Luego de una persecución de más de dos semanas a través del océano Atlántico, Estados Unidos logró finalmente abordar e incautar un petrolero ruso, que tenía vínculos con Venezuela. Según funcionarios estadounidenses, evitó un enfrentamiento directo entre fuerzas militares de ambos países.
El barco se llamaba “Bella 1″ y fue rebautizado como “Marinera” a fines de eludir controles y un “bloqueo” marítimo parcial, que fue impuesto a petroleros sancionados y relacionados a Venezuela.
El Comando Europeo de Estados Unidos confirmó la incautación a través de un comunicado en su cuenta de la red social X, en el que señaló que el Departamento de Justicia, el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa “incautaron” el petrolero en el Atlántico Norte por violaciones a las sanciones estadounidenses.
El buque petrolero inició su travesía en Irán y fue interceptado por primera vez el 21 de diciembre en el mar Caribe. Su misión era recoger el crudo en Venezuela.
En ese entonces, Washington indicó que contaba con una orden de incautación debido a que el buque no enarbolaba una bandera nacional válida. Tras negarse al abordaje, el barco se internó en el Atlántico, mientras Estados Unidos mantenía la persecución.
En el transcurso de esos días, se sucedieron una serie de maniobras: la tripulación pintó una bandera rusa en el casco, el buque fue rebautizado como Marinera y añadido a un registro oficial ruso de embarcaciones, y Moscú presentó una solicitud diplomática formal para que Estados Unidos abandonara la persecución.
El barco petrolero forma parte de la llamada “flota en la sombra”, utilizada para transportar crudo de Rusia, Irán y Venezuela en violación de sanciones impuestas por Estados Unidos y otros países.