“Los pingos se ven la cancha”, reza el trillado dicho popular. Y no por estar gastado significa que la enseñanza del refrán deje de estar vigente. Eso, justamente, fue lo que se vio este fin de semana en el inicio del Torneo Apertura 2025 de la Liga Profesional de Fútbol luego de los decepcionantes estrenos de Boca y River, los dos clubes que sacudieron el mercado de pases con inversiones millonarias que no hicieron más que maximizar la grieta que existe entre los dos gigantes de la Argentina y los otros 28 equipos de la máxima categoría, incluidos los otros grandes y hasta el Estudiantes financiado por los dólares de Foster Gillet. Se esperaba, más allá de que son equipos en formación y que seguramente marcarán diferencia, que los dos arrasaran. Sin embargo, las formaciones de Fernando Gago y Marcelo Gallardo quedaron en deuda. Y también en evidencia: porque Argentinos Juniors y Platense, con planteles gasoleros y planteos inteligentes, lograron que los pingos ni pintaran por la Bombo..
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