pago de intereses de la deuda— alcanzó el 1,4% del producto ($11,77 billones). En 2024, el Gobierno había reportado un superávit financiero de 0,3% y un resultado fiscal positivo de 1,8%.
De esta manera, el Ejecutivo cumplió con la meta acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que exigía un superávit primario de 1,3% del PBI, aunque quedó por debajo del objetivo que el propio Gobierno se había fijado, de 1,6%.
“Por segundo año consecutivo, luego de más de una década de déficit financiero, en 2025 el Sector Público Nacional acumuló superávit financiero. De este modo, se consolida el ancla fiscal del programa de Gobierno, incluso con la eliminación de regímenes de percepciones y la reducción de impuestos a lo largo del año”, señaló el Ministerio de Economía en un comunicado.
El año pasado, el país tuvo la menor presión tributaria nacional de los últimos 19 años, según estimaciones privadas. Por lo tanto, el equipo económico hizo un esfuerzo mayor sobre los gastos, que algunos casos incluyó demora en los pagos y menores transferencias a las provincias.
“El resultado de 2025 marca la primera vez que se alcanzan dos años consecutivos de superávit financiero base caja desde 2008, y la primera en toda la serie histórica que comienza en 1993 en la que se logra cumpliendo con la totalidad de los servicios de la deuda pública del Sector Público Nacional”, destacó el ministro de Economía, Luis Caputo, en la red social X.
“El ancla fiscal (déficit cero) es y será una política de Estado”, celebró, por su parte, el presidente Javier Milei.
En la misma línea, Martín Vauthier, director del BICE e integrante del equipo económico, dijo que “el orden fiscal permitió bajar la inflación y los impuestos, lo que fue clave para el crecimiento económico y el desplome de la pobreza en los últimos dos años”. Y agregó: “Es la primera vez que este resultado se alcanza no por un default o una licuación, sino por una decisión del Presidente”.
La excepción a esta dinámica fue diciembre, un mes que estacionalmente registra mayores erogaciones por el pago del aguinaldo, pero que en 2025 mostró un incremento del gasto incluso en la comparación interanual.
En ese mes, los ingresos totales sumaron $12 billones, con un crecimiento nominal interanual de 22,3%, por debajo de la inflación del período, que fue de 31,5%. Los recursos tributarios aumentaron 24,8%, ya que los tres impuestos de mayor peso en la recaudación también crecieron menos que la variación de precios. Ellos son los aportes y contribuciones a la Seguridad Social (31,1%), el impuesto a las Ganancias (28,4%) y el IVA neto de reintegros (26%).
Por el contrario, se destacaron por encima de la inflación los ingresos provenientes del impuesto a los débitos y créditos bancarios —conocido como impuesto al cheque—, que crecieron 43,3%, al igual que los derechos de importación, con el mismo porcentaje de aumento.
Desde el Gobierno explicaron que “la comparación interanual del total de los recursos tributarios se ve afectada por la vigencia de impuestos que fueron reducidos a lo largo de 2025”.
Del lado del gasto, los gastos primarios alcanzaron en diciembre los $14,95 billones y registraron un aumento interanual de 33,8%, superior tanto al crecimiento de los ingresos como a la inflación. Las prestaciones sociales concentraron la mayor parte de las erogaciones, con transferencias por $10,06 billones, lo que implicó un incremento de 39,4%. En tanto, las remuneraciones totalizaron $1,87 billones, con una suba de 14,2%.
Las transferencias corrientes sumaron $4,22 billones y crecieron 29,7% interanual. Dentro de ese rubro, las destinadas al sector privado aumentaron $870.190 millones (35,3%), mientras que las transferencias al sector público alcanzaron los $843.172 millones, con una suba de apenas 7%.
Por último, los subsidios económicos totalizaron $957.213 millones, con un crecimiento de 13,4%. En su interior, los subsidios energéticos aumentaron 12,1%, mientras que los destinados al transporte se incrementaron 19,7%.
“El resultado de diciembre mostró ingresos creciendo por debajo de la inflación y gastos por encima. El déficit fiscal primario más que se duplicó, al igual que el financiero. Bien 2025, mal diciembre”, resumió el analista financiero Christian Buteler.