Producir papa en la Argentina se convirtió en una actividad prácticamente insostenible para muchos productores. En numerosos casos, dejó de ser rentable y ahora enfrenta el riesgo de generar pérdidas. En este contexto, los productores atraviesan una situación de gran “incertidumbre”, provocada tanto por los quebrantos que se podrían registrar en la campaña actual, como por el temor a cómo afrontarán la próxima siembra.
Así lo describió Mario Raiteri, consejero de Coninagro y vicepresidente de la Federación Nacional de Productores de Papa, al referirse a la delicada situación que enfrenta el sector. Según Raiteri, las pérdidas podrían alcanzar hasta US$1500 dólares por hectárea, lo que coloca a los productores en una situación difícil.
“En este momento no cubrimos los costos de producción, y tenemos incertidumbre sobre la nueva cosecha. ¿Con qué vamos a encarar la siembra si no recuperamos el costo inicial? No vamos a tener más que quebrantos”, dijo a LA NACION. Por otro lado, detalló..
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