Se mira y no se toca. Así parece presentarse Ares del Maestrat desde la distancia, como una postal de piedra encaramada en lo alto de una gran formación rocosa que se alza de forma abrupta sobre el paisaje. El visitante, aún sin saberlo, está por descubrir uno de los secretos mejor guardados del interior de Castellón: un pueblo diminuto, con apenas 200 habitantes, que custodia una fortaleza suspendida entre el cielo y la tierra.
Aunque Castellón es famoso por sus playas y su clima mediterráneo, el verdadero encanto de la provincia se encuentra en su interior montañoso. Allí, pueblos llenos de historia y tradiciones auténticas ofrecen una experiencia única, donde la naturaleza y el patrimonio cultural se entrelazan para quienes buscan un turismo más pausado y genuino.
Sobre la Mola del Castillo aún se conservan los restos de la antigua fortaleza, estratégicamente ubicada para controlar el valle y proteger el asentamientoGoogle Maps Pero más allá de estos nombres ya conocidos, hay otr..
Read more