Terminado un año, normalmente se hace un balance, ya sea formalmente, en charlas sociales o simplemente para uno mismo mientras se viaja o intenta conciliar el sueño. Reflexionamos sobre muchas cosas, algunas en las que tuvimos oportunidad de intervenir activamente, y otras donde solo fuimos testigos o espectadores del proceso o de los resultados.
Si enfocamos esto hacia el agro y la agroindustria en general, y por qué no hacia labioeconomía del país, fue un año que, como es costumbre, nos puso a prueba constantemente. Varios obstáculos y crisis nos atravesaron.
La famosa “chicharrita” en el maíz se llevó campos enteros, afectando directamente a productores e industrias de las zonas, e indirectamente a los eslabones siguientes hasta llegar al consumidor. Para dimensionarlo, no solo fue eso; también condicionó totalmente la campaña siguiente, la que estamos transitando. Tanto los productores que sufrieron esas pérdidas millonarias como las industrias y otros productores que no tuviero..
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