La actividad agropecuaria de nuestro país, según registros de la época, se inició hace más de un siglo, desde la instalación de las colonias, con una intensificación en las últimas tres décadas vinculadas al progreso de las tecnologías superadoras en diferentes disciplinas del sector.
El arranque fue todo sobre un suelo de manto mágico de fertilidad y, a la vez finito, frágil y no renovable, que fue abasteciendo con sus bondades los ininterrumpidos ciclos agrícolas. En contraposición, sus registros de reservas decrecían sin limites, y aúnno colapsó. Sin embargo se ubica lejos de lo que fue “tope de gama”.
Solo como anticipo, entre Hunter y Los Indios, Buenos Aires, en uno de los establecimientos de rindes sostenidos y monitoreo regular, el mejor lote promedio auditado fue: fósforo 11 ppm, materia orgánica 2,1%, zinc con 1,6 ppm. Del mismo campo, en un área inmaculada del siglo XIX, el fósforo rozaba 101 ppm, “el oro gris” -zinc- escalaba a lecturas de 4 ppm y la materia orgánica 6%…
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