Ya había empezado el jueves cuando Gonzalo Montiel, uno de los últimos en salir, dejó el vestuario local Ángel Labruna y caminó por los pasillos del Monumental con una sonrisa de oreja a oreja que se estiró luego de haber convertido el gol del triunfo sobre la hora del partido con Instituto, por la segunda fecha del Torneo Apertura de la Liga Profesional de Fútbol. Saludó, firmó autógrafos y se sacó selfies con hinchas que todavía quedaban dando vueltas por allí. Y antes de retirarse del estadio hubo foto familiar con su mujer, Karina, su hermana, Jacqueline, sus sobrinos, su mamá, Marisa, y su papá, Tito, que lo esperaban tan o más sonrientes que él porque todos los Montiel están disfrutando este regreso a River de Gonzalo.
“Somos todos Montiel”. La frase que popularizó el relator Rodolfo De Paoli segundos antes de que el lateral derecho pateara el penal con el que se selló la tercera estrella para la Selección Argentina se corporizó el miércoles a la noche en Núñez. En el Monumental..
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